martes, 18 de marzo de 2025

Potato

¿Quién puede huir de esta felicidad clara y abrazadora?
¿De esta belleza aguda y atropellada?
¿Cómo?
Es una cosa horrenda permitirse la felicidad.
La sensación distorsionada de irrealidad que la acompaña es abrumadora.
El infinito miedo subsecuente a que se desvanezca es intolerable.
Ese frío lineal y paralelo a la espina dorsal es permanente.
Los remolinos entre las vísceras sin luz se atropellan entre ellos.
Estas lágrimas de goterones pesados se esconden tras los ojos.
Este cariño desbordado e inmortal me habita y me defiende.
Las sonrisas una tras otra se replican a borbotones.
No es en vano que quiera detener el tiempo en el momento más importante.
Detenerlo allí en cada fragmento de segundo en que están ustedes.
La felicidad me inunda.
Pero no está hecha para ser estática la felicidad,
Se siente líquida, mutable, transitoria,
Como la lluvia,
Me lava la felicidad y sigue de largo,
Es una ahora y es otra luego,
Que vaya cambiando,
Hay que admirar el movimiento.
Que no se detenga,
Que me siga.

jueves, 6 de marzo de 2025

Alt 168

Piensa,
Dos veces piensa.
¿Quién está?
Nos seducen los pasados idealizados.
Las lagunas no reflejan el cielo.
Las mujeres otra vez callamos mientras observamos al mundo desbaratarse.
Nos ha costado tanto armarlo y ahora lo vemos, otra vez, desbaratarse.
No podemos hacer otra cosa sino quedarnos mirando.
Sabemos que no hay violencia que sirva,
No hay palabra que alcance,
No hay garantías.
Las libertades están a la venta.
Lo importante se aleja de nosotras.
Las cosas son solo un reflejo de nuestros sueños.
La casa,
Los amigos,
Los hermanos,
Los hijos,
Todos y sobre todo todas se desvanecen.
Es tan fácil perderlos.
Nos las arrebatan los otros,
Los iracundos,
Los desmedidos,
Los insaciables,
Los billonarios,
No son muchos, pero son poderosos.
Somos nosotras, como hemos sido siempre, las culpables,
Las de la manzana,
Las de la serpiente,
Las del conjuro,
Las de la belleza,
Las del amor.
Somos nosotras las que insistimos en no matarnos.
En entender la vida,
En perdonar,
En dar otro paso,
En construir,
En hablar.
Ellos hacen de manera desenfrenada,
Sin consideraciones,
Sin cuestionarse,
Sin consecuencias,
Sin miedos.
Ellos confiados y ciegos,
Van haciendo,
Sin negociaciones, sin dolor.
A nosotras nos duelen hasta ellos,
Y por eso no podemos hacer más que acudir a la bondad,
Por eso no podemos hacer más que ver como el mundo se desbarata otra vez,
Como unos hombres consideran a otros innecesarios,
Como unos hombres, y no pocos, nos consideran posesiones.
Nosotras, otra vez nos preguntamos:
¿Otra vez?
¿No lo habíamos ya resulto?
Pero no, no lo habíamos ya resuelto.
Porque se desvanece la memoria en el tiempo.
Y tenemos que enseñarles a los nuevos otra vez todo.
Y ellos piensan que la vida es fácil.
Que pueden tomar lo que quieran sin pensarlo.
Y lo toman, y se lo llevan, y lo usan, y nos van matando.
Hasta que son demasiados y ya no hay civilización que aguante.
No nos queda demasiado.
Pero nosotras, algunas, ojalá no pocas, ojalá no pocos,
Insistimos en la palabra, en la consideración, en el cariño.
¡Háblame, Abogado!