lunes, 21 de noviembre de 2016

Ahora

Esta negligencia de saber que son las primeras letras que te escribo, ojalá vengan muchas muy bonitas que nos sostengan juntos y bienaventurados. Allá tú pronuncias detalles a los que yo no soy ajena. No corro desesperada a descubrirte, me aproximo segura pero con cautela, como ante un gato, como ante un animal hermoso y desconocido al que quieres llegar sin pánico y sin prisa. Tal vez eso han traído los años y todas las traiciones a mí misma. Por primera vez no tengo miedo de que me conozcas, de que preguntes lo que sea y pueda contestarte sinceramente, sin necesidad de esconder nada, sin la angustia suprema de salvarte de mi lado oscuro y blasfemo. No por nada has venido ahora, no por nada hemos procurado manejar el silencio.

Quién eres? Que hay en mí que despertó tu curiosidad y quieres conocerme? Qué quieres saber de lo que soy? Tendremos suficiente tiempo para descifrarnos? Para encontrarnos en la misma página, en el mismo libro, en la misma letra precisa dentro de esta inmensa biblioteca? Qué quiero saber de ti? Qué quisiera preguntarte? Quiero verte!
Quiero conocerte es la frase más bonita que me han dicho en mucho tiempo.