martes, 6 de noviembre de 2012
Desprestigio
Hay tantas letras que vienen atropelladas a llamarme por tu nombre, hay tantos ahoras y figuras que se rinden a las sombras, hay tantas mañanas y yo en ellas me confundo con la brisa que te envuelve y te desvela, tengo de ti tan solo un girón de tu sonrisa, tan solo un eco lejano de tu sonrisa, tan solo un recuerdo vago del borde de tu sonrisa, y eso eres tu, sirena. Entre la niebla que enturbia mis segundos y mis sentidos, entre el desorden de esta ciudad sin nombre y sin destinos, eres el recodo en el que me pierdo para alcanzar la vida, eres la gota que alivia mi pesada sed y abre el camino a la ceguera, eres la perdición más deseada, el espejo, la sangre, la vasija, el nido, asesina. Eres esa dama blanca que vocalizar no puedo, ese espejismo que me deja sin habla y sin consciencia, esa ilusión que me consume en silencio, lentamente y hambrienta me deja sin miedos y atontada, plena. Eres la embriagues de todas las verdades y todos los sueños, el suspiro ulcerado que se lleva el aire y el sustento, la mano larga y bella y me aprisiona el cuello y me sonrie. Doncella, bruja, vieja. Nada sé de ti pero te temo, no conozco tus pasos ni sé de tu silencio, no sé del aroma que te ebulle ni del sudor claro que te lava, sé a veces, muy pocas, de tu angustia, sé del grito, de la lagrima, de la herida, de la hemorragia, del sinsentido, del amargo, sé a veces. Y tu belleza es más inmensa que lo decible, es más profunda que lo oscuro y más oscura que la noche. Toda tú sombria y resplandeciente, toda tú un sin sabor que no se quita, que permanece. Toda tú una sola sábana que me cubre y no me deja, una sola tú que se avecina enmudecida y gigantesca, asesina. Me haces descubrirme lentamente, me haces dejar parir estas letras entre el desconcierto, entre el no pensar que es lo que viene y solamente dejar que se despliegue aquí sin saber como, sin reconocer a qué me refiero, vomitando a pedazos lo que recubre mi intestino de silencios, escupiendo en pedacitos este sentir agudo del pesado universo, este devenir líquido de la realidad enmudecida y profanada, esta yo a quien socabas y quien te busca sin descanso para serte bien todo cuanto pueda. Las hormigas se me avolcanan en la lengua entre las víceras, se me riegan por entre la nariz las letras, no puedo callarme, eres tu, eres tu la que me obliga a decir a seguir diciendo, a no detenerme en este sin fin de darle figura a lo querido, en este sin fin de continuar y continuar agotando la vida, viviendo, sin detenerme, te bendigo señora mía, te bendigo, de no ser por ti yo sería polvo, de no ser por ti yo no sería nada, no tendría alma, ni futuro, de no ser por ti no sería yo ni mucho menos, bruja eres, toda yo y todo lo que quiero.
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