martes, 13 de diciembre de 2016

Profesión

Tengo un pregrado en hacerme pajaritos en el aire,
Y una maestría en bajarmelos a bala.
Quiero hacer un doctorado en dejarlos volar libres! :)

lunes, 12 de diciembre de 2016

Imprudente

La rabia, brutal y despiadada
La rabia asesina que desgarra, que rasga arterias y destroza rostros
La rabia inmunda de la estupidez humana
La ira huracán que desmiembra cuerpos, que hace vomitar a cada célula
La rabia indescriptible y profunda, desde la raíz de todos los siglos
La rabia oscura y pútrida del haber sabido y saber aún y ver pasar
La rabia visceral de la impotencia, de la sangre que hierve y se evapora a través de la piel
La rabia del aire caliente que entra y sale de los pulmones
La raaaaaaaaaabiiiiaaaaa, ulcerante y convulsiva
De arrancar la uñas despacito
De arrancar uno a uno los dientes, sin anestesia
De romper uno a uno los huesos, todos, uno a uno, macerados
La rabia lucida de saberse inteligente y no importar
La rabia más allá de su mismo origen
Antes incluso del amor y el universo
Antes de la vida y la cordura
La rabia generadora de movimiento
La que salta
La que corre
La que hace hacer
La que no puede quedarse quieta
Esa que cuando aparece transformo en una implosión insonora que se vuelca sobre mis músculos, mis neuronas y mi corazón, antes de que pueda alcanzar a alguien más, esa que sobre todo a mí sabe hacer daño.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Sentencias condicionales al principio del cariño

Si saber esperar y tener paciencia es crecer entonces crecer es lo que quiero.
Si aprender a conocer tu tiempo y tu espacio es cuidarte entonces déjame yo aprendo.
Si andar juntos es no saber ni entender que está pasando entonces quiero andar contigo.
Si no dormir bien cuando no te dije buenas noches es extrañarte, entonces anoche me hiciste mucha falta.
Si tener miedo de preguntarte y decirte cosas tontas e igual hacerlo es ser honesta, entonces te digo la verdad.
Si ser amable es avisarte que cuando me enfurezca no voy a decir nada porque me da miedo decir cosas horribles y hacerte daño, entonces te aviso y me perdono.
Si confiar es no creerte siempre y saber que tienes tus propios secretos y así está bien, entonces por favor no me lo cuentes todo.
Si estar es aceptar que siempre quiere decir solo ahora y mañana no sabemos, entonces aquí estoy.
Si discutir cuando no estemos de acuerdo pasando malos ratos para llegar al otro lado es construir, entonces voy por las tejas y los ladrillos.
Si mandarnos fotos y palabras porque por ahora no podemos estar juntos es compartir, entonces te seguiré escribiendo.
Si creer que no "apesar de" sino "también por eso" es amar entonces... Salud!
Si “si si si pero no” es suficiente para nosotros, entonces sí.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Ahora

Esta negligencia de saber que son las primeras letras que te escribo, ojalá vengan muchas muy bonitas que nos sostengan juntos y bienaventurados. Allá tú pronuncias detalles a los que yo no soy ajena. No corro desesperada a descubrirte, me aproximo segura pero con cautela, como ante un gato, como ante un animal hermoso y desconocido al que quieres llegar sin pánico y sin prisa. Tal vez eso han traído los años y todas las traiciones a mí misma. Por primera vez no tengo miedo de que me conozcas, de que preguntes lo que sea y pueda contestarte sinceramente, sin necesidad de esconder nada, sin la angustia suprema de salvarte de mi lado oscuro y blasfemo. No por nada has venido ahora, no por nada hemos procurado manejar el silencio.

Quién eres? Que hay en mí que despertó tu curiosidad y quieres conocerme? Qué quieres saber de lo que soy? Tendremos suficiente tiempo para descifrarnos? Para encontrarnos en la misma página, en el mismo libro, en la misma letra precisa dentro de esta inmensa biblioteca? Qué quiero saber de ti? Qué quisiera preguntarte? Quiero verte!
Quiero conocerte es la frase más bonita que me han dicho en mucho tiempo.

