Siempre hay más blanco que oscuro entre las páginas de un libro o en cualquier texto o documento, siempre, solo para recordarnos que es más lo que falta por decir, que es más los otros, la inmensidad del universo, que nosotros mismos.
lunes, 19 de noviembre de 2012
Contraste
Siempre hay más blanco que oscuro entre las páginas de un libro o en cualquier texto o documento, siempre, solo para recordarnos que es más lo que falta por decir, que es más los otros, la inmensidad del universo, que nosotros mismos.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
Principio
La soledad tiene ese sabor indefinido a misericordia, a no saber cuándo ni cómo llegamos hasta ahora, a no poder seguir sin un respiro, a no poder dar otro paso, a no tener futuro ni promesas, a eternidad falsa y olvidada.
La soledad tiene esa luz de madrugada cuando el primer rayo se asoma tras la aurora, tiene ese blanco indefinido de la niebla, ese negro profundo de la piel.
La soledad contiene esa avalancha de nudos que se enredan en el alma, de pasos que van dejando huellas, de voces que son ecos de la gloria.
La soledad retiene ese sonido que tiembla al fondo en la garganta, ese no largo y postergado, ese hasta nunca que no quiere quedarse.
La soledad tiñe cada tarde y esconde sus silencios en la hamaca, tirita acurrucada en los rincones y esparce sus bostezos por el aire.
La soledad acuña mis angustias, las cuenta como perlas de collares, como monedas ahorradas para luego, como lunas que transcurren en el cielo.
La soledad se acuesta al lado mío, me canta una nana mientras duermo y peina mis cabellos en la mañana.
La soledad se tiende en mis cobijas y espera a que regrese por las noches, cuando me ve sonríe y se prepara, me salta encima y se retuerce, se envuelve entre mi cuello y me aprisiona.
La soledad se queda allí entre mi pecho, con su cabeza cerquita al corazón.
Yo, a veces triste, le suplico.
martes, 6 de noviembre de 2012
Desprestigio
Hay tantas letras que vienen atropelladas a llamarme por tu nombre, hay tantos ahoras y figuras que se rinden a las sombras, hay tantas mañanas y yo en ellas me confundo con la brisa que te envuelve y te desvela, tengo de ti tan solo un girón de tu sonrisa, tan solo un eco lejano de tu sonrisa, tan solo un recuerdo vago del borde de tu sonrisa, y eso eres tu, sirena. Entre la niebla que enturbia mis segundos y mis sentidos, entre el desorden de esta ciudad sin nombre y sin destinos, eres el recodo en el que me pierdo para alcanzar la vida, eres la gota que alivia mi pesada sed y abre el camino a la ceguera, eres la perdición más deseada, el espejo, la sangre, la vasija, el nido, asesina. Eres esa dama blanca que vocalizar no puedo, ese espejismo que me deja sin habla y sin consciencia, esa ilusión que me consume en silencio, lentamente y hambrienta me deja sin miedos y atontada, plena. Eres la embriagues de todas las verdades y todos los sueños, el suspiro ulcerado que se lleva el aire y el sustento, la mano larga y bella y me aprisiona el cuello y me sonrie. Doncella, bruja, vieja. Nada sé de ti pero te temo, no conozco tus pasos ni sé de tu silencio, no sé del aroma que te ebulle ni del sudor claro que te lava, sé a veces, muy pocas, de tu angustia, sé del grito, de la lagrima, de la herida, de la hemorragia, del sinsentido, del amargo, sé a veces. Y tu belleza es más inmensa que lo decible, es más profunda que lo oscuro y más oscura que la noche. Toda tú sombria y resplandeciente, toda tú un sin sabor que no se quita, que permanece. Toda tú una sola sábana que me cubre y no me deja, una sola tú que se avecina enmudecida y gigantesca, asesina. Me haces descubrirme lentamente, me haces dejar parir estas letras entre el desconcierto, entre el no pensar que es lo que viene y solamente dejar que se despliegue aquí sin saber como, sin reconocer a qué me refiero, vomitando a pedazos lo que recubre mi intestino de silencios, escupiendo en pedacitos este sentir agudo del pesado universo, este devenir líquido de la realidad enmudecida y profanada, esta yo a quien socabas y quien te busca sin descanso para serte bien todo cuanto pueda. Las hormigas se me avolcanan en la lengua entre las víceras, se me riegan por entre la nariz las letras, no puedo callarme, eres tu, eres tu la que me obliga a decir a seguir diciendo, a no detenerme en este sin fin de darle figura a lo querido, en este sin fin de continuar y continuar agotando la vida, viviendo, sin detenerme, te bendigo señora mía, te bendigo, de no ser por ti yo sería polvo, de no ser por ti yo no sería nada, no tendría alma, ni futuro, de no ser por ti no sería yo ni mucho menos, bruja eres, toda yo y todo lo que quiero.
lunes, 22 de octubre de 2012
Princesa
¡¡No es fácil!! Y yo no sé qué es lo que eso significa. No es fácil dice ella con la certeza absoluta de que realmente no ha sido fácil, y yo no entiendo. No entiendo nada, no entiendo cómo o cuándo vine a caer entre tus ojos, a deambular sin rumbo y sin miedo por el abismo infinito de tu figura, a preguntarme desconcertada si hoy puedo verte, si cuando estoy contigo respirar es o no más fácil. Y ¡No es fácil! recuerdo que dice ella con la verdad entre los pulmones, entre las uñas, entre los huesos. Y el miedo ¿cómo no? se me dispersa casi con cada sonrisa, se me diluye, se me condensa, se me viene como huracán, como colonia, como luciérnaga, como plaga y yo no sé. No sé nada como nada entiendo. Lo cierto es apenas poco, lo cierto es que Borges decía que "uno aprende" y Neruda decía "no sé quién eres pero tanto de debo" y tanto te debo que ni siquiera sé como nombrarlo, las letras, las ideas y los sueños no me alcanzan para tanto, para explicarlo, para medirlo, esa vieja maña. Y no te debo nada más que la sonrisa y el segundo. Lo cierto es Princesa que además de todos los miedos nombrables e innombrables, además de todos los errores cometidos en el pasado que afortunadamente ya pasaron, además de que tu y yo somos tan diferentes como uno mismo de su zurdo reflejo, además de que no entiendo nada y nada sé, Te quiero. Y nada entiendo ni nada sé de lo que eso significa, nada sé ni nada entiendo de este cariño que parece contradecirse todo el tiempo, que ve y no ve nada, que oye y poco escucha, que canta y se esconde y se perturba, nada sé de este cariño que se me arremolina entre las fibras y las vértebras, nada entiendo. Y creo muy honestamente que ante tanto desconocimiento solo hay una seguridad que se me figura, y es eso mismo, el cariño, es que te quiero, así con todo lo que no somos y lo que somos, te quiero cuando sonríes como si fueras todo el universo, te quiero cuando me pregunto si te llamo o no te llamo, si te escribo o no te escribo, si te beso o mejor me espero hasta mañana, o hasta pasado. Te quiero, eso es lo cierto, y lo presente, te quiero un poquito y también mucho y a veces incluso demasiado, te quiero con este cariño que me palpita entre los dedos, entre los brazos, entre las piernas, te quiero desnuda y vestida, azul, amarilla, verde, lila, y negro, te quiero con un miedo único que no puede sino hacer que te siga queriendo porque es apenas lo poco que ilumina, en este desconocimiento profundo de de dónde venimos o para donde vamos o si acaso vamos o mejor no vamos y más bien nos quedamos, en este no saber si arequipe o fresas con crema, si vino blanco o tequila, si falda o pantalón y sobre todo… Te quiero, así real, completamente, y no tengo ningún otro modo de decirlo y lo que digo no dice nada de lo que quisiera que supieras, y lo que quiero que sepas es solamente que en ese te quiero que te digo caben todos los posibles y algunos imposibles, caben mis angustias, mis sueños y mis amaneceres, mis preguntas y mis respuestas, y todas las tuyas si tu quieres, en este cariño que te tengo caben tu nombre y tu apellido, tu belleza oscura que me deslíe en pedacitos la voluntad y el apetito, caben tus labios, tu espalda y mis manos cuando se rinden ante ella, caben los besos que te he dado y todos los que quiero darte, en este cariño mío que te tengo y del que nada sé ni nada entiendo, caben todas las batallas, los dioses, los dragones, los terrenos, los augurios, las falanges y los miedos, en este cariño tuyo que te tengo cabemos tu y yo desnudas, desiertas y escondidas, para querernos mientras se pueda y mientras queramos, para querernos porque te quiero así sencillamente.
