martes, 19 de marzo de 2013

Simplezas Urbanas

Hay una suave paz oscurecida, hay una bruja, un pez, una garganta.
Viajan azulejos de papel al norte
Se vacian las jarras y las copas
Caemos suavemente entre los sueños.

Hay una moneda dorada que se rueda en el cielo
Y unas gotas de cristal azul que caen caramelizando la tierra.
hay botones rojos con sabor a besos
y besos violeta con sabor a uvas.

Caen hojas secas en los cuartos cerrados
y sopla un viento leve sacudiendo soledades
ratones semi hebrios buscan sus escondites
y los gatos dormidos los miran desde lejos

Hay un cuerpo joven tendido entre las sábanas
Y una voz que lo recorre como si fuera un libro
Una piel perla como blanca 
Y una sensación absurda de milagro

Es un gigante humano que no tiene memoria
que viene desde siempre y no sabe quedarse
Es un gato de casa que se siente salvaje
Un león cachorro que juega en la pradera

Es un dios, un poema, un huracan, una vela.
Es un día, un segundo, una centuria, un parpadeo
Un pueblo, una ciudad, un mundo, una agonía larga
Una mano larga, un sueño largo, una bocanada.

Es un pendulo, un saurio, un templo, un árbol viejo.
Y todo lo que es es un paisaje.
Un marco en el espacio y en el tiempo
Que como ola viene hasta mi playa
Y como ola se sumerge en mi arena
Y como ola se escurre entre los dedos y se va con la marea.

Es un dios y no sabe ese cuerpo de hueso
Ese dragón dormido que se retuerce en el huevo
Esa sinfonia escrita sin que nadie la toque
La oscuridad profunda antes de que amanezca

Más no sere yó la que vea su levante
La que siga esa moneda que rueda por el cielo
La que sienta en la piel esos critales húmedos
La que le de un beso en cada madrugada.

El tiempo cuerpo blanco nos tomo ventaja
y todavía no hay como ganarle la partida
no te vere hacer y no me verás vieja
te querre en el silencio sin contarselo a nadie.