viernes, 28 de octubre de 2016

La Vieja

Vieja.
No tanto como el océano o la tortuga.
No tanto como algunos árboles de la selva o el hielo en los glaciales.
Vieja.
Más que antes.
Más que cuando se sabía menos del mundo.
Que cuando se acababa de dar el primer respiro.
Vieja y con ganas.
Todavía, por fortuna.
Ganas de hacer lo que no se ha hecho.
De saber lo que no se sabe.
Conocer donde no se ha ido.
Vieja.
Con rastros de amores y descorazonada.
Con arrugas entre los ojos y las orejas.
Con gustos exquisitos y sin con que pagarlos.
Con pieles que se escurrieron por entre las angustias.
Con miedos que me persiguen y me persiguen y me persiguen.
Pero yo corro.
Y ahora nado.
Y los pulmones no dan para tanto con estos años encima.
Y también debajo.
Todavía sintiendo como cuando era joven.
Con la esperanza de sentir así cuando tenga 80.
Si es que llego a tanto.
Vieja y todavía sin patria.
Pues con patria que no se bien que significa.
Con un si y un no que nos divide y nos enfrenta.
Con unos muertos que no se olvidan y unos vivos que se quieren vivos y libres.
Jóvenes ellos.
Yo vieja.
Vieja de querer las cosas en el lugar exacto cuando se les busca.
De no dejar que nadie me doble las medias.
De no entender porque las puntas no están en la esquina
Y los tubos los guardan en gradillas y no en las cajas donde están seguros.
Vieja.
De empezar a dormir mucho menos.
De necesitar levantarse más temprano y acostarse tranquila.
De no lograr sacarse de la cabeza el trabajo los domingos.
Y querer hacerlo.
Ay cariño, que haremos contigo en este reconocimiento abrupto de no tener a quien dárselo?
Quédate todavía, aunque molestes!
Quédate todavía que tengo planeado darte uso cuanto antes.
No sé con quién ni cómo ni en qué circunstancias
Pero ya veremos.
La vejez todavía no se nos ha llevado la esperanza.
Ni los recuerdos.
Esos, los innombrables.
Los de recordar entre sonrisas y pieles.
Entre deseos inoportunos.
Sin pensar demasiado.
Sin darles demasiada importancia.
Y los de ahora?
Qué será de ellos?
Que carajos vamos a saberlo!
Ahhh no no no.
Viaja pero tonta tampoco.
O bueno, tal vez a veces.
Cuando uno cree que ya se las sabe y le salen con pajaritos.
Con sorpresas inesperadas de esto qué o cuándo
Con este cerebro que me sigue engañando
Con los años perdidos y los meses
Con la angustia prematura de qué vamos a hacer ahora?

viernes, 14 de octubre de 2016

Interocepción

Pregúnteme,
Dígame,
Piénseme,
Despacito.
Como si quisiera saber.
Como si fuera importante.
Como si tuviera nombre y apellido.
Pero no se vaya hasta tan lejos para encontrar lo que está aquí.
Solo
Recurro a la sangre
A los ríos que me corren adentro
A la laguna que riegan en mi cerebro
A los guerreros que la habitan
A los obreros que las restauran
A los portadores del aire.
Recurro a cada uno, a cada una
A las que son yo siendo ellas cada una en su infinito
A la que no duran sino 5 minutos
Y las que cambian cada 6 años, el corazón.
A las que se colorean espoteándome la piel
A las que se calcifican
A las que aguardan en los rincones
A las que van lento comiéndose lo que encuentran
Y las que se van muriendo para dejarle paso a las que se renuevan
A todas ellas
Que me hacen lo que soy toda completa
A esas que me tientan el ambiente
Que se comunican con el afuera
Y luego responden
A las que trabajan con corriente
Que liberan y recaptan
Que modulan y ahora mismo dirigen estas letras
A las que oyen, hablan, saben, huelen, sienten.
A las que se reconocen, a las que no.
A las que están húmedas todo el tiempo, entre la boca, 
A las que se estiran y se recogen para permitir el movimiento.
A las que tienen forma de rectángulo, de cono, de dona, de estrella,
A las porosas que dejan pasar todo y las cerradas
A las que perdieron el núcleo para ser más eficientes
A las que cuidan su ADN con esmero, y lo reparan y lo reparan
A las que se encargan de filtrar lo que no sirve y otras que lo guardan.
A las que limpian y limpian y limpian.
A las granulosas que secretan.
Esas que en grupitos y bajo ciertas órdenes liberan de todo,
Las que modulan la rabia, el miedo, el amor, el placer, las ganas
A las de cada uno de los rincones del cerebro que nunca ven la luz pero la imaginan
Incluso a esas que se pierden todos los meses porque no van a reproducirse
A todas las que luego de tanto tiempo - millones de años - han logrado ponerse de acuerdo
Y funcionar en equipo para ser lo que soy en un solo conjunto andando por la vida.


lunes, 19 de septiembre de 2016

Lugar

Muchas veces de lo que no se quiere hablar es precisamente de lo importante. Una aquí recuperándose y tratando de buscar entre el cerebro las cosas que no son solo oscuridad y tristeza, tratando de no dejar aquí un reguero de silencios y malos ratos, de búsquedas inconclusa y finales inacabados, las cosas son lo que son y lo que nosotros somos en ellas. A veces las victorias surgen de las derrotas. A veces los proyectos son una suerte de medicina para los fracasos. Eso no quiere decir que no duelan ni que las felicidades no estén a la vuelta de la esquina.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Ocaso

Se me perdió agosto, todo completito, sin saber cómo, dónde o por qué ¡Se fue agosto sin un pensamiento y casi sin respiros! ahogada entre lágrimas y desencuentros, entre no hacerme más daño y no hacerle más daño al universo. Hay tanto dolor en el mundo que no se merece que más añadamos, manejémoslo adentro.
Ya estoy bien, por fortuna, casi como un acontecimiento.

