miércoles, 31 de agosto de 2011

Me arrancaron las alas, pluma por pluma, hueso por hueso, me arrastraron por el piso desnuda y del cabello, me escarbaron el alma con caprichos y desconfianzas, me hundieron en resina y me raparon las cejas, me dijeron si cuando no y no cuando me florecía el alma, la rabia vino con todo su poder, huracanado, y destrozó todo, las ganas, el cariño, los sueños, la belleza... solo quedarón lágrimas goteando repasando el ministerio. Lo más simple, lo más efímero, los más estúpido me acallo la vida, y lo real, su ausencia eterna desde ahora y para siempre apenas si me arrancó un suspiro.

lunes, 22 de agosto de 2011

Costumbre

Escribo, con esta letra torpe de no dejar secuelas, con esta voz bajita de no estar muy segura y necesitar decirlo, con este cariño inmenso por todo lo prohibido y la certeza triste de saberse lejana, con este amor soltero y huérfano con cara de olvido. Tomémonos la mano y andemos despacio que la muerte se nos figura en el rostro, nos aguarda sin prisa tras la esquina de ese otro edificio y a veces se nos cruza y nos dice: más tarde, ahora ando un tanto ocupada, con el hambre en Somalia, con la guerra en la selva, con los de cada día que se mueren individuales, porque los que se mueren en grupo al menos son noticia, pero la mujer bonita que tenía 35 y cumplió con el amor y la tragicomedia de ser madre, lo sabemos solo sus pocos amigos. Esos anónimos en masa cuyo nombre se pierde en el silencio, y nos duele en la médula pero no lo decimos, porque somos juertes carajo! porque yo puedo carajo! porque soy todo un mácho, carajo! Pues yo no, aunque todos los días lo aparente, yo no, ni fuerte ni puedo y pa' sumarle a todo, mujer, y bien concentrada, mujer, caótica, malvada, me rio de los muertos y lloro a los vivos, y me duelo, en cada nombre y en cada escondite, me duelo de cada día de la semana y de cada gota de lluvia, me duelo de dolerme como si de aposta me lo hubiese merecido, ¿por qué yo? y ¿quién lo sabe? ¿ese al que le llaman dios, y no responde?, jejejeje, que disculpen aquellos a los que aún les queda algo de respeto por la deidad, para mi está en el agua, en las rocas, en los maderos, en las hojas, en el invierno, en el rayo de sol que me incendia la mañana, esos son los dioses a los que reconozco y a quienes profeso, los humanos no me dan ya tanto. Me duelo del silencio que se mece en el cementerio y de la voz sutil que dice si, acepto, como si la llevaran al patíbulo o estuviese condenada. Escribo en desorden porque así pienso, o mejor como diría Pedro, así siento todo al tiempo. Me voy deslizando suavemente por entre las notas de esa vieja canción conocida que no trae nada nuevo y sin embargo como un bálsamo reconforta el alma y al mismo tiempo dejo que "eso" vaya dictando las letras mientras los dedos recorren el teclado al son del galopar de lo que me late entre el pecho. La rabia, si, esa que viene con cara de niña maleducada, esa que se filtra por entre todas las razones y que no deja tranquilo ni al querido cuerpo, ni al querido corazón recordando al poeta que recordaba al poeta. La rabia, hermana desde siempre del silencio, de la palabra postergada, pero más agudamente, del amor postergado, de todos los nos que hay que decir porque sí, porque así es la vida y que le vamos a hacer, si hay que perder, carajo!!!! ya hemos perdido tanto, tantas vidas que eran más vidas que las vidas que hay ahora, hemos perdido tantos hijos, tantas hijas, tantos amantes de esos que sabían para que putas es el cariño, y nos quedamos nosotros, estos cobardes que seguimos vivos, porque no tenemos una causa suficiente para dar la vida, y entre ellos los que como yo aún más y más y más cobardes ni siquiera nos comprometemos con una causa para toda la vida, porque que miedo tan entrañal, tan prisionero, tan propio, tan nosotros mismos, tan viejo, tan antes de que fuéramos consientes, tan antes de la muerte. Amor, el más promiscuo de todos los profetas, el dios malvado y traicionero, pero al fin dios, al otro lado del atardecer te espero. Espero, lentamente y también profundamente adolorida, porque se me acaba el credo, se me acaba la historia y la repito, una tras otra, tras la otra y las serpientes. ¿A los amigos? ¿Cuáles? esos que se llevaron en girones los trozos de mi alma y no prometieron protegerlos, los que los llevan deshilachados al viento y los exhiben profanos y proclamándolos trofeos de guerra, eah admirad el último de los cabellos de la medusa... o… venid a ved las vendas del faraón... o… dos centavos por que tengáis ante vuestros ojos los huesos de cleopatra, la bella. Esta belleza que se me cuela por entre los aguijones, por entre las arterias y los humores, por entre la lengua que se queda prisionera entre los dientes y los labios y sin embargo tiembla, por pronunciar ese verbo, ese quédate, te necesito, ámame, no me abandones. No hay nada más miserable que el cariño paladeado en su camino por la soledad, no hay cosa más triste que tener alas y no saber volar, no hay nada más hueco que el amor sin a quien amar.

lunes, 15 de agosto de 2011

Ya no me muero

Mira, si puedes verme, mira, al fondo, no en la superficie, en lo profundo, mira, escucha, allá, despues del hielo y el fuego, despues del hierro y la sangre, despues del veneno y las manchas, luego de los golpes y las humillaciones y las aclaraciones y los errores, luego del miedo, la tortura, el silencio, la agonia, luego del tiempo y sus escurridizas manos, luego de la mentira y la verdad, más allá de la muerte y todas sus conjugaciones y transpiraciones, más allá del ahogo y el ahoracamiento, más allá de todas las enfermedades, de todas las tristezas y las desconfianzas, más allá de la ira desgarradora y más allá de la sangre, mira al fondo, mi corazón aún late, late debil y casi en silencio, escucha, late, lento y ensimismado, simple y desnudo, late, burbujea, porque después de todo, de ti y de los otros, de los buenos y de los peores, despues de tanto amor derramado por el suelo y diluido en el invierno, despues de ti y de todos los otros que como tu no son, aún lato, aún estoy yo, aún viva, aún hay un latido, aún hay amor, aquí, en el fondo, mi corazón late, late un bosque muy pequeño, late un caballo, una golondrina, una lágrima, un cielo, late un mar, todo un oceano, late verde y azul, late rosado, late libre, late vivo, solo y unicamente solo porque el amor es cierto.