Esta negligencia de saber que son
las primeras letras que te escribo, ojalá vengan muchas muy bonitas que nos sostengan
juntos y bienaventurados. Allá tú pronuncias detalles a los que yo no soy
ajena. No corro desesperada a descubrirte, me aproximo segura pero con cautela,
como ante un gato, como ante un animal hermoso y desconocido al que quieres llegar
sin pánico y sin prisa. Tal vez eso han traído los años y todas las traiciones
a mí misma. Por primera vez no tengo miedo de que me conozcas, de que preguntes
lo que sea y pueda contestarte sinceramente, sin necesidad de esconder nada,
sin la angustia suprema de salvarte de mi lado oscuro y blasfemo. No por nada
has venido ahora, no por nada hemos procurado manejar el silencio.
Quién eres? Que hay en mí que despertó tu curiosidad y
quieres conocerme? Qué quieres saber de lo que soy? Tendremos suficiente tiempo
para descifrarnos? Para encontrarnos en la misma página, en el mismo libro, en
la misma letra precisa dentro de esta inmensa biblioteca? Qué quiero saber de ti?
Qué quisiera preguntarte? Quiero verte!
Quiero conocerte es la frase más bonita que me
han dicho en mucho tiempo.