Hay gente demasiado linda,
demasiado!
Empalagosamente
linda!
Gente a la que uno
se acerca y se encariña!
Porque tienen piel
de azúcar,
Boca de caramelo,
Ojos de aceituna.
Porque les sobran
las buenas palabras,
Y los actos nobles.
Gente admirable
que se le filtra a uno en el intelecto
Y son
inocentemente perversos,
Culpablemente
inteligentes.
Gente que sabe lo
que tiene
Y sin dudar lo
utilizan para su beneficio.
No para nada
realmente malvado,
Sino con la sutil
idea de que así está hecho el mundo.
Privilegiados.
Gente inconsciente
de su belleza abrumadora,
Desconcertante.
Personas que lo
pierden a uno sin siquiera darse cuenta,
Sin parpadear.
Con una voz oscura
y fugitiva,
Con un fuego
blanco y frío.
Sin una ahora y sin
un mañana.
Gente pura
incertidumbre,
Cero claridad,
todo es oscuro.
Que no dicen no y
no dicen si pero sonríen,
Con esas sonrisas
que parecen agujas disparadas,
Con esa belleza desquiciada
y vagabunda,
Con ese cinismo de
ser bello lejos de lo común.
De no dejarse
nunca develar el misterio.