lunes, 22 de octubre de 2012

Princesa

¡¡No es fácil!! Y yo no sé qué es lo que eso significa. No es fácil dice ella con la certeza absoluta de que realmente no ha sido fácil, y yo no entiendo. No entiendo nada, no entiendo cómo o cuándo vine a caer entre tus ojos, a deambular sin rumbo y sin miedo por el abismo infinito de tu figura, a preguntarme desconcertada si hoy puedo verte, si cuando estoy contigo respirar es o no más fácil. Y ¡No es fácil! recuerdo que dice ella con la verdad entre los pulmones, entre las uñas, entre los huesos. Y el miedo ¿cómo no? se me dispersa casi con cada sonrisa, se me diluye, se me condensa, se me viene como huracán, como colonia, como luciérnaga, como plaga y yo no sé. No sé nada como nada entiendo. Lo cierto es apenas poco, lo cierto es que Borges decía que "uno aprende" y Neruda decía "no sé quién eres pero tanto de debo" y tanto te debo que ni siquiera sé como nombrarlo, las letras, las ideas y los sueños no me alcanzan para tanto, para explicarlo, para medirlo, esa vieja maña. Y no te debo nada más que la sonrisa y el segundo. Lo cierto es Princesa que además de todos los miedos nombrables e innombrables, además de todos los errores cometidos en el pasado que afortunadamente ya pasaron, además de que tu y yo somos tan diferentes como uno mismo de su zurdo reflejo, además de que no entiendo nada y nada sé, Te quiero. Y nada entiendo ni nada sé de lo que eso significa, nada sé ni nada entiendo de este cariño que parece contradecirse todo el tiempo, que ve y no ve nada, que oye y poco escucha, que canta y se esconde y se perturba, nada sé de este cariño que se me arremolina entre las fibras y las vértebras, nada entiendo. Y creo muy honestamente que ante tanto desconocimiento solo hay una seguridad que se me figura, y es eso mismo, el cariño, es que te quiero, así con todo lo que no somos y lo que somos, te quiero cuando sonríes como si fueras todo el universo, te quiero cuando me pregunto si te llamo o no te llamo, si te escribo o no te escribo, si te beso o mejor me espero hasta mañana, o hasta pasado. Te quiero, eso es lo cierto, y lo presente, te quiero un poquito y también mucho y a veces incluso demasiado, te quiero con este cariño que me palpita entre los dedos, entre los brazos, entre las piernas, te quiero desnuda y vestida, azul, amarilla, verde, lila, y negro, te quiero con un miedo único que no puede sino hacer que te siga queriendo porque es apenas lo poco que ilumina, en este desconocimiento profundo de de dónde venimos o para donde vamos o si acaso vamos o mejor no vamos y más bien nos quedamos, en este no saber si arequipe o fresas con crema, si vino blanco o tequila, si falda o pantalón y sobre todo… Te quiero, así real, completamente, y no tengo ningún otro modo de decirlo y lo que digo no dice nada de lo que quisiera que supieras, y lo que quiero que sepas es solamente que en ese te quiero que te digo caben todos los posibles y algunos imposibles, caben mis angustias, mis sueños y mis amaneceres, mis preguntas y mis respuestas, y todas las tuyas si tu quieres, en este cariño que te tengo caben tu nombre y tu apellido, tu belleza oscura que me deslíe en pedacitos la voluntad y el apetito, caben tus labios, tu espalda y mis manos cuando se rinden ante ella, caben los besos que te he dado y todos los que quiero darte, en este cariño mío que te tengo y del que nada sé ni nada entiendo, caben todas las batallas, los dioses, los dragones, los terrenos, los augurios, las falanges y los miedos, en este cariño tuyo que te tengo cabemos tu y yo desnudas, desiertas y escondidas, para querernos mientras se pueda y mientras queramos, para querernos porque te quiero así sencillamente.

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