lunes, 22 de febrero de 2021

Los secretos del cumpleaños

Habría que ver lo que se esconde
Y por qué pena o dolor se esconde
Habría que calibrar las culpas y las indultos
Y seguir adelante
Habría que detener la incertidumbre y sus comodidades
Que es necesario encontrar un camino
Los secretos
Lo que no se nombra ni se comparte
Lo que no digo
Pero acuno en el piso de las neuronas
Lo que recuerdo entre amarguras y sonrisas
Pero callo
Para que no exista
Para que no sea cierto
No para olvidarlo
Que los secretos no permiten el olvido
Sino para quitarle
Para hacerlos menos
Presentes pero secretos
Solo míos
Y de los que los vivieron
De nadie más
Que no pueda filtrarse de ninguna manera
Ni la dicha
Ni la pena
Algunos duelen largamente
Como caminar entre las zarzas
Otros son grises
Como el amanecer en la montaña
Y otros son sonrisas sonrojadas
Los valores cambian con el tiempo
Son 37 los secretos a gritos
Los días enterrados
Las agonías marchitas
Los amores amados
Están ahí en el silencio
Vigilantes
Y murmuran
Susurran con voces chiquitas que no le pertenecen a nadie
Son secretos
Y así se quedan.

miércoles, 10 de febrero de 2021

Añoranza

Atravesado
Como una espina, como una aguja, como una espada
Atravesado ahogado
Iracundo
Inocuo
Voz atragantada que corroe,
Manos abiertas y vacías
Como una pregunta sin respuesta
Inútil
Aun palpitante
Claro
Inútil
Las palabras mueren al filo de la boca
Naufragan
Se diluyen
No tienen en que sostenerse
Nada las soporta
No son
La idea agoniza y se resiste
Tiene la propiedad de resucitarse
¿Hasta cuándo?
¿A qué costo?
Es pesada y dolorosa
Ocupa tiempo y espacio
Asfixia
Inflama los nervios
Supuran las neuronas
Se resiste al abandono la idea
Nada eres
Y desde la nada me amedrantas
Me cohíbes
Me deslíes
Nada eres
Y me lleno de la nada que te nombra
Te respiro y no eres aire
Te acaricio y no eres piel
Te escucho y nada dices
Eres el silencio
La ausencia
El sinsentido
El autoengaño
Tan poco te conozco
Tan poco se de ti
Que aún te considero
Me resisto a liberarme de tu embrujo
Tejo la paciencia como telaraña
Que ya vendrá
Vendrá con toda su fuerza
Se interpondrá poderoso
El olvido
Y no habrá conjuro 
ni dios 
ni razón
que puedan sostenerte.

Miedo

Las manos no alcanzan para esconder los ojos.
Otra vez mi cerebro juega a escribir las mil y una formas de hacernos daño.
Y lo que queda de mí, espada y escudo en mano, junto con todos los hechizos y los rezos, me interpongo.
El trozo minúsculo que queda de lo que soy utiliza todo lo que tiene para evitarlo.
Ese mínimo resquicio que soy gasta toda la energía que tiene disponible en negarse a si misma la posibilidad de herirse.
No, dice entumecida.
No, entre esas gruesas gotas que caen desde la oscuridad de los ojos.
No, desde cada músculo que se contrae.
No vamos a hacernos daño, retumba.
Pero el cerebro insiste.
Y si hacemos esto,
Y se hacemos aquello.
Una botella de vodka.
Una botella contra la pared.
Un vidrio.
Una mano que aprieta la otra.
Una cabeza que se inclina con fuerza hacia una puerta.
Un cigarrillo.
Un alguien desconocido con quien desnudarse.
Un alguien conocido con quien mentirse.
Una aguja.
Una balde de agua.
Una llama.
No cerebro.
Dice el trocito de bondad que queda en mi.
No vamos a hacernos daño.
Y así la guerra contra mi misma continua.
Adentro.
Y los días transcurren sin que los sienta.
Y la vida se me va en no morirme.