En la alegría furtiva de existirY de dolerse en la existencia
Bailamos todos
Lejos están los pasados coagulados
Aquí no más los presentes fugaces
Los futuros borrosos y blasfemos
Me queda un silencio que a veces me es amable
Cuando no araña la espalda en el desespero
En el silencio se aprende la paciencia
La paciencia aguada y brusca
de la teja
de la gota
de la polimerasa
En el silencio también están los importantes
Las importantes usualmente están en el abrazo
Pasan
Los días
Las aguas
Los caminos
Las soledades
Abro la boca para no decir
Sonrío para decir nunca
Escribo para traerlos cerca
A la palabra sonido la recojo
La corto cerquita
Limitada
Que es mi costumbre dar de más
Y así resulta que no me sobra
¿Qué si los quiero?
¿Cómo no?
¡Todavía!
Los todavía, sin embargo, son muy cortitos
Y ustedes no hacen nada
Ni abren la boca
Ni sonríen
Ni escriben
Ni hablan
Y así sin estar no están nunca
Y así sin ustedes estoy tranquila
Pero quererlos
Así de tenerles cariños en racimos pequeños
Como flores
Como frutas
Quererlos los quiero
¡Ja!
¿Cómo no voy a quererlos?
Pero necesitarlos más bien no mucho
Que en el silencio me se estar sola
Y tengo paciencia
la de la araña, la de la hormiga, la de la hoja,
la paciencia inmortal de la mujer que al atardecer
se sienta en la silla frente a la ventana
y mira lejos.