Por si acaso y por el cariño, me disculpo.
A todos aquellos que conozco les debo sin lugar a dudas una disculpa, sobre todo a esos que conozco y no veo muy a menudo, les debo sinceramente desde el corazón una disculpa. Discúlpenme queridos y queridas, les pido por favor que me disculpen y me exoneren por si alguna vez pensaron mal de mi actitud o mi cariño, no lo duden, se les quiere. Tal vez además sea demasiado y sin embargo espero que por favor puedan entenderme, yo ando por el mundo distraída, fijándome en sí el pie derecho dio el mismo paso que dio el izquierdo, en la gota de agua que cae desde lo alto por entre las ramas y golpea el vidrio para deslizarse hasta el ladrillo y de allí a la tierra sedienta que se la traga, ando distraída preguntándome si la sonrisa de hoy se parece a la de ayer o si tiene algo de nuevo o que me estoy escondiendo y sé y no me he dicho, ando fijándome en ese árbol que está dejando caer todos sus pequeños frutos rojos sobre el camino ¿Será que los pájaros no comieron suficientes? ¿Será la lluvia? ¿Será la suerte? yo ando por el mundo pensando en las palomas y las ratas, en la gente que se sienta en los andenes y duerme entre cartones, en lo que me dicen las medias y los zapatos de esos que van conmigo en el bus apretujados, en la última palabra que dije, en la primera de hoy y de hace 28 años, voy sinceramente por el mundo distraída, un poco por locura un poco por infante y un poco más por pura irresponsable, es que señoras y señores, el mundo es muy grande y se guarda adentro tantos y tantos grandes y pequeños misterios, que yo para no fijarme en esos que duelen hasta la médula y consumen el cariño y la conciencia, esos que le arrancan a una cada una de las plumas de las alas y le quitan los dientes y le queman las ideas, esos que son reales y profundamente dolorosos, contra los que puedo muy poco o casi nada y por pura costumbre menos que nada, yo para poder seguir viviendo y no destrozarme las arterias por la presión de las inbellezas, ando distraída en cómo se disuelve el té en agua, en cómo el azúcar llueve sobre el té y en como el té me calienta las entrañas y huele delicioso, ando distraída con el ave que canta afuera y se está mojando, con el charquito que se hace quebrada y ¿cómo voy a cruzar la calle? ando distraída, despreocupada, y así damas y caballeros y esos y esas que no son tanto pero que de seguro son más ángeles que ninguno, o que ninguna, damas y caballeros yo no me doy cuenta si usted no me llama, si no me dice: Ole no sea guache salude!! Yo, fijo no me doy cuenta y sigo de largo, no como si no lo o la hubiera visto sino porque de seguro, créame se lo suplico, yo no me he dado cuenta de que usted, a quien yo alguna vez ya he saludado y a quien seguramente, con toda la seguridad, si me diera cuenta que va pasando, saludaría, no me doy cuenta que usted seguramente siempre, siempre ha estado a mi lado.
miércoles, 17 de octubre de 2012
Tuya
Mi mano es una mano lenta que te busca,
la cascada de un río que cae en silencio en la profundidad de tus augurios,
mi mano es esa carne vibrante que dibuja tu entorno y te deshace en el viento, irreconocible,
es la cadena que ata el aire que escapa de tus pulmones hacia el universo,
el ojo que recorre sin reparos lo trémulo de tu figura,
es mi mano la que te hace,
la que te obsequia otro día y todo cuanto tiembla,
la que persigue entre tu piel los designios de los angeles,
es mi mano la que busca tu semblante en medio de lo oscuro
Y procura recordar a cada instante el nombre que te lleva,
la que sueña con la delgadez de tu cuello
la que sostiene la redondes de tus caderas
esa mano mía que te persigue
que te reconstruye hueso a hueso,
lente a lente
mía esa mano diente
mano sueño y calambre
mano aliento y descanso
mano viento y vulnerable
Es mía
quien te mece
quien te acaricia y te socaba
quien te penetra y te retiene
es mía y toda tuya
para aquello que nos quede
es mano indecisa y vagabunda
mujeriega
blanca oscura
brava
plena
Mia mano
como corazón de plomo
como bostezo,
como abrigo y cueva y hueco
como arena, polvo y piedra
caparazon, aguja, hierba.
sábado, 22 de septiembre de 2012
El hombre que yo amé ya no existe, se lo llevo una nube oscura. Se marchitó despacio tras la boca de una hembra inequívoca y seca. Se le agotaron las plumas y las alas tras la sombra terrible de la sangre negra de esa que lo posee. Envejeció contento y húmedo entre las esporas vertiginosas y ácidas de las ventosas agudas de una dama de plata. El hombre que yo amé ha muerto, ya solo se ríe de la miseria de los otros, del terror en los ojos del niño y la tristeza del pobre que agoniza, ya solo pronuncia maldiciones, desencantos y blasfemias o lo que es peor se refugia en el silencio. Ese al que amé todo cuando pude ahora está muerto, y su cadáver anda por las calles sonriente, aferrado del brazo de una bruja hermosa que vale todo el oro que pesa. Yo lo extraño, como se extraña la bañera blanca en que te bañabas cuando niño, como se extraña el árbol al que le confiaste todos tus secretos y no se los dijo a nadie y siempre te miró sonriente, hasta que lo cortaron, yo lo extraño como si un hueco profundo se me hubiera quedado en el alma con su partida, con su muerte. Ese hombre tierno que era luz y horizonte, que representaba el cariño y la posibilidad de ser feliz bajo la bandera de lo que es bueno, ha muerto, lo asesinaron las uñas largas y bondadosas de esa que lo ama para ella sola. Todo fue mi culpa, porque fui fértil, porque le tendí la alfombra mientras ella afilaba el cuchillo, porque quise exonerarla de arrancarme la vida, porque pensé que a fin de cuentas él reaccionaría, pero no era cierto, es tan solo eso, nunca fue cierto. Él se cree claro y perfecto, no se equivoca ni a nadie y ella le pinta la vida en blanco y negro. Yo en cambio adoro los colores, yo en cambio no supe quedarme con aquel que no entiende que "el corazón tiene más cuartos que un hotel de putas", no quise quedarme con aquel que sabe que tener un hijo es la mayor bendición, yo no quiero hijos de sal y sangre, yo no quiero vestido de blanco ni misericordia, yo no quiero familia ni mucho menos tranquilidad. Yo prefiero seguir viva, yo prefiero aún dudar al borde del precipicio, yo prefiero seguir queriendo lo que no eras y entender que ahora tú, el real, el hombre, estás muerto.