Aparte:

Tengo y no tengo nada ¡Qué momento! El corazón late constreñido, solo músculo y sangre, sin sentimiento. El olvido de uno y la coincidencia de la distracción me confunden los sentidos. Amor no hay, eso tan complejo no surge de esto. Tampoco hay mucho más, unos días que transcurren tratando de desgastar el cariño. De liberarlo a toneladas mientras se puede en este poco tiempo. Se acabará pronto, no el cariño, el tiempo. Luego hay que correr el límite de nuevo. Callar y recordar en silencio, solo de vez en cuando para distraer las neuronas. Lo compartido es bonito y bueno, pero caduco, como el otoño y sus hojas, no tiene más tiempo. Está limitado al ahora, al inmediato, no hay que darle más vueltas o pensamientos, es así, simple, sencillo, claro, conciso, sin aristas, sin más. Luego, cuando termine ¿qué será de mí y del cariño? pues a otro cuento. A seguir pendiente de lo que sí es y no de las distancias pasajeras. De quien si es y no de a quien no pertenecemos ¿Perteneceremos a alguien? ¿A algún vivo? ¿A quién tenga esos ojos de los que no me cansaré, sonriendo? ¿Dónde estará ese quién? ¿Entre qué gentes?

jueves, 28 de julio de 2016

Shhhhhhhh!

I fell apart.
All your or anyone attempts to stay close are now in vain.
I'm not here.
I'm not anywhere.
There is a hole in me and I feel in.
Here is not signal or light.
There is not love or hate.
There is not connection, wi fi, apps or bloodline.
The network is down.
I'm isolated.
Here, you can't reach me anymore.
This is not your fault, neither mine.
It is how the things are.
In the plane way that the reality comes.
In the simple way that the world is for me.
I am sorry.
I am really, really, sorry.
From now on, I am alone.
From here to whatever it comes I only count with myself.
I have to find the way out again.
I have to walk here in the darkness of my own mind without help.
This is the time to stay back.
This is the moment where nothing else matters for me.
I am not.
I have to find whatever I am again.
I have to reset everything inside me and come back.
As always, I don't know how much time this implies.
As usual, it will be more that I could wish.
I see you then.
I will be to be again.
But not now.
I am not here or anywhere.
I am outside of you range or anyone else.
Here just myself and I have the right and the curse to walk.
Here nobody else can get in.
Here is nothing more about the daily things and issues of life.
Here everything is about survival.
About keep breathing, eating and sleeping.
Those simple basic things.
All the other things lose their gravity
This is nothing about me or you or she, he, we or they.
This is nothing about the right or the wrong words or thoughts.
This is not about questions, answers, agreements, speeches, numbers, documents, lies or silences.
This is just about keep breathing, each moment, each second, keep breathing.

martes, 26 de julio de 2016

Fracaso

A veces me doy cuenta que la cagué. Y uso esa palabra para denotar el tamaño y el impacto del hecho. Hay momentos sin retorno, estiras tanto que inevitablemente la fibra se rompe. Entonces atónita e irreconciliable reconozco lo que hice y los impactos... Lo veo como quien debe presenciar un accidente, como quien desde un malecón ve un buque venir hacia la bahía y de repente equivocar el camino y terminar haciéndose trizas contra los escollos, como el que va caminando por la acera y escucha un ruido y apenas tiene tiempo de girar la cabeza para ver un coche pasar a toda velocidad y estrellarse intempestivamente contra otro en la intersección. Así, yo desde lo que soy me veo a veces, tarde, me veo unos segundos (o millones de años) retrasada, me veo: en medio del desespero y el sin sentido, en medio del dolor agónico y simple de simplemente ser, de estar ahí; en medio de esa pérdida de sentido inconsistente y ficticia que sin entender cómo o por qué se figura en mi cerebro y me hace menos, absurda, inútil, innecesaria, insignificante, incapaz y vacía. Y en medio de esa catástrofe que se hace en mi y que no reconozco a tiempo hago, lo que sea, y ese lo que sea es por supuesto un error, una equivocación, otro fracaso más que sumar a la lista... Luego, una billonésima de segundo (una eternidad) más tarde  me veo hacer y sin tiempo para evitarlo, sin tiempo para gritar nooooo o quitar la mano o evitar el destino, mando el mensaje, dejó salir las palabras, insulto y exijo desde todo mi ego, pido ayuda para sobrellevar la vida, sin considerar nada, sin poder hacerlo, sin tener cómo, sin raíces, sin neuronas, sin pasado, sin futuro, sin sentido, sin sueños. Todo lo que soy se revela completo, esa yo que es poco amada viene y se impone ante todo, esa yo que no es linda y que se alimenta de angustia, de dolor y de miedo se hace presente y se adueña de todo, nada hay alrededor. Entonces al borde de mi misma y asombrada del daño que he hecho, entonces sin armas, ni excusas, ni explicaciones, ni cuerpo; entonces asombrada de mi oscura estupidez y de su efecto, bajo la cabeza y a todo lo que ocurre afuera digo si, porque es cierto, admito mi equivocación sin voz y sin ningún pero, no tengo nada, soy muy poco. Así en medio de esto, todo tiembla vulnerable en mí, todo está atento en alerta para lo que se venga, todo se detiene contenido antes de saber si puedo salvarme u otra vez todos los demonios vienen a danzar en el silencio.

viernes, 22 de julio de 2016

Drama

La puta madre y todas sus arterias
Tal vez era cierto
Y simplemente yo no quisé verlo
Ahora es tarde
Duelen los ojos y tiemblan las lágrimas.

