lunes, 22 de octubre de 2012
Por si acaso y por el cariño, me disculpo.
A todos aquellos que conozco les debo sin lugar a dudas una disculpa, sobre todo a esos que conozco y no veo muy a menudo, les debo sinceramente desde el corazón una disculpa. Discúlpenme queridos y queridas, les pido por favor que me disculpen y me exoneren por si alguna vez pensaron mal de mi actitud o mi cariño, no lo duden, se les quiere. Tal vez además sea demasiado y sin embargo espero que por favor puedan entenderme, yo ando por el mundo distraída, fijándome en sí el pie derecho dio el mismo paso que dio el izquierdo, en la gota de agua que cae desde lo alto por entre las ramas y golpea el vidrio para deslizarse hasta el ladrillo y de allí a la tierra sedienta que se la traga, ando distraída preguntándome si la sonrisa de hoy se parece a la de ayer o si tiene algo de nuevo o que me estoy escondiendo y sé y no me he dicho, ando fijándome en ese árbol que está dejando caer todos sus pequeños frutos rojos sobre el camino ¿Será que los pájaros no comieron suficientes? ¿Será la lluvia? ¿Será la suerte? yo ando por el mundo pensando en las palomas y las ratas, en la gente que se sienta en los andenes y duerme entre cartones, en lo que me dicen las medias y los zapatos de esos que van conmigo en el bus apretujados, en la última palabra que dije, en la primera de hoy y de hace 28 años, voy sinceramente por el mundo distraída, un poco por locura un poco por infante y un poco más por pura irresponsable, es que señoras y señores, el mundo es muy grande y se guarda adentro tantos y tantos grandes y pequeños misterios, que yo para no fijarme en esos que duelen hasta la médula y consumen el cariño y la conciencia, esos que le arrancan a una cada una de las plumas de las alas y le quitan los dientes y le queman las ideas, esos que son reales y profundamente dolorosos, contra los que puedo muy poco o casi nada y por pura costumbre menos que nada, yo para poder seguir viviendo y no destrozarme las arterias por la presión de las inbellezas, ando distraída en cómo se disuelve el té en agua, en cómo el azúcar llueve sobre el té y en como el té me calienta las entrañas y huele delicioso, ando distraída con el ave que canta afuera y se está mojando, con el charquito que se hace quebrada y ¿cómo voy a cruzar la calle? ando distraída, despreocupada, y así damas y caballeros y esos y esas que no son tanto pero que de seguro son más ángeles que ninguno, o que ninguna, damas y caballeros yo no me doy cuenta si usted no me llama, si no me dice: Ole no sea guache salude!! Yo, fijo no me doy cuenta y sigo de largo, no como si no lo o la hubiera visto sino porque de seguro, créame se lo suplico, yo no me he dado cuenta de que usted, a quien yo alguna vez ya he saludado y a quien seguramente, con toda la seguridad, si me diera cuenta que va pasando, saludaría, no me doy cuenta que usted seguramente siempre, siempre ha estado a mi lado.
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