miércoles, 5 de enero de 2022

Temprano

¡Tarde, siempre es tarde!
Tarde para decir la verdad, para mentir.
Tarde para callar una palabra o para escribirla.
Tardío es el último minuto y llega tarde la recién nacida.

Tarde el aguacero que cae a las cenizas.
Tarde cubre la noche a las perseguidas.
Tarde guía la luz a las perdidas.
Tarde decimos la última palabra.

Tarde florecen la palma y el trigo.
Después de picar se mueren tarde los zancudos.
Las piedras se detienen tarde en la caída.
Y se seca tarde la ropa al viento .

Tarde olvidamos las mujeres.
Tarde los hombres se enamoran.
Caemos en cuenta tarde y sin embargo.
A deshora nos encontramos las unas y los otros.

El hijo entiende tarde al padre,
Y tarde la madre perdona a la abuela.
Tarde cura el tiempo las heridas,
Y tarde, muy tarde, sonreímos.

Tarde aprendemos lo que entonces hubiera sido útil,
Y cuando ya sabemos, es tarde.
Tarde igual enseñamos y no nos alcanzan la voz ni los hilos.

¡Tarde, siempre es tarde!
Tarde es también ahora
y así tarde vivimos, y si hay alguna buena suerte, 
también tarde y bien nos encuentra la muerte.