lunes, 27 de agosto de 2012
Descargos
La puta madre y todas las otras, las heridas y las venganzas anónimas y violentas. Las frutas caídas y descompuestas con moscas que danzan sobre ellas ese rito eterno del deseo. Las heridas abiertas que son tan viejas que ni siquiera duelen porque no tienen nervios que las sostengan. Esta rabia, líquida que se congela dentro de las células y se expande. Esta rabia, muda y cancerosa como el átomo de hidrógeno que se fusiona, como la mujer rabia, que se menea con su cintura suculenta y destroza los cuellos de los que la prueban. Rabia boquiabierta. Vapor condensado en el último suspiro de un sueño que se extingue bajo el peso insoportable de lo cierto. Rabia realidad incoherente, deseo. Otra vez, esa rabia vieja de no haber sido hace tanto tiempo suficiente. No importa, rabia muerte. Muerte única, personal, propia, de adentro, de eso que se es al final y realmente, muerte de veras, de las sin reencarnaciones, ni cielos, ni consecuencias. Muerte rabia, vomitoria. Juego incesante que rasga lo rasgado, consume lo consumido, revuelca la volcado, sostiene lo oh dios ya sostenido. Rabia petrificante, austera, embustera, vieja rabia mía, nada tuya. Estos dedos se contienen en proferir de nuevo lo ya dicho, se contiene la lágrima en el ojo y la palabra en la lengua, se contiene para nunca, porque siempre, por ahora. Nada, esa es la rabia. Nada viene con todo su poderío y se impone por encima de todo cuanto se ha diseñado, es solo orgullo, solo el infinito orgullo de ser yo y no ser otra, porque la que soy no se basta ni se perdona. Pero hoy, hoy, yo te perdono, hoy te perdono porquería, te perdono para concederte aún en contra de mi cobardía, el olvido, te perdono porque te amo, te he amado siempre, te perdono haber sido todo y todavía, te perdono y solo lo repito para poder hacerlo cierto, para que cada vez que lo escribo se me vaya más y más al fondo del alma y se disuelva en llanto la rabia contenida, te perdono para liberarte pero sobre todo para liberarme de la angustia, de la eternidad de la esperanza, como ese dado rojo que está a punto de morir y resucita, te perdono corazón mío y te concedo además del perdón el olvido, si es que tal cosa me está permitida. Te perdono, más allá de cada una de mis desolaciones y de los rencores concebidos, y de los pendientes que ya no son porque yo te doy el perdón. Yo te perdono y no nombro aquello que te perdono porque está de más y aún florido, porque el tiempo es como la muerte, cierto y presente. Pues finalmente porque no eres todo lo que quiero, soy todo lo que soy. Pues finalmente la repetición esta conmigo como yo misma y no soy tu soy yo humeda e incostante pero coherente, soy yo otra vez y una y mil veces repetida, soy inmune al fuego y soñada, soy perturbada y perturbadora, soy honda, flecha, río, huracán, paloma, polen, hongo, tierra, agua, profundo, sostenido. Soy ella y ella nunca he sido.
jueves, 12 de julio de 2012
Mírame, estas líneas en mi rostro no son gratis, me han costado más de una lágrima y cientos de sonrisas. Mírame, ya no juego al gato y al ratón y aprecio como nada una sonrisa venida de la tranquilidad de un momento en silencio. Mírame, para que reconozcas que a fuerza de haberlos repetido muchas veces, ya casi no repito los errores de antes, he aprendido.
miércoles, 4 de julio de 2012
Vuelvo
La escritura siempre es un desafío a la supervivencia.
Es un reclamo urgente de presencia.
Una vibración profunda que trae todas las realidades.
Escribir es la liberación de todos los seres ocultos en mis pulmones.
El acorde que no sé tocar en la guitarra ni en el piano.
La melodía fundamental que viene a aunar todo lo que soy y lo que poseo.
Las letras son ese jugo ácido que me permite la vida.
Los eslabones de la cadena que resume mi ser y mi existencia
La algarabía de los sueños que se dibujan en el parpadeo incesante de mi infinito cerebro.
La escritura me busca y sabe encontrarme de vez en cuando entre las inconsistencias.
Me perdona, me equilibra y me desborda.
Me reconoce en toda la extensión inagotable de mi humanidad postergada.
Me devuelve el poco aliento de ser menos que nada en este universo incomprensible y pálido.
En esta luz constante e inacabable que se desliza entre las almas de todo cuanto ha existido, existe hoy y viene luego.
Me resume, me consuela, me multiplica y me fragmenta.
La escritura me persiste y al tiempo me abandona en el instante exacto en que pongo el punto.
Es un reclamo urgente de presencia.
Una vibración profunda que trae todas las realidades.
Escribir es la liberación de todos los seres ocultos en mis pulmones.
El acorde que no sé tocar en la guitarra ni en el piano.
La melodía fundamental que viene a aunar todo lo que soy y lo que poseo.
Las letras son ese jugo ácido que me permite la vida.
Los eslabones de la cadena que resume mi ser y mi existencia
La algarabía de los sueños que se dibujan en el parpadeo incesante de mi infinito cerebro.
La escritura me busca y sabe encontrarme de vez en cuando entre las inconsistencias.
Me perdona, me equilibra y me desborda.
Me reconoce en toda la extensión inagotable de mi humanidad postergada.
Me devuelve el poco aliento de ser menos que nada en este universo incomprensible y pálido.
En esta luz constante e inacabable que se desliza entre las almas de todo cuanto ha existido, existe hoy y viene luego.
Me resume, me consuela, me multiplica y me fragmenta.
La escritura me persiste y al tiempo me abandona en el instante exacto en que pongo el punto.
Amo como se va disolviendo el té en el agua... siempre parece un profundo proceso de libertad, cambio y armónia puesto en escena por las partículas coloreadas del té y esas incoloras del agua... compartiendo el mismo espacio sin dejar de ser ellas, amoldandose despacio a la realidad del otro, bailando, confundiendose, aclarandose, siendose... amo el lento y casi eterno diluir del té en el agua.
miércoles, 30 de mayo de 2012
Todavía...