lunes, 20 de junio de 2016

Prosiga

Miedo
Dificultad
Silencio,
¿Cómo comenzar a escribir esto?
Tráigame una silla, una cerveza, una tesis, un amor.
Está bien que no seamos los mismos.
Tengo miedo, muchísimo, agudo, amenazador, un miedo descolorido de estar ciega y desnuda, de no tener un lugar donde descansar el alma y guardar la cabeza, de no tener un sitio al que pertenecer ni al cual extrañar. Alfa a muerto y con su muerte se llevó mi casa. Mi hogar era donde ella estaba y ya no está. Ahora sí que me siento sola, no vagabunda ni miserable, sola con las manos vacías y abiertas. Sola con el alma limpia recién lavada, sola con esa inocencia que crece como enredadera y rompe los ladrillos, con los pies y las manos frías entre las cobijas en la noche, con la ciudad extensa y desconocida, sola sin el queso y las legumbres, sin palos, sin piedras, sin plumas, casi que vacía.
En este caso es “sin embargo” la frase esperanzadora, la que permite pensar que las cosas cambien, creer que esto no durará mucho. “Ustedes los de entonces ya no son los mismos” yo tampoco. Sin embargo algo… alguna cosa, alguna pequeña o insignificante, grande y magistral, fuerte y maquiavélica, absoluta axolotl, como siempre inacabada, permisible, dinámica, valiosa y vulnerable. No es por nada más sino por eso. No hay casualidad en que haya elegido las aves. Incluso el azar es reducible. De nuevo juegan todas las probabilidades, como siempre, este sí, aquello no, aquí me gusta, esto no sirve, para mañana, no alcanzo, usted si, usted también, tampoco, aquí no, aquel está bien, que tenga luz, extraño, mucho gusto, gracias, los quiero, hasta mañana.
Sin embargo… además del miedo, la dificultad y el silencio, un sin embargo, un pero, que abran la puerta y muestren los caminos, que anuncien la posibilidad de otro día y otras gentes, de otro hacer hacer hacer, otro oráculo, otro atardecer al sol, otra luna, otro amor. Un sin embargo que no le pertenece a nadie, con el que nadie juega, un sin embargo mío impronunciable y real como el ahora. Un sin embargo conspicuo y simple, evidente, obvio, ridículamente cierto, insoportablemente presente. Algún sin embargo, no tienen que ser todos los faltantes, uno es bastante aunque no sea necesariamente suficiente. Un pero compadeciente, un pero interponible y plantado, unimodal, monótono, frecuente, amplio, reluciente, palpitante. Un pero así sea frágil, ojalá no muy convaleciente. Un sin embargo que sea una de muchas más razones que vendrán por el camino, que me sostenga en la marcha, que no me deje botada al borde del camino, “andar, andar, solo por andar”.
Un sin embargo, un pero, de esos que están mezclados con los ángeles clandestinos y los demonios danzantes, con las aguas del río y las piedras de la tierra, con los árboles encorvados y húmedos, con el corazón que late en el pecho de alguien del cual aún no es posible pronunciar un nombre. Un pero pendiente, pendular, profundo. Un sin embargo luz, esperanza, matilde, constanza, contrapunto. Un delgado y simple sin embargo que pueda enhebrarse en la aguja del tiempo y me permita cocer los retazos de los todavías y forjar la ruana de lo que soy con los parches de los momentos cotidianos en que el miedo es mínimo, el cerebro funciona y los otros son queridos y me quieren.

viernes, 8 de abril de 2016

¡Me haces falta!
En este montón de gente que se mece y se revuelca
En este mar de pensamientos que viajan por el aire de cabeza en cabeza
En esta silla mientras afuera el mundo existe y el planeta gira al rededor del sol y sobre su propio eje.
Me haces falta.
Entre el que no sé quién eres y que seas tú con esos ojos de almendra.
Entre el esfuerzo cotidiano y constante de no invertir más energía en ti y la prolongada agonía por verte un segundo.
Entre el reírse completa y radiante en soledad y ver en cada rincón la ausencia de tu esencia.
Me haces falta.
Mientras el aire me entra a los pulmones, a los alvéolos, a los glóbulos rojos, a través de las membranas…
Mientras allá tú haces esa vida tuya de la que yo soy participe colateral y visceral.
Mientras no eres tú y quien si sea está allá afuera preguntando por mí, sin nombre, sin piel, sin arterias.
¡Te necesito!
Aquí, entre el espacio que queda entre los dedos de mis manos.
En el hueco cóncavo y cálido que se forma entre mis senos.
En el rincón de mi cerebro donde se produce la oxitocina.
Al filo curvo y húmedo de mi lengua.
Donde terminan mis costillas y comienzan mis piernas.
En el instante mismo en que me despierto y justo antes de caer dormida.
Empieza a ser, ven de una vez.
Me agoto de esperarte, de desconocerte.
De preguntar por ti, de ilusionarme.
No me es bastante suponerte.
Imaginarte hablándome antes de dormir.
Pensando en tu sonrisa mientras miro por la ventana.
Preguntándome si eres tú o no eres tú o cuánto estaremos juntos.
Sabiendo que no estamos, que allá tú siendo ese.
Y yo aquí siendo sin ti, no triste, no insufrible, ni incompleta.
Sino sobrante, sino contenida, sino expectante.
Se real ser.
Hazte en mí cierto.
Cúbreme.
Libérame.

