Si tuviera palabras! si tuviera que decir! pero hay tan pocas
cosas que poner aquí! Son tan claras y sencillas las existencias, los segundos
que transcurren tal y cual son y deberían, sin tener más opción que este ahora.
Este corazón que no tiene como quedarse
tranquilo, “que no tiene traidor que lo asesine”.
Este corazón que late como corren los ríos, como rota la tierra,
como alumbra el sol, como florece la tierra.
Esta yo que no se cansa de dar otro paso,
de seguir el rumbo, de buscar otros sitios y otros horizontes.
Esta yo con este amor profundo y largo por
una piel que se estremece, por la belleza de un ser sin nombre y sin futuro y
que sin embargo vive.
Esta yo sin nombre ni futuro.
Esta yo larga y externa, puntiaguda.
Esta yo suave y amable, con el cariño azul
en la yema de los dedos y la claridad de saber lo que vendrá mañana en el
cariño blanco.
Esta yo que me he venido haciendo gota a
gota, ojo a ojo, limbo a limbo.
Cómo no estar agradecida con la vida?
Cómo no perdonarme a mí misma por haber
venido?
Cómo no quererme si en medio de los ires y
todos los venires vengo siendo lo que queriendo he sido.
Sin arrepentirse demasiado, sin darse
tampoco demasiado crédito.
Sin tener nada resuelto y preguntándose con
cuidado cada día.
Tejiendo encuentros y desencuentros.
Amantes que duran apenas un parpadeo y que
se quedaran por mucho tiempo incrustados en el alma.
Amantes que por no querer se aman así
apenas de corrido.
Hombres hermosos en quienes he naufragado.
En cuya piel me he perdido para siempre,
para no regresar nunca.
Y a quienes no he vuelto a ver desde hace
siglos.
Esos con los que me encontraré en otra
vida.
Hombres hermosos de mirada profunda.
De brazos firmes y seguros.
Desnudos como dioses y frágiles como niños.
Sabios como la tierra húmeda y efímeros
con el día.
Amores de ambos sexos que se han ido.
Honores que me han hecho esta piel que no
se pudre y no se muere, todavía.
Y esta seguridad intacta del amor
inacabable.
Esta seguridad muda de que todo queda todavía.
De que falta.
De que el aire es apenas, apenas si acaso
suficiente.
Pero falta.
Larga espera para tanta suerte.
Y que será de ti amiga muerte?
Vendrás cuando ya todo haya sido?
O sin embargo sabré que aún no es tu
momento.
Que tengo un día más, otro segundo.
Otro cuerpo al que asaltar cansada y
firme.
Sin excusas y sin mucho que esperar.
Todas las veces se falla.
Y solo es necesario una en que no.
Pero habiendo tanta gente en este mundo
Dónde estarás tu amor de mi vida?
Habrás nacido?
O eres como dios, inexistente?
Yo, esta yo estoy aquí humana.
Sin agua entre las manos.
Sin apuros, sin tristezas.
Sin cómo decir sí o decir no,
Sin hijos, sin promesas.
Ay letra, te he tenido por tanto tiempo
contenida.
Solo para no dejar registro de mi
existencia.
Del sol que me roza la piel y las
angustias.
Del color de esos ojos que me pierden en
la delicia de no tener mañana y ser tan solo ser aquí y ahora
Y ahora?
Qué será de nosotros?
Del que al otro lado del mundo guarda en
secreto el nombre de quien reafirmará su vida.
De ese que se estuvo conmigo por tres
noches y tres vidas.
De ese que no es para mí y sin embargo a
dormido entre mis piernas los brazos.
De aquél que tiene en el alma una sonrisa.
Y quien un árbol protege de todas las
angustias.
Mi vida es solo esto que palpita.
Mi vida es desear para aquellos a quien
amo un día más de felicidad y compañía.
Amor, amor querido, no tardes demasiado
que es muy corta la vida.