Todavía me miento los domingos en la tarde, todavía me pregunto por tí y por qué las cosas no pudieron salir mejor, todavía la culpo y me enfurezco, todo eso porque en serio que te amé. En cambio en los otros no reparo y solo son pequeños rincones un tanto húmedos en el corazón, lo que tu eras es diferente, por eso todavía no logro liberarte ni liberarme, esta bien, así es la vida y a mi, me cuesta mucho perdonarme. Tu eras la sonrisa, la flor, la felicidad... ya no somos los mismos, ya no soy la que te amaba ni tu eres sol y sin embargo, en el fondo del alma el tiempo no existe, lo que era ayer es hoy y será mañana. Lo sé, una cosa es el fondo del alma y otra muy distinta la realidad, yo no me acostumbro a estar de este último lado, pero lo estoy, como tu lo estas. Perdoname fui cobarde y salí corriendo. Me perdono, así, despacio, entre la letra y la verdad. Me perdono, en cada respiro y te suelto, despacio, no sé hacerlo de otro modo, se me va un poco la vida en aceptarlo, ya lo haré, me toma tiempo. Lo que eres ahora no me gusta, tus sonrisas ya no me parecen esas hermosas de amor y belleza, ahora se me hacen oscuras y macabras, la culpo a ella por supuesto, no sé hacerlo de otro modo, me perdono... finalmente teníamos razón, el amor no se acaba nunca. Te pido por favor que no te salves, que guardes un pedacito de locura y recuerdes que la felicidad es infinita y que el amor es recíproco y hermoso, te pido por favor que no hagas siempre lo correcto, que me perdones, a mi y todos los que como yo no somos como tu, no tenemos el honor definido y somos difusos e inconstantes, te pido por favor que en cada hombre en cada mujer que no se comporta como tu, puedas aún ver y amar lo que son y significan, te pido por favor que en toda tu existencia, puedas al menos, a uno solo de esos que no te hicieron bien y que te hirieron, nosotros y nosotras, perdónarnos. Todavía, me inclíno ante tí, y con todo mi no ser, con toda mi necesidad innata de que seas realmente bueno, con todo esto que no sé ser y que reconozco, con todo lo que no amas de mi ni yo de ti, con todo lo que fuimos y somos ahora, con todas mis inconsistencias te honro y me despido.
jueves, 26 de abril de 2012
Porque algunos científicos
Porque algunos científicos (si no
todos) también somos humanos.
Porque también nos duele... la panza, la cabeza, las articulaciones,
los robos, los asesinatos, los trancones.
Porque también sentimos... frio, calor, ganas, miedo, rabia,
pasión y hasta lombrices y mariposas en el estómago.
Porque también nos da... hambre, sueño, pereza, tristeza,
consentimiento, y ganas de ir al baño o de abandonarlo todo.
Porque también tenemos... sueños, problemas, deudas, compromisos
familiares, desilusiones amorosas, uno que otro arrocito en bajo y algunos,
buen humor.
Porque también sabemos... que nos equivocamos, que dijimos lo que
no debíamos, que no nos esforzamos lo suficiente, que más allá del laboratorio
y del artículo hay otros horizontes, que hay que ir a pagar el recibo de la
luz, y algunos bailar bien.
Porque también pensamos... en política, en filosofía, en la
familia, en el futuro, en las consecuencias, en que este mundo no anda bien, en
que le falta algo, en que mucho de lo que hacemos no lo divulgamos, en el
próximo proyecto, y en la próxima beca, aunque muchos nos hagamos los locos.
Porque al final de cuentas también... nos da gripa, nos partimos
huesos, nos enamoramos, nos abandonan, nos cansamos, tenemos hijos, compramos
casa, votamos, vemos partidos, gritamos, lloramos, hacemos el amor (algunos) y
nos morimos.
Porque algunos científicos (si no todos) también somos humanos,
perdónanos y regálanos un vaso de agua.
martes, 24 de abril de 2012
Medusa's heart
Mucho, mucho antes de Perseo, los
hombres ya iban al derruido templo de Athena donde habitaba la medusa e
intentaban matarla. Todos ellos terminaban hechos piedra. Tanta rabia tenía la
Medusa adentro suyo, tanta contra su violador Poseidon, contra su inquisidora
Athena, tanta contra sí misma por no haber podido hacer nada. Que no había
modo, todo el que entraba la miraba a los ojos y... piedra.
Pero el tiempo es infinito, los hombres son prácticos y
apasionados, los monstruos solitarios y las mujeres inteligentes y
persistentes. Así que lo hombres no volvieron para matarla y se dedicaron a
otras cosas. La Medusa andaba entre las estatuas de piedra de su casa
vomitando su ira, liberando su cólera, buscando razones, descubriendo
esperanzas, limpiándose el alma, perdonando... Hasta que el camino al
templo se perdió en la memoria de la tierra.
Giorgos fue un niño desordenado y aventurero, más de una vez sus
padres tuvieron que salir a buscarlo al bosque porque el chiquillo se perdía, y
más de una vez no lo encontraron... a los días aparecía deshidratado y
cansado, al borde del arroyo, dormido junto a un árbol o envuelto en una piel de
lobo. Sus amigos le querían y le auguraban todo lo bueno, pero cuando se
adentraba al bosque ninguno lo seguía, "¿A qué vas allá?" le decían,
¡El ejercito esta junto al mar, la gloria está del otro lado! y se iban a
entrenar a la playa, con espadas de madera y cuerda. El también jugaba a los
soldados, pero su gloría no sería la del héroe.
Habría de tener que sé yo, unos 23 años, cuando se levanto con
ganas de perderse de nuevo, como hacía rato no lo hacía, y se metió al bosque,
corrió entre los árboles, salpico charcos, se araño las piernas, peleó con
panteras y ahuyentó a más de un lobo... hasta que se quedó dormido al lado de
una piedra. Se despertó de noche con las estrellas brillando en el cielo de los
dioses, y las luciérnagas iluminando el camino de los siglos. Se despertó
agitado porque juraba haber oído un grito y un sollozo. Buscó en su cintura la
espada y se puso en guardia, pero nada se movía más que las hojas de los
árboles con la brisa que venía del mar, y su pecho al respirar. El hombre se
acurrucó contra la piedra firme por un rato, atento a los sonidos que venían y
se iban, pero no había más que silencio, así que se levantó suponiendo que lo
había soñado y se echó a andar aún más hacia lo lejos, a conocer lo
desconocido. Al rato llegó al filo de una pequeña colina y bordeándola
encontró un estrecho paso hacia adentro de la roca, y se metió por allí, a ver
que había, sin imaginar siquiera que ya no querría salir de nuevo.
Entro con la espada en la mano, por si las serpientes o las
bestias. Una vez adentro escuchó de nuevo el llanto, y se sintió incómodo,
quien andaría por allí llorando, tendría que ser una mujer, un alma en pena o
una treta de algún Dios aburrido que quería hacerle pasar un mal rato. Sin
saber que pensar pero con esa curiosidad incorruptible siguió hacia el fondo de
la cueva con paso firme y despreocupado, y empezó a ver figuras conocidas,
estatuas de hombres cubiertos de musgo verde que les crecía encima, espadas
alzadas convertidas en piedra, pedazos de roca con forma de brazos, de
torsos, de cabezas, y por supuesto supo donde estaba, le habían contado de la
Medusa para que se tomara la sopa y no se metiera al bosque, pero él no tenía
problemas ni con la sopa ni con el bosque.