lunes, 7 de marzo de 2016

Anuncio

Hay gente demasiado linda, demasiado! 
Empalagosamente linda!
Gente a la que uno se acerca y se encariña!
Porque tienen piel de azúcar,
Boca de caramelo,
Ojos de aceituna.
Porque les sobran las buenas palabras,
Y los actos nobles.
Gente admirable que se le filtra a uno en el intelecto
Y son inocentemente perversos,
Culpablemente inteligentes.
Gente que sabe lo que tiene
Y sin dudar lo utilizan para su beneficio.
No para nada realmente malvado,
Sino con la sutil idea de que así está hecho el mundo.
Privilegiados.
Gente inconsciente de su belleza abrumadora,
Desconcertante.
Personas que lo pierden a uno sin siquiera darse cuenta,
Sin parpadear.
Con una voz oscura y fugitiva,
Con un fuego blanco y frío.
Sin una ahora y sin un mañana.
Gente pura incertidumbre,
Cero claridad, todo es oscuro.
Que no dicen no y no dicen si pero sonríen,
Con esas sonrisas que parecen agujas disparadas,
Con esa belleza desquiciada y vagabunda,
Con ese cinismo de ser bello lejos de lo común.
De no dejarse nunca develar el misterio.

viernes, 22 de enero de 2016

In your mind...

Don't go to the future, you haven't been there yet!
Don't go to the past, you have been there already!
Stay in the present, this is the moment you belong to!

viernes, 15 de enero de 2016

Presumida

Que poco escribí en el 2015, cuantos drafts se quedaron en el camino, cuantas palábras no salieron de la garganta.

jueves, 14 de enero de 2016

Para

Cuando corremos no tenemos edad, ni jerarquía, ni desconfianza, ni apariencias. 
Cuando corremos somos lo que realmente somos, sin necesidad de demostrar nada, ni de querer más.
Cuando corremos tenemos la misma altura, los mismos sueños, las mismas alegrias.
Cada paso es el mismo esfuerzo, cada respiro el mismo aire, cada latido el mismo corazón.
Cuando corremos no estamos lejos, no somos distintos, ni nos juzgamos mutuamente.
Eso, solamente cuando corremos.

Despues de Galápagos

Preciso, como una aguja que apunta hacia el olvido, hacia el norte donde no hay nada, hasta aquí he venido. Como un caracol cargo sobre mi cuerpo todo lo que poseo, como una tortuga lo que soy es toda mi casa. Me acurruco. El mar me ha arrastrado, me ha sacudido hasta la última célula y me ha vomitado desnudas la piel y las arterias. He corrido, kilómetros y kilómetros facilmente calculables. Los miedos se guardan en recipientes debidamente etiquetados, en repisas, se les saca a pasear de vez en cuando, si lo ameritan. La soledad es la de siempre, su cara no envejece como la mía. El amor sigue siendo ese fantasma amable que susurra al oido cuando estoy casi dormida. La familia son esos otros que no nombro ni acostumbro a preguntar por ellos. Los amigos siguen siendo una legión de angeles clandestinos y se dispersan por el mundo dejando rastros de polen que seguir no quiero. El pasado sigue siendo la astilla en el zapato y el hacha que descuelga todos lo errores y los aciertos, no agoniza. El futuro sigue siendo incierto a pesar de que es claro el camino y hay que hacer, hay que hacer todos los días, por fortuna. El presente en cambio es solo niebla, la imagen distorcionada que se dibuja más allá de las lágrimas. Falta un beso. Soy todo lo que soy, algo de más, algo de menos. Me tiembla la piel. La pasta. Tocó otro año que ya este no me muero. Mi cama sigue siendo sencilla y la pregunta de que haré despues del doctorado ha empezado a cobrar importancia, como si hubiera un despues del doctorado. La gente, esa, a la que se quiere pero no se nombra porque son lo mismo, bueno, están lejos. Sigo siendo inacabada, un intermedio. Tengo media vida desda abajo y la otra media desde arriba. Tengo miedo, no ese que no deja hacer, sino el que resume. El que cuenta los logros y las faltas. Los porvenires. El silencio, ese silencio que se viene y se mantiene y no se quita. El silencio, de no saber que decirte, de que no digas. Esta certeza arraigada en lo más hondo, esta cruel certeza de no querer sino algo tan limitadamente específico. Y la duda que le acompaña, el no saber si es que soy suficiente. Este seguir siendo intermedio. Este no estar de ninguna manera terminada. En este cuerpo. Ay mar, como me has sacudido. Y otra vez me reconocí tan chiquita, tan infinitamente diminuta. Tan fragil. Tar urgida de cariño.

