Había una vez un muerto, con sangre seca y cuervos que rodeaban,
Había una vez una rabia que no se iba y que se traía todas las palabras,
Había una vez un alma basura y mucha mucha más basura en el alma,
Había una vez toda la porquería que no se quería adentro y que tenía que salir,
Y para salir y no decir más sino lo que saliera, y para no probar, ni aprobar, ni complacer, ni amar, ni recordar, ni nada sino silencio y ausencia, se vino para aca.