Sabía bien lo que hacía la
Medusa, y no tenía intensiones de volverse piedra ni de intentar matarla, total
¿para qué? allá en lo profundo, ella ya estaba muerta. Así que se dio media
vuelta y se dirigió a la entrada tratando de no hacer ruido... en cada paso que
daba lo único que escuchaba era el llanto, esas lagrimas gruesas que solo las
mujeres liberan cuando la pena es grande y la esperanza es poca, hasta que
Giorgos se desespero de oírlo y digo en voz alta "Y bueno, ¿A ti qué te
pasa?" no había terminado de decirlo cuando se arrepintió, un silencio oscuro
se oyó en la caverna y Giorgos trató de correr a la salida, cuando escucho la
voz de una mujer hermosa y suave como la seda que él, no conocía, clara y
fresca como el agua del mar en las mañana de verano, se detuvo en seco. "¿Vienes a matarme?" preguntó ella. Él no supo que decir,
"deberías hacerlo" y volvió el llanto. Giorgos aburrido del sollozo
se volteó, "Ahhh no, a mí nadie me dice lo que tengo que hacer, vine a
visitarte, a tomarme un trago contigo, ¿para qué carajos voy a matarte? acaso
¿me has hecho algo? no, vine a conocerte, a darte la mano" y mientras así
decía se fue adentrando en la cueva, andando entre los hombres de piedra,
buscando el sonido de la voz, pasando saliva. Para entonces Medusa ya estaba
confundida, ¿Quién era ese hombre que guardaba la espada y no corría a decapitarla?
¿Quién era ese sujeto que le decía con tanta ligereza que venía a saludarla?
Ella se quedó donde estaba, sentada al lado de la estatua de un hombre viejo
que parecía su padre, con la cabeza entre las piernas mientras las serpientes
de su pelo se enroscaban en una trenza sobre la espalda, "¿Quién
eres?" preguntó. "Soy Giorgos de Leitus, hijo de Anáphone y de
Grisus, rey de Argos y de todo cuanto hay de un lado del mar al otro" dijo
él con voz firme tratando de impresionarla, muerto de miedo. Medusa apenas pudo
contener la risa, "No mientas Giorgos! solo eres humano. "Soy
Giorgos de Leitus, hijo de Anáphone y de Grisus!" Insistió él, "Pero
bueno, no soy rey de Argos ni de todo cuanto hay de un lado del mar al otro".
Medusa rió, y su risa llego a los oídos de Giorgos como llega la voz de la
dulzura, de la victoria, del infinito, y se le anidó en el pecho sin permiso.
"¿Me convertirás en piedra?" preguntó él con todo el miedo de
desearlo. Hubo un silencio largo y luego esa voz de plata dijo desde más allá
"Si me miras a los ojos... no puedo evitarlo", "Quiero
verte" dijo él. No se oyó nada, a ella le tembló el alma como no le había
temblado nunca en todos los siglos de su vida, y unas lágrimas diferentes le
brotaron de los ojos, gritó asustada "Vete, lárgate ahora o voy a
matarte". Más allá del terror y por primera vez un hombre completo él respondió "No me voy, aunque me mates"... Ella siguió llorando con la
cara entre las manos porque después de todo, después de su castigo y su
humillación, no entendía que hacía él allí, a qué había venido.
Uno pasos más adelante, Giorgos encontró el sonido, y vio el
perfil de una mujer acurrucada, con un vestido que debió haber sido blanco,
mujer de pies desnudos y brazos descubiertos, con una trenza verde que se
retorcía, con una piel acaramelada y suave, con unas manos sucias que le
cubrían los ojos. Y se le sentó al lado mirando las paredes del templo
olvidado, "¿vamos a pasear? No te caería mal tomar el sol" dijo. Medusa lo miro por entre los dedos, entre burlona y conmovida "todavía es de
noche" dijo ella volviendo a meter la cara entre las manos. Él le miró la
cabeza "¿Muerden?" preguntó. "Solo cuando estoy de mal
genio" dijo ella, y él se rió, le pasó el brazo por detrás de la espalda,
bajo la trenza de serpientes y la recostó a su pecho. Se quedó con ella.
No fue fácil, ella tenía el mal genio del mismo Hades y él era
desordenado como Chaos. Ella estaba maldita y él, bueno, él era mortal. Discutían
por la ropa, por la cama, porque ella tenía emociones enredadas, por la loza,
por la espada, porque él era un comodo completo, por la familia, por los Dioses, por los
traumas de juventud de ella, por el honor, por la justicia, porque él no se
tomaba nada en serio, por los celos, por tonterías... se enfurecían, se
gritaban, se rompían estatuas de piedra en la caverna, se calmaban, charlaban,
aclaraban las cosas, se abrazaban, se dormían. Les tocó aprender a moverse
y a pelear con los ojos cerrados, no fuera a terminar él convertido en piedra, y
mal que bien se fueron acostumbrando a vivir, así, juntos y felices. Él
iba de visita donde sus padres y sus amigos, y les contaba que la pasaba
bien con una mujer sin dar muchos detalles. Ella se le volaba a veces por entre
los ríos y las rocas para sacar a pasear el alma. Y en la noches, metidos
en una cama hecha de pieles al fondo de la caverna, se hacían el amor con los
ojos vendados, dejando que los dedos vieran por ellos, se descubrían temblando
con el alma en el cuerpo del otro y con la vida... con la vida ahí, en el
presente, con el corazón completo, palpitante. Por las mañanas él la despertaba con caricias y
ella, para no levantarse, le mordía con el cabello.
Con el tiempo ella aprendió que el pasado ya había pasado, y que
la felicidad había venido a acompañarla, aprendió que no todos los hombres
querían decapitarla. Con el tiempo él aprendió que el futuro no había venido,
que la felicidad tenía nombre de monstruo y que Medusa era una mujer
hermosa como la Diosa que no era, hermosa mucho más allá de la primavera.
Con el tiempo, el se hizo viejo y ella pensaba de vez en cuando
que lo perdería un día. No se imaginaba que por ahí ya andaba Perseo, no se
imaginaba que vendría a buscarle dentro de poco, y que ella, tendría que salir
a defender su vida y cumplir con la tarea de ser un monstruo.
Una tarde lo escucharon entrar en
la cueva. Giorgos que ya tenía poca carne en los huesos, los ojos profundos, la
piel arrugada, el cabello marchito, que ya caminaba con la espalda encorvada y le
quedaban pocos dientes, se hizo a un lado sabiendo que nada tenía que ver con
el héroe. Medusa peleó como pelean las bestias, aunque ya sin rabia ni
rencores, sino con esa costumbre sabia de haber nacido para algo, de estar
haciendo lo que le correspondía. De piedra quedaron todos los que acompañaban
a Perseo, pero este tenía una tarea, y mirando en el reflejo, en el espejo del escudo, con la
espada temblándole en la mano y sabiendo que de ello dependía su destino, se
dio media vuelta y de un solo golpe cercenó la cabeza de Medusa, que vino
rodando a los pies del héroe. Perseo la levanto sin mirarla, la metió en un
saco y salio corriendo porque tenía prisa y habían otros monstruos que
matar.