Crimen

Martes 10 de Noviembre
Rabia. Pura rabia, sin más que eso.
Tenemos un sistema de salud que no funciona, no porque tengamos malos médicos o enfermeras, sino porque el sistema nos deshumaniza y hace de la salud un producto que debe ser producido y consumido en masa, bajo unos estándares de calidad de uniformidad y simpleza, sin considerar a los pacientes como seres vivos sino como bienes en una cadena industrial. Al menos así lo siento luego de ayer.
Este es un lugar donde es obligatorio pagar mensualmente una EPS para poder trabajar, y donde la EPS no sirve para nada más que eso porque no tienen capacidad para atender a sus pacientes con humanidad. Donde los médicos generales están autorizados para recetar medicinas psiquiátricas y una cita médica de esta misma especialidad requiere autorización y solo está disponible una vez cada mes si uno está de buenas.
Este es un lugar donde el aborto es legal en solo tres casos particulares, en los que uno es usado como bastión para legalizar muchos abortos que “no deberían serlo”. En el que por estos días leo tweets en los que me aterro respecto a las posiciones de ambos lados, unos diciendo que es pecado y los otros diciendo que “el aborto es parte de la experiencia de ser mujer”... Yo realmente creo que ninguna mujer debería necesitar experimentarlo.
Este es un lugar donde no querer tener hijos es criminal, y donde a pesar de que la operación para ligarse las trompas es legal parece más ilegal y condenable que el aborto. Un lugar donde que yo solicitará dicha operación a los 23 y a los 27 años sin haber tenido hijos es inaceptable y las EPS simplemente la niegan bajo el argumento de que puedo arrepentirme.
Un lugar donde finalmente a los 31 años, luego de requerir un documento en donde conste que 'soy capaz de auto determinarme y obrar en consecuencia' de parte de mi psiquiatra (particular), y tres citas médicas de autorización, de las cuales en la primera la médico general me dice: "normalmente yo podría autorizarte de una vez pero tú caso no es un caso común y tengo que remitirte"…

