viernes, 10 de abril de 2020

¿Qué es todo esto?
¡Que desorden!
¿Qué haremos ahora?
¡Que pregunta tan eterna!
Hay que seguir
Que respuesta tan absoluta.
Sin opción alguna, sin posibilidades varias.
Sin minúsculas o mayúsculas.
Hay que seguir.
Así, sencilla y dolorosamente.
La única otra opción, no seguir, es el acabose.
Y no queremos todavía de ninguna manera el acabose.
Queremos los cambios y los crecimientos.
Queremos crecer y ser diferentes.
De alguna manera de ser posible ser mejores.
Pero no los acaboses.
Se vino un virus y nos cambió la ruta.
Nos modificó las cotidianidades y las rutinas construidas.
Nos preguntó por las verdades
¡Las verdades!! señoras y señores
¡A las verdades!! dijo el virus
¿Cuáles eran? preguntamos nosotros desubicados
Pregunto yo un poco absorta en la ventana.
En ese árbol solo que me mira y me cuestiona la vida.
En ese árbol solo que continua lejos de cualquier otro árbol, existiendo
La trampa más querida de la vida es la continuidad ciega irremediable
La definición que ostenta la vida es solo eso, seguir.
Todo lo demás es redundante.
Y yo aquí tan tonta tratando de darle un significado
Y yo aquí tan frágil buscando motivos y razones
Catalina, el retrato preciso del auto engaño.
¿A cuánto hay que renunciar para seguir adelante?
¿Cuántas veces hay que reducirse a cero para poder volver a ser alguien?
Las cartas al olvido no han sido suficientes.
Exige el camino borrar para siempre
Como si tal cosa fuera permisible
Como si hubiera un como dejar de ser
Falta tan poco.
No hay angustia suficiente
No hay precaución bastante ni augurio definido
Hay lo de siempre
Ese lánguido e inhabitable cariño.
Que no se acabe.
Que no se acabe todavía.
Que el miedo no sea más grande.

martes, 7 de abril de 2020

La niebla gris de mi imaginación me lo dibuja

Su cuerpo flaco otrora fuerte apenas si lo sostiene
La piel oscura de tanto sol y mugre no distingue edad
Una línea negra de tierra le delinea las uñas
Una línea negra de olvido de le delinea los sueños
A veces casi no piensa pero le cuesta dejar de sentir
En otras le cuesta dejar de pensar pero no siente
No es que parezca Es un mendigo
No hay ya quien ose intentar salvarlo No está perdido
Se limpiaba el dolor del alma con palabras que no le escribe a nadie pero que tocan a todos
La mano firme aprieta el cigarrillo que le sostiene la conciencia 
Los dedos temblorosos de la otra escriben una letra torcida y diáfana
Necesita un papel más que el aire
Requiere un bolígrafo más que comida
Las primeras letras salen retorcidas desparramadas No tienen dueño
Las letras del medio van tomando cuerpo y carácter Tienen nombre y presente
Las últimas letras son un respiro profundo Una cascada Un anochecer Un horizonte
Los dedos temblorosos se detienen
La mano firme se ha acabado otro cigarrillo
Para el hombre es un descanso Fugaz  Ahogado Irremediable
Se echa a andar Raul y en el bolsillo se guarda un papel
Otro poema húmedo Inmortal.