martes, 22 de diciembre de 2020

Inconcluso

¿Qué le pasa a la letra?
¿Por qué no viene?
¿Por qué no acude a rescatarme?
¿Es acaso este silencio una amenaza?
¿Es este silencio una certeza acaso?
¿Por qué está la escritura tan pesada, tan espesa?
¿Qué la retiene?
Es la calma y la tormenta.
Es la balanza, que se inclina hacia un lado y hacia el otro.
Son las puertas que ni están cerradas ni están abiertas.
Apenas ese haz de luz que las diferencia.
Hay en este corazón de todo un poco.
Brindo para los amigos y las amigas un cariño tasado.
Destejo lentamente unos odios chiquitos y malgastados.
Contengo el suspiro de un hombre que no me corresponde.
Susurro muy bajo el nombre de una mujer que no conozco.
Recojo.
¿Es la reflexión propia del fin de año?
Las cosas que se acaban, las que comienzan.
No te nombro pero habitas en todos los rincones en que me encuentro.
Y estoy agradecida de que tú no seas.
Este año es un empate.
No hay reproches que hacerse, no hay halagos.
Se hizo lo mínimo correspondiente.
No nos morimos, y es eso suficiente.
Tampoco vivimos demasiado.
No hay nuevos amigos no hay nuevos amores.
Tampoco se perdió ninguna por fortuna.
Se cerraron heridas, se abrieron otras.
Después de ocho largos años ni he dejado de ser yo ni soy la misma.
Me gané un diploma que todavía no llega y un título desplegable.
Aunque atormentado este camino es el único que quiero.
Me falta hacer todo, todavía.
Ojalá haya tiempo.
Lo otro, lo de vivir sigue sin ser resuelto.
A quien compartirle el corazón y la casa y la vida es todavía un misterio.
El perdón por los errores y los desaciertos sigue en tramite.
El veredicto por los aciertos y los logros sigue en manos del jurado.
He dejado de ser y sigo siendo.
La clorofila,
El movimiento,
La hoja al caer,
El queso.
No me sobran las cosas no me hacen falta.
Me falta tiempo y aún así lo desperdicio.
Ustedes, los otros, las otras, yo no puedo.
No soy ustedes, no los conozco.
No sé que harán ni a qué han venido.
Los observo.
Los sigo a través del tiempo, los observo.
Y metódica información recojo.
Pero no es nunca suficiente.
"Es tan corto el amor y es tal largo el olvido."
Es tan corta la vida, tan frágil el cariño.
No soy y no seré todas y todos los otros que hubiera querido.
No habrá un doctorado en física o matemáticas.
No seré un vencejo ni una polimerasa.
No sabré que significa estar entre tu boca.
Estaré leyendo genes y secuencias.
Nadaré, montaré, correré.
Recordaré cuanto no te tuve.
Seré otra diferente y la misma que ya he sido.
Me haré más vieja, menos joven.
El cuerpo se cobra sus segundos.
No seré hombre, ni mujer, ni niño.
No seré padre, ni esposa, ni mendigo.
No me apresuro, no menguo el paso.
Vendrá otra vez la que se come el tiempo.
Y me escupirá en la cara mientras la paladeo.
De ti no sé cosas, ni juicios, ni diagnósticos.
Ya no te espero, ya no te aspiro.
Una voz poderosa resonó en el silencio.
La rata se va agitando la cola.