Miércoles 11 de noviembre
…me autorizaron la operación de ligadura de trompas y me remitieron a Profamilia porque es por medio de esta entidad que la EPS realiza la cirugía.
Caminé por los pasillos de Profamilia orgullosa de mi misma por saber que estaba tomando la decisión más responsable posible. Fui a la asesoría, de ahí a la valoración del ginecólogo que luego de las tres preguntas que tendría que responder repetidas veces hasta el cansancio: – ¿Alergias? – A la furoxona. – ¿Alguna enfermedades importante? Depresión mayor. – ¿Está tomando algún medicamento? Escitalopram 10ug diarios, me remitió a valoración a anestesiología, cita que me dieron para 18 días más tarde y que logré cambiar para un par de días después porque alguien canceló la suya. Fui a Anestesiología y de allí a programar la cirugiá que quedó para el lunes a las 7:30 de la mañana. Hasta ahí todo bién, más allá del papeleo y de las idas y venidas no había sido complicado.
Entonces vino el lunes. En la sala de espera mujeres y hombres llegaban para ser operados y llamaban de a grupos. Eso ya era intimidante. A mí me llamaron con otras ocho mujeres más pero solo estábamos seis. Ahí la primera enfermera que nos recibió y a quien no puedo asignar otro calificativo que hijueputa nos entró por un par de pasillos y nos dio una tacita plástica pequeña en la que orinar para hacernos la correspondiente prueba de embarazo antes de la cirugía para curarse en salud (la institución por supuesto) y empezó lo que no puedo describir como amable de ninguna manera, sin ninguna privacidad o consideración humana tres de nosotras teníamos que entrar al baño y llenar (no mucho) las tacitas y salir con ellas en la mano y colocarlas sobre el mesón de un baño compartido para que la enfermera tomara unas gotitas y las pusiera en la correspondiente prueba de embarazo mientras nos preguntaba el nombre y llenaba el correspondiente certificado del resultado. De eso salíamos y nos sentábamos en una sala enfrente de un mesón al que la hijueputa enfermera nos iba llamando de a una y sin ningún recato o consideración iba mencionando nuestro pasado medico en frente de las demás, no sin antes de empezar, preguntar, todavía no puedo decidir si entre broma amable o reproche sínico si la el resultado de la prueba era el que esperábamos. Yo tratando de romper el hielo y hacer la situación más amable dije: y ni siquiera ponen musiquita? Mis cinco compañeras se rieron un poco y en esas comenzó el dialogo inevitable entre estas 6 mujeres que por quien sabe que calamidad o bienaventuranza habíamos resultado reunidas allí, mientras escuchábamos a la enfermera llamarnos y ventilar entre nosotras nuestros secretos médicos. No tengo nombres de mis compañeras, los oí mencionados por la enfermera pero no recuerdo ninguno, de ellas nunca oí sus nombres. La primera que me habló y con quien compartí más tiempo tenía 43 años y un hijo de 24, y dos cesarías que ella no me contó pero escuche mencionar a la enfermera claramente mientras la entrevistaba. La mujer me alcanzó a contar que llevaba planificando 14 años con el DIU y que había decidido hacerse la operación porque ya a su edad que hijos ni que nada. Y que en su casa había sido toda una discusión, que su hermano le decía que debería tener más hijos, mientras su mamá la alentaba y regañaba a su hijo diciéndole “y es que usted se lo va a mantener o qué” y a pesar de que a la mamá no le hacía gracia la cirugía ahí estaba afuera como su acompañante. Otra de las mujeres era una niña de 22 años que ya tenía un hijo y que no quería tener más, que trabajaba en Movistar y que no sabía si la iban a echar pronto porque eso habían hecho con un compañero de ella que le tocó irse de incapacidad porque se le había muerto la mamá o la abuela o algo así y que cuando regreso lo despidieron. Esa niña fue la que más rechazo me generó, una niña de 22 años manteniendo un niño con un sueldo de Movistar en esas condiciones y contando que se quería hacer un tatuaje en todo el brazo y la espalda y que se había hecho el piercing de la nariz, el del labio al centro, el del labio a la derecha y a la izquierda… para mi ella era el ejemplo perfecto de la irresponsabilidad maternal, teniendo un niño porque si a una edad muy temprana cuando no había terminado de crecer y de ocuparse de ella misma… no me cabe en la cabeza, en serio. Otra era una mujer de unos 28-30 años le pondría yo, que estaba en licencia de maternidad y tenía dos hijos, y que sabía que su bebé se había despertado en la casa porque le estaban doliendo los senos, calmada y tranquila y preocupada por sus hijos. Otra era una chica de unos 26 años creería, que entró llorando y nunca supimos porque, pero que estaba asustada de que le canalizaran una vena a pesar de que ya se había mandado a hacer un par de tatuajes y que también tenía un hijo. Otra tenía gripa y nunca supe si la pasaron o no a operar porque la tenía que valorar el médico primero. La otra era yo. Le hijueputa enfermera nos llamó a cada una y cual cárcel (imagino, así se sintió) nos entregó la bata esa de póngansela con la abertura hacia adelante, unas polainas, un gorro y una bolsa de tela verde y como vendedor de bus recitó el: – ahí en los vestieres quítense toda la ropa, aretes, manillas todas las joyas y pónganlas en la bolsa de tela y métanlas en ese mesón allá a la derecha y pasen a la sala de enseguida. Una sala en la que a lado y lado, arriba de una fila de sillas acolchadas de color café colgaban ganchos de metal que en lo único que me hacían pensar era en una carnicería, pero que claramente eran para colgar el suero. De allí nos llamaba una segunda enfermera, un ángel, la única de las enfermeras amables con las que me toparía ese día, afortunadamente porque era la que canalizaba la vena y tenía una mano suavecita. Nos llamaba a un cuartito de metro por metro y nos canalizaba, yo pasé de segunda y otra vez las tres mismas preguntas que ya había respondido varias veces antes, y entonces además de la manilla verde que nos ponían a todas a mí me pusieron una manilla roja en la que se leía Furoxona y Depresión mayor. Por ello no solo me canalizaron sino que me pusieron suero de una vez, y así volví a la sala de espera anterior mientras llamaban al resto, mientras me enteraba de que la hijueputa enfermera le había dicho a la mujer de 43 años que no le quitaban el DIU porque el médico no lo había autorizado mientras que la enfermera ángel le había dicho a la mujer que sí, que solo era que ella lo autorizara, que de una vez un solo dolor. Eso entre las conversaciones que oía entre las enfermeras confirmadas por lo que contaba la mujer de 43. Entonces, cuando ya las 5 estaban canalizadas y me seguía enterando de que a unas en su trabajo no les iban a decir nada y a otras si, alguna mencionó que a todas las habían canalizado pero a mí me habían puesto suero de una vez, que por qué? Y yo conteste con honestidad: porque soy depresiva. Y las cinco pusieron esa cara de no entender que carajos yo les estaba diciendo y no saber si preguntar o mejor quedarse calladas, hasta que las de 22 sin ningún signo de cautela preguntó: ¿y eso qué es? Mientras yo trataba de explicarles y ellas miraban con cara de incredulidad e incomprensión pero decían – uyy eso debe ser muy duro la de 22 lo resumió contundente: “ah es como lo que nos da a todas pero a usted le dura mucho más! Uyyy que mamera”. En esas me llamaron, supongo que por “el factor de riesgo” me llamaron de primeras. Si hasta ahí ya me sentía disminuida y miserable por el trato recibido de parte del personal médico, entiéndase “el sistema”, de ahí para adelante la cosa se pondría peor. Entré a la sala de operación donde no se tomaron ni siquiera la molestia de cerrar la puerta y como si le hablara a una cosa una nueva enfermera me llamó como esta es la 28 y me condujo hasta la camilla me levanto las piernas me corrió hacia el borde, mientras otras dos enfermeras preparaban el equipo y hablaban entre ellas sobre como esa otra paciente había salido tan mal y que eso no debió haber pasado y tenían que tener más cuidado con no sé qué. En esas entraron dos médicos, uno se sentó frente a una mesita y empezó a revisar lo que supongo era mi historia clínica y pronunció mi nombre en voz alta, a lo que no dije nada porque no sabía si estaba hablando conmigo o con él mismo y otra vez se refirió a mi como la número 28. El otro médico era el anestesiólogo y coincidió en ser el mismo que me había valorado un par de días antes, así que me reconoció y supongo que por eso me dirigió tres palabras, luego me dijo que me iba a poner algo en el suero a lo que yo le pregunté que era y me dijo que era un primer sedante. Luego me puso la máscara de la anestesia y sin ninguna palabra amable ni nada, sin ni siquiera pedirme que contara hasta 10, sin ningún aviso asumo que me la aplicó porque me quedé dormida. Ni siquiera supe quién fue el médico que me opero…