En el frío piso de piedra quedo el cuerpo tendido de la mujer
hermosa, adentro del pecho el corazón todavía le latía. Giorgios vino despacio
y se sentó a su lado, recostado a una estatua, le pasó el brazo por detrás de
la espalda y la recostó en su pecho. Desde el cuello la sangre de Medusa
brotaba en silencio empapando las ropas de viejo, las manos de ella se
aferraron al cuerpo. El la beso en el hombro y la abrazó con fuerza al escuchar
el latido, que como el de su corazón se iba haciendo cada vez más lento, los
dos corazones se pararon al tiempo. Antes de dormirse, Giorgios vio un
caballito blanco con dos alas que se sacudía el lomo y que caminaba hacia
afuera.
lunes, 16 de abril de 2012
A la llovizna suave que te moja
Yo no sé como hacen ustedes para no enamorarse, yo no lo logro. Como si fuera el único estado posible yo me enamoro. Algo de raro debo tener, porque cuando la gente camina en la lluvia mirando hacia el suelo, yo miro hacia el cielo. Cuéntenme como le hacen para no enamorarse, de esos ojos profundos, de esa voz de susurro, de como se mueven esos pies al bailar, del calorcito de las cobijas en las mañanas húmedas, del pedazo de melón y de la o con tílde. ¿Cómo le hacen que yo no no logro? para caminar sin mirar a lo lejos el que también camina, para no seguirle el paso a la sombra que me circunda, y posponer los supiros para otro día. ¿Cómo no caen rendidos ni se desploman? Cuando a mi no me alcanza el alma para amar tanto al mundo, ni me alcanza la vida para entenderlo, cuando aún con el robo le sonrío al ladrón, cuando entre las tristezas yo me busco una sonrisa consoladora y amable. ¿Cómo no se derriten ni se apasionan? Cuando a mí el corazón se me alborota solo por las gotitas de rocio, y reconozco en las huellas que quedan en el barro que aún, aún todo es posible. Cuando a mí la sangre se me galopa entre las artérias cuando pregunto por tí y por tu estatura, y cuando en las tardes despues de la lluvia, sé que tu calor calienta por ahí algún aire. Linda, princesa, vagabunda. ¿Cómo le hacen señores y demases, para no perseguirla y cantarle una canción a la felicidad? ¿Para quedarse quietos y aburridos y guardar en el alma sales y pimientas?. Mientras, mientras todo eso y ustedes, yo me quiero mucho, yo me guío y me sigo y me llevo a donde quiero ir, porque allá esta todo y ustedes, porque donde estoy están también todos los amores y las canciones, los besos y los hasta siempre, osea, es decir, hasta mañana corazón, hasta mañana que siempre no es todavía pero es siempre. Yo no lo puedo, yo me enamoro, del paso del viento, del sol, del profundo, de la tierra negra que se me hace barro, del agua del cielo que me empapa los zapatos y las soledades chiquitas, me enamoro de la promesa de enamorarme un día de una de carne de hueso y no solo de brisas, me enamoro porque el amor me sobra y se me desborda desde las oscuridades más sin luz del corazón este que me late adentro, todo alborotado, como si en vez de corazón fuera cabello... o caballo, una no sabe. Y me sobra el amor porque me falta, me falta a quien decirle: Vea, aquí le tenía guardado para que se arrope. Me falta un cuerpo y sobre todo un alma, una de esas que parece golondrina o ballena o montaña. Me hace falta un alma gordita y colorada, calientita, en quien poner caricias y besos y pendejatitas otras de ese tipo... un alma que vuele y que crezca conmigo, con quien aprender a no andar sola y no salir corriendo, sino mirar tan tan lejos y tan bonito, como si a ese lejos ya se hubiera ido. Me haces falta alma bonita, para darte todo este cariño que se me agazapa para saltarte encima y darte la bienvenida con girasoles y rosas, con cantitos y saltos, con la mano y el beso. Yo, de veras que no sé como le hacen para no enamorarse, porque yo, yo así, locamente, tranquilamente, me enamoro.
viernes, 6 de abril de 2012
Desacuerdo
Los hombres exigen mucho, piden que no piense, que no opine, que no sienta, pero soy mujer, no puedo evitarlo.
lunes, 5 de marzo de 2012
Naufragio
Casi inutil me deshago en estas letras que se confunden con la agonía de mis células nerviosas... tiemblan, se agitan ante el pronóstico desesperado de no quedar tiempo y menos cariño, ante el prónostico vacío y viceral de no haber sido suficientemente egoísta, de no haberme salvado cuando debí haberlo hecho y venir a intentarlo ahora cuando ya no hay sangre que contener, cuando ya no hay cuerpos a los que recurrir, cuando ya no hay nubes a las que creer. Este maldito círculo, de lo imposible, del escoger siempre lo no permitido. Demasiado humana, ese ha sido siempre mi pecado, no pongo los límites donde corresponden y termino invadida y miserable. No me dará para tanto la médula, lo sé, no me aguantarán tanto los pies, me lo figuro, me desdibujaré olvidada de lo propio, y ellos continuaran mientras yo naufrago en el absurdo de haber querido ser demasiado.
jueves, 1 de marzo de 2012
Abandonada
Dime cuándo, entre tus mundos, descubriste el horizonte.
Cuándo decidiste detener tu paso y procurar asirte a las menudas sonrisas que aun flotaban en el aire.
Ese instante exacto en que detuviste el tiempo que transcurria a borbotones atropellando tu alma acobardada, y te refugiaste en el descurrir eterno del rayo que atraviesa sin rumbo las estrellas.
Ese infimo segundo en que volviste tus pétalos a la luna y te olvidaste de mi y de todos tus dolientes.
Dime, adorada mía, cuándo, entre tus muslos, descubriste que detras de la cascada aún aguardan los dragones por ese día en que los humanos vuelvan sus sentidos hacia la sabiduría.
Cuando profanaste sonrojada los más suaves y profundos pensamientos de los saltamontes que habitan el jardín, o confundiste tu agrio y enloquecedor aroma con el que liberan los lirios en las noches alunadas.
Más allá de todas las entrañas aún aguardo yo tu bienvenida...
Aún aguardo yo. Tú, bienvenida.
Cuándo decidiste detener tu paso y procurar asirte a las menudas sonrisas que aun flotaban en el aire.
Ese instante exacto en que detuviste el tiempo que transcurria a borbotones atropellando tu alma acobardada, y te refugiaste en el descurrir eterno del rayo que atraviesa sin rumbo las estrellas.
Ese infimo segundo en que volviste tus pétalos a la luna y te olvidaste de mi y de todos tus dolientes.
