lunes, 7 de marzo de 2016

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Hay gente demasiado linda, demasiado! 
Empalagosamente linda!
Gente a la que uno se acerca y se encariña!
Porque tienen piel de azúcar,
Boca de caramelo,
Ojos de aceituna.
Porque les sobran las buenas palabras,
Y los actos nobles.
Gente admirable que se le filtra a uno en el intelecto
Y son inocentemente perversos,
Culpablemente inteligentes.
Gente que sabe lo que tiene
Y sin dudar lo utilizan para su beneficio.
No para nada realmente malvado,
Sino con la sutil idea de que así está hecho el mundo.
Privilegiados.
Gente inconsciente de su belleza abrumadora,
Desconcertante.
Personas que lo pierden a uno sin siquiera darse cuenta,
Sin parpadear.
Con una voz oscura y fugitiva,
Con un fuego blanco y frío.
Sin una ahora y sin un mañana.
Gente pura incertidumbre,
Cero claridad, todo es oscuro.
Que no dicen no y no dicen si pero sonríen,
Con esas sonrisas que parecen agujas disparadas,
Con esa belleza desquiciada y vagabunda,
Con ese cinismo de ser bello lejos de lo común.
De no dejarse nunca develar el misterio.