jueves, 26 de noviembre de 2020

Contrapunto

Lo único malo de la decimosexta es que lo que está allí es real.
Que hubiese querido que no lo fuera.
Que vivir adolorida no es para nada meritorio.
Anoche entre las sombras de las lagrimas y la humedad de la noche pensaba.
¿Por qué?
¿Por qué este dolor infinito, continuo y permanente?
Por supuesto no hay respuesta conocida o satisfactoria a tal pregunta.
Hacer la pregunta en si mismo es parte de la tortura.
Pensaba también en las posibilidades.
En ¿por qué a pesar del dolor aún estoy viva?
La respuesta es ridículamente simple.
Porque a pesar del dolor recurrente hay momentos que valen la pena ser vividos.
Aun con este dolor continuo vale la pena vivir momentos como sustentar la tesis,
como encontrar en el laberinto de los genes los rastros de la evolución,
como acariciar a Logan o abrazar a Angel,
como escuchar a Mayita decir Cata.
como verte sonreír.
como verte.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

martes, 3 de noviembre de 2020

El acertijo

Duele al filo del pecho,
En las fibras de los brazos,
En los resquicios del cerebro.
Duele en esos lugares indefinibles que soy yo misma.
En esos espacios que, si existiera, deberían ser el alma.
Duele, en el augurio de mis presagios,
En los futuros inexactos,
En los pasados indefendibles.
Duele cada segundo transcurrido,
Cada decisión tomada,
Cada acierto y desacierto,
¡Duele! tiembla la existencia.
Se tambalean los azares.
Se derrumba la suerte.
Duele la lengua y los dos lados del cráneo,
Duelen las puntas de los huesos,
Lo profundo de las cirugías.
Es el dolor de saberse sola, deshabitada.
El dolor de la crueldad innata de la naturaleza.
El sinsentido tedioso de estar viva.
Duele al interior de las vertebras,
Al sur de las costillas,
Se desintegra el ADN.
Duelen los hijos que nunca,
Los abuelos que todavía,
Las amigas amadas,
Los amores odiados,
Los enemigos extintos.
Dueles tú dos mil veces al rededor del cuello.
Es este dolor corrosivo después de la rabia.
Es este dolor absorto en la frustración y la impotencia.
Es el haber - siempre y todavía - perdido.
Es el dolor de no poder utilizar la razón para resolver este acertijo.
Es el tener las respuestas para estas preguntas innecesarias y sublimadas.
Es la verdad.
La simpleza cruda de la verdad presente.
Como la muerte.