Dime, adorada mía, cuándo, entre tus muslos, descubriste que detras de la cascada aún aguardan los dragones por ese día en que los humanos vuelvan sus sentidos hacia la sabiduría.
Cuando profanaste sonrojada los más suaves y profundos pensamientos de los saltamontes que habitan el jardín, o confundiste tu agrio y enloquecedor aroma con el que liberan los lirios en las noches alunadas.
Más allá de todas las entrañas aún aguardo yo tu bienvenida...
Aún aguardo yo. Tú, bienvenida.
Reflexiones: 2012 03 01
Lo verdaderamente difícil de alcanzar no es el hastío es la plenitud.
No quiero otorgarle más poder sobre mis emociones a aquellos que no saben ni manejar las suyas, ni valorar las mías, es más, se lo retiro, sin que eso afecte para nada el cariño.
No quiero otorgarle más poder sobre mis emociones a aquellos que no saben ni manejar las suyas, ni valorar las mías, es más, se lo retiro, sin que eso afecte para nada el cariño.
lunes, 30 de enero de 2012
Nado Sincronizado
En contra de todos los pronósticos, el sábado fue completamente extraordinario.
Atrevida! Esa claridad que te traes despreocupada.
Como si lo tuvieras todo resuelto.
Como si fueras feliz a pesar de todo.
Como si todo fuera completamente desordenado y perfecto.
Y yo toda inocente y atontada,
Riéndome como si estuviera enamorada,
Jugando como si fuera una niña de seis años,
Libre, como si nadie más hubiera allí.
¿Será porque eras tú la que si estaba?
¿Porque jugabas conmigo y te reías?
¿Porque eres larga y lila como una mariposa?
Y ahora me laten los oídos,
Se me fugan los dedos,
Tengo el alma confusa y floreciente, como una selva.
Los miedos alborotados son derrotados por las sonrisas.
Se me alan los hombros,
Me salen florecitas por el ombligo.
Al corazón (loco) le toca controlarse.
¿Quién eres?
Belleza venida de otra parte!
Real y misteriosa como los emperadores.
Frutal y caminable, como la playa.
Compleja e infinita, como el fin del universo.
¿Quién eres?
¿Animal?
¿Horizonte?
¿Blanca miniatura?
¿Perversa enredadera y perfume de ligera primavera?
El anillo
Me niego rotundamente a perdonarte, y no porque no quiera concederte mi perdón, sino porque no hay perdón verdadero hasta que hay olvido, y no voy a perdonarte las columpiadas junto al lago, las sonrisas en los rosales, los amores de amaneceres y atardeceres, la llave de tu corazón y de todo el firmamento, el amor que se nos escapaba con cada respiro, la cocina, la tele, el sueño, los corazones, los dibujos, las cartas, los dragones, no voy a perdonarte nunca que me hayas amado tanto, que fueras el sol de todos mis días y de todas mis noches, que iluminaras cada rincón de mi alma y abrieras todas las ventanas, no voy a perdonarte que solo existieras tu entre todo este océano de gentes, no voy a perdonarte las caricias ni las canciones, ni esas promesas que nos hicimos de amarnos para siempre, aunque ese siempre haya sido solo un par de años, no te perdono porque espero que tu tampoco me perdones amarte cuando siempre y todavía.
Lo que es extraño es que casi no puedo acordarme porque carajos es que nos fuimos tan lejos, y sin embargo a pesar de ese olvido, se que estamos exactamente donde queremos.
jueves, 19 de enero de 2012
Recordatorio
Se le recuerda a todo el público leyente que, aunque tiene su derecho de juzgar, criticar, desamar, desdeñar, olvidar, pensar, recordar, profanar, copiar, divulgar, vender, distorsionar, modificar, en fin de hacer lo que bien le parezca con las letras aquí publicadas, se le recuerda a todo el público leyente que:
Pa' escribirlas hubo que dejar la vergüenza y el miedo que eran muchos,
hubo que vivir a veces cosas invivibles,
hubo que profanar más de un cuerpo,
hubo que aprender que no hay nada más importante que el cariño,
hubo que hacerse responsable de los sentimientos, los pensamientos y los actos,
hubo que ser mujer y todo eso otro que soy yo misma,
hubo que pelear de vez en cuando con el demonio y con dios casi todos los días,
Así que, antes de hacer lo que bien le parezca con estas letras, piénselo!!!
jueves, 12 de enero de 2012
Hermosa Venganza: Gives you hell
Hagamos una fiesta, una parranda, tumbemos la casa, portémonos mal, derribemos recuerdos, echemos al inodoro los besos, bailemos un fandango con los fantasmas, quebremos todas las flores del jardín, robémonos las sonrisas de las fotos, despellejemos una a una las mariposas, cacemos colibríes, perforemos las orejas de los burros, soltemos a los ratones, no cozamos los murciélagos, amarrémosle los cordones a los amigos, seámosle infieles hasta a las cobijas, rayemos todas las paredes, los pisos, los techos, llenemos de jabón los corredores, pongamos pintura sobre todas las puertas, arranquemos todas las señales, desordenemos todos los archivos, comámonos todos los almuerzos, corramos, démosle la vuelta al mundo, patas arriba, que se caigan las cosas, pateemos los balones por fuera de la cancha, tiremos piedras al río, reguemos toda la basura, besemos a todos los porteros, paguémosle de más a todos los taxistas, columpiémonos al frente del lago, es más, metámonos al lago, dejémonos todos los bigotes, bajémonos los pantalones, es más es más, no nos pongamos pantalones, andemos descalzos por las calles y por todos los océanos, desordenemos las letras del teclado, echémosle sal al tinto y azúcar a la sopa, dejemos que se nos pudra el queso, levantémosle la falda a las vecinas, démosle revistas porno a todos los menores, quebremos todos los cristales, pongámonos en cuatro, arranquemos las hojas de los libros, pintemos caritas felices en las puertas de los laboratorios, hagámosle huequitos a la punta de los condones, abramos de par en par las ventanas del tercer piso, lancemos a los gatos por las ventanas, saquemos a los perros sin correas, ladrémosle a la gente en las esquinas, orinémonos al lado de los árboles del parque, dejemos botada la bicicleta, digámosle adiós, arranquémonos de la piel los besos, de la médula los orgasmos, emborrachémonos, fumémonos una cajetilla y un par de porros, bebámonos hasta el etanol 100%, paguémosle a las putas y premiemos a los proxenetas, regañemos a los profesores y quitémosle el uniforme a los policías hasta dejarlos desnudos, démosle de comer a los ladrones, hagámosle zancadilla a las viejitas que cruzan por las calles, quitémosle los dulces a los niños, pintémosle los números a los dados de los amigos, pellizquémosle la cola a las novias de blanco, dejémosle morados en el cuello a los amantes, digámosle que no al médico y a las medicinas, cocinemos mal, no aprendamos nada, bailemos una ronda en el Paraguay, clavémonos una estaca en el corazón y salgamos a plena luz del día, quememos todos los árboles del bosque, comámonos las uñas, brinquemos por encima de las rejas, olvidémonos de todos los cuentos para niños, salgamos en patineta a lanzarnos de los puentes, pinchémosle las ruedas a los buses, pidámosle al hígado que se joda, al cerebro que se derrita, al estómago que se pudra, a los