Jueves 12 de Noviembre
La rabia empieza a diluirse lentamente con los días. Me desperté en una camilla arropada mientras me trasladaban a una primera sala de recuperación, allí estábamos sin nada que nos separara varias mujeres en camillas, en diferentes estados de recuperación, unas ya vistiéndose sentadas en las camillas y a la vista de todos, mientras entre lo que la anestesia les hubiera generado y el malestar de la operación intentaban conservar su intimidad al intentar ponerse la ropa interior de esa manera. La mujer de 43 años llego casi al tiempo, ella estaba mejor que yo y me preguntó como estaba, yo respondí que bien sin estar muy segura. Una enfermera (otra) nos dijo que nos pusiéramos de lado para evitar el dolor que produjera el gas de la anestesia, aunque yo la verdad prefería no moverme en absoluto. Un poco después otra enfermera pasó preguntando que si habíamos tomado alguna vez ibuprofeno o acetaminofén y si sí nos daba dos pastillas con un vaso de agua aromática, - Apóyese en el codo para tomársela – decía. En esas entró la chica de 22 años que venía llorando y oí que decía algo así como que no sabía porque. Luego de ver otro par de mujeres entre ellas la de 43 vestirse de igual manera, en frente de todos, mientras enfermeras y enfermeros andaban de aquí para allá llevando camillas con y sin mujeres, limpiándolas, conversando entre ellos sobre como entregaban de bien o mal a una paciente, - Todo Ok – decía úno, – ¿qué  significa eso? – preguntaba otra enfermera entre risas, el enfermero se iba riendo y al volver con otra camilla y mujer decía algo así como – paciente en pos operación de ligadura exitosa sin ninguna complicación – y volvían las risas... Luego de un rato que no sé cuánto fue pero por mucho 20 minutos llego mi turno de vestirme y de pasar a la siguiente salita de recuperación en donde tenía que sentarme y luego de que fuéramos varias la última enfermera nos daba las indicaciones pos operatorias, otra vez recitando como vendedor de bus – Hoy solamente van a tener dieta líquida, jugos, caldos algo caliente y mañana ya pueden incluir cosas como pure de papa, arroz, por hoy y por mañana nada de lácteos ni gaseosas, pasado mañana ya pueden volver a su dieta normal. Si están lactando solo pueden tomar acetaminofén una cada 6 u 8 horas, si no están lactando pueden tomar lo mismo que toman para los cólicos: ibuprofeno, buscapina, buscapina fem una cada 8 horas o si el dolor es mucho una cada 6 horas ahí ustedes van mirando. Cómo se siente? Listas para salir? Alguna pregunta? La acompañante de fulatina de tal por favor acercarse… mientras sin parar de hablar se paraba en la puerta y empezaba a llamar a los acompañantes. Llamo a la mía y yo me levanté de mi silla pero me mareé de inmediato y lo dije en voz alta, así que me volví a sentar y me desmayé por primera vez de las cuatro que seguirían durante el día. Cuando volví en mi estaba sudando y cansada como si hubiera corrido, y me habían puesto oxígeno, la enfermera volvió con su “voz de propaganda fresca” a preguntarme si ya estaba bien y llamó a mi acompañante, cuando esta llegó con el carro la enfermera me tomo por el brazo y me acompaño a la puerta donde me entregó y hasta ahí fue historia. En el carro de camino a casa me desmayé otra vez, y luego un par más en la tarde al tratar de tomarme la sopa y luego al ir al baño. No sé bien en que momento caí en cuenta que tenía un microporo enorme que me cubría la panza y en el ombligo un algodón que se notaba ensangrentado por debajo. La instrucción era quitárselo al día siguiente cuando me fuera a bañar. El día siguiente era martes, así que tenía terapia con mi psiquiatra a las 6 de la tarde como todos los martes y me levante a las 4pm para bañarme antes de salir para allá. Algo me decía que quitarme el microporo iba a desatar mucho más que mi panza. Al lograrlo y ver el hilo negro del punto que quedo bajo mi ombligo no pude de la rabia, todas las sensaciones del lunes se acumularon al ver ese simple punto y saber que una cicatriz quedaría ahí para recordarme la decisión que he tomado, lloré enfurecida y empecé a pensar en cómo sacarme la sensación de encima, empecé a pensar en este escrito. En la terapia conté lo mismo y lloré controlándome porque lloran me aumentaba el dolor de la cirugía. Mi psiquiatra amablemente al terminar la sesión dijo: Lamento mucho que la experiencia haya sido tan horrible. Yo le respondí que sí, pero que lo más triste es que a pesar de lo mierda que fue tenía que agradecerles (a Profamilia me refiero), porque por fin había podido hacerme la cirugía y era lo que quería, porque al fin tengo control sobre mi propio cuerpo de manera definitiva al menos en cuanto a lo que planificar se refiere, así que tenía que agradecerles y que de ser necesario, aun sabiendo que era así de horrible lo volvería a hacer, porque prefiero esto al pánico que me genera la posibilidad de un hijo con depresión o con una madre depresiva.
El martes pensé terminar diciendo que este es un lugar en donde ser mujer es un crimen, en donde ser mujer, depresiva, científica, no querer tener hijos, autodeterminarse y hacerse responsable de uno mismo y de su cuerpo es un crimen, aún más un lugar en donde es un crimen ser diferente de cualquier forma … Hoy pienso que la rabia hace que uno se le olvide que los otros también son humanos, como lo hace la cotidianidad de un trabajo enmarcado en el sistema de salud que tenemos, como les ocurre a las enfermeras que nos atendieron. Hoy prefiero contra la experiencia aferrarme a la visión de Jane Goodall en la que para nuestra especie todavía hay esperanza.