lunes, 5 de marzo de 2012

Naufragio

Casi inutil me deshago en estas letras que se confunden con la agonía de mis células nerviosas... tiemblan, se agitan ante el pronóstico desesperado de no quedar tiempo y menos cariño, ante el prónostico vacío y viceral de no haber sido suficientemente egoísta, de no haberme salvado cuando debí haberlo hecho y venir a intentarlo ahora cuando ya no hay sangre que contener, cuando ya no hay cuerpos a los que recurrir, cuando ya no hay nubes a las que creer. Este maldito círculo, de lo imposible, del escoger siempre lo no permitido. Demasiado humana, ese ha sido siempre mi pecado, no pongo los límites donde corresponden y termino invadida y miserable. No me dará para tanto la médula, lo sé, no me aguantarán tanto los pies, me lo figuro, me desdibujaré olvidada de lo propio, y ellos continuaran mientras yo naufrago en el absurdo de haber querido ser demasiado.

jueves, 1 de marzo de 2012

Abandonada

Dime cuándo, entre tus mundos, descubriste el horizonte.
Cuándo decidiste detener tu paso y procurar asirte a las menudas sonrisas que aun flotaban en el aire.
Ese instante exacto en que detuviste el tiempo que transcurria a borbotones atropellando tu alma acobardada, y te refugiaste en el descurrir eterno del rayo que atraviesa sin rumbo las estrellas.
Ese infimo segundo en que volviste tus pétalos a la luna y te olvidaste de mi y de todos tus dolientes.
Dime, adorada mía, cuándo, entre tus muslos, descubriste que detras de la cascada aún aguardan los dragones por ese día en que los humanos vuelvan sus sentidos hacia la sabiduría.
Cuando profanaste sonrojada los más suaves y profundos pensamientos de los saltamontes que habitan el jardín, o confundiste tu agrio y enloquecedor aroma con el que liberan los lirios en las noches alunadas.
Más allá de todas las entrañas aún aguardo yo tu bienvenida...
Aún aguardo yo. Tú, bienvenida.

Reflexiones: 2012 03 01

Lo verdaderamente difícil de alcanzar no es el hastío es la plenitud.


No quiero otorgarle más poder sobre mis emociones a aquellos que no saben ni manejar las suyas, ni valorar las mías, es más, se lo retiro, sin que eso afecte para nada el cariño.