codos que rompan los vidrios, a los jefes que se lo metan por donde les quepa, crucemos el río a nado, cantemos a grito entero con toda la intensión de despertar a los vecinos, tomémonos el agua de los floreros, metamos pasto en medio de las hamburguesas, tirémonos, el uno al otro, digámonos hasta de qué coño vamos a morirnos, echémonos la madre, la suya, y también la abuela, putiémonos como los pavos, arranquemos los botones de todas las chaquetas, comámonos las uvas, hagámonos tatuajes, otra vez, mantengámonos despiertos, cosámosle el borde a las mangas de los sacos, mesclemos la sal y la panela, la mayonesa y el bocadillo, el ají con las donas, comamos pollo y vegetales, botemos las medias entre la caneca, desarmemos todas las figuras de origami, dejemos abandonada en el baño la llave del cielo, partámonos los huesos, no tomemos chocolate, démosle besos a los primos y esperanzas a los mendigos, digámonos radiantes "ya no tengas miedo", vámonos solos para cine, tejamos con la izquierda, cuidemos las garrapatas y las pulgas, dejémonos crecer el cabello, es más casémonos, perra, y lo escribo sonriendo, tengamos hijos, es más abortémoslos, dejémoslos tirados en medio de la pradera, que no nazcan nunca, que también tengan miedo, cubrámonos de polvo, atravesémonos en medio de los carros, andemos de la mano, abalancémonos, regalémonos flores de papel plateado, veamos televisión todas las tardes, dejemos de vivir, ya que carajos, cambiémosle los cables a los electrodomésticos, que conecten el computador y se prenda la nevera, lancemos anones a los carros desde la ventana, pintemos de amarillo los coladores, pongámosle letreros a las cosas: estabilizador, no apagar! purguémonos, armemos carpas, desarmémoslas, persigamos serpientes por la noche en las quebradas, vistámonos de colores, compremos ropa de segunda, demos discursos que no aporten nada, hagamos congresos de cosas improbables, graduémonos de científicos, dejemos de soñar, hagamos caso, adelgacemos, vámonos de salida con la peor enemigo, o la mejor? una no sabe. Perdamos las materias, abandonemos las becas, dejemos de ordeñar las vacas, volvamos al cementerio y a la clínica, gastémonos la plata del arriendo en dulces, en papas fritas, en flores de cinco pétalos azules, recolectemos plumas, cojamos palos, carguemos piedras. Anda, amor mío púdrete entre las ramas, igual hoy, después de todo, hoy ya no estarás nunca conmigo. Adiós, amor, también te quiero, pero eso sí, tu ya estás muerto, y muerto te quedas.
miércoles, 11 de enero de 2012
La más bella flor
La escama verde cae sobre la tierra húmeda y negra, los colores se derrumban entre los escombros que dejan los caballitos del diablo al borde del pantano, los huesos se reúsan a levantarse después de tantas resurrecciones, las transformaciones suplican: no más dolor, no más rabia, no más tristezas. Se provocan las bienaventuras, viene un año par, un burro camina por entre la hierba en el campo, el aroma del chocolate inspira cada mañana, el titilar de las estrellas asegura que aún queda luz en el universo, Dios susurra en mis oídos esas promesas humanas, los amigos se van y destruyen con sus voces el extraño cariño que les quedaba, la rabia se despliega, como hongos, como los círculos de brujas, pero esos durarán poco, apenas lo necesario. Hay problemas que es mejor no resolver, porque no tienen respuesta, dediquémonos a los que la tienen, que soy en medio de esta rabia? quien soy en medio del llanto? de ese ser amado que fue el sol de tantos días y tantas tinieblas? Me amó, estoy segura, y lo amé como no he amado a nadie. El tiempo tiene siempre todas las ventajas, y no hay nada más peligroso que el azar, porque del azar siempre, siempre resulta algo, siempre surge vida del azar, siempre otra forma, otra manera, otro individuo, otra maleza. No le dije todo lo que le debía y seguramente le dije demasiado. En fin, todos vamos para el mismo sitio, todos nos encontramos por el camino y siempre al final. Ahora hay que arrancarse las mariposas, dejar correr los ríos de lava que me vienen a la boca, dejar galopar en ese sonido infinito a mi corazón cuando toda esta historia me vibra en las entrañas, perdonar, perdonarme por haber amado tanto y no haber sido suficiente. Perdonarme desde lo más profundo de los bosques, desde el interior de cada célula que tirita y se modifica en las enzimas que se aglomeran, perdonarme por todo lo que hice y lo que no, por los errores cometidos y también por los aciertos, el perdón debe ser unánime, impredecible, completo, no vale quedarse con el fondo del barril, hay que limpiar el interior de cada muela, hay que pulir hasta el último milímetro de cristal, irse lejos, pero perdonada, olvidar que la felicidad depende de los otros, ellos son eso, yo soy esto, aquí, este cuerpo delimitado por un espacio y esta mente delimitada por un tiempo y el contexto eterno, un pedacito de verdad, eso soy, al otro lado del río. Me perdono, lentamente porque de afán es imposible, me perdono con la intensión de salir adelante, al otro lado, a ese lugar prometido en que las frutas resplandecen y los odios se diluyen en la brisa de las alas de los pájaros al galope del sueño. Un solo día no es bastante, tengo a mi favor los segundos, y sobre todo, por sobre todo y todo, tengo el cariño, ese que de ser también se me iba envenenando, pero el cariño debería ser mío, para mí, por mí, sin retrospectivas. Edifico, construyo ese hilo suave y húmedo de la telaraña, traigo con cuidado y rodando los pensamientos que formarán el navío para corresponder al mapa, la rabia vive adentro mío, una energía como ninguna otra, y sin embargo, me tomo el tiempo y la paciencia para tomarla, para moldearla, para destejerla, para despellejarla y liberarla, me perdono, por sentir rabia, me perdono por querer de esta forma injusta e insostenible, me contengo antes de hacer más daño y agregar más miedo al miedo, más envidia a la envidia, más celos al estómago que lo recibe todo, libero, lentamente y con precaución de no ser átomo en fisión, de no ser atea, giro, como el manto indio que se mece al viento, como el colibrí en pleno vuelo, torno la rabia, al menos en negociación, al menos en torpe esperanza, torno la rabia, pero la rabia se sostiene intacta, ya seremos, ya podremos destrozar el miedo que nos acompaña ausentes, rabia mía te bebo, como esa copa oscura de mandatos, como ese poeta muerto, como la pestilencia de la carne que se pudre y se seca sobre el hueso, rabia aunque te anido también te desanido, te dejo ser adentro para que no consumas como el fuego a los queridos, y te suelto despacito como perro, como huérfano mal educado, como pesadilla, te suelto en los vericuetos del naufragio de mi cariño maltrecho, malogrado, maltenido, te paro rabia y en el parir te sufro, las lágrimas no son suficientes. Solo, queridas míos, solo al amor le está permitido bañarse dos veces en el mismo río.
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