viernes, 13 de julio de 2018

Desdar

Todavía no sé.
No alcanzo a desenredar los diferentes sentimientos y emociones que hay en mi por lo que vivimos.
Todavía tengo la sensación de estar mirando al espejo demasiado cerca, no alcanzo a enfocar, a percibir los detalles, a ver el paisaje.
Eres sin duda un hombre increíble
Un ser humano digno de admirar
Alguien a quien es fácil apreciar, darle el valor que ha alcanzado para los demás a través de su vida.
Sin embargo, no sé quién eres, para ti mismo me refiero.
No hubo suficiente tiempo ni espacio para conocerte.
Para ver al fondo de lo que eres.
No lo que eres para los otros.
Sino lo que eres para ti mismo.
No hubo cómo apreciar los detalles que te hacen tú.
Y me queda en parte esa curiosidad enorme de saberte.
De entender qué te hace sonreír suavemente.
De preguntarme qué te despierta en las noches.
De querer saber a qué le temes.
Qué te hace llorar.
En qué piensas cuando no hay necesidad ninguna de pensar en nada más.
Me queda esa curiosidad de reconocerte en cada día.
Y aunque quisiera saberlo no hay cómo.
Ya no estamos cerca de ninguna manera el uno del otro.
Y por ello imagino que no está bien que yo quiera saberlo.
Ya no debo pensar en ti como alguien que está cerca.
Aunque quisiera.
Tú elegiste no estar.
Y siendo tú decisión no solo la respeto.
También la juzgo.
Tú escogiste no conocerme.
No saber más de mí.
No compartir conmigo más tiempo y espacio.
Ya no hay entre nosotros cariño.
Entonces no debería quererte.
No debería importarme quién eres.
En lo profundo.
Y así está bien.
No quiero darle a nadie nada que no quiera recibir.
No quiero quererte si tu no me quieres.
Así que tengo que relegarte al pasado
Ya no estás en mi presente y menos en mi futuro.
Estoy aquí, al borde de decirte adiós.