viernes, 8 de abril de 2016

¡Me haces falta!
En este montón de gente que se mece y se revuelca
En este mar de pensamientos que viajan por el aire de cabeza en cabeza
En esta silla mientras afuera el mundo existe y el planeta gira al rededor del sol y sobre su propio eje.
Me haces falta.
Entre el que no sé quién eres y que seas tú con esos ojos de almendra.
Entre el esfuerzo cotidiano y constante de no invertir más energía en ti y la prolongada agonía por verte un segundo.
Entre el reírse completa y radiante en soledad y ver en cada rincón la ausencia de tu esencia.
Me haces falta.
Mientras el aire me entra a los pulmones, a los alvéolos, a los glóbulos rojos, a través de las membranas…
Mientras allá tú haces esa vida tuya de la que yo soy participe colateral y visceral.
Mientras no eres tú y quien si sea está allá afuera preguntando por mí, sin nombre, sin piel, sin arterias.
¡Te necesito!
Aquí, entre el espacio que queda entre los dedos de mis manos.
En el hueco cóncavo y cálido que se forma entre mis senos.
En el rincón de mi cerebro donde se produce la oxitocina.
Al filo curvo y húmedo de mi lengua.
Donde terminan mis costillas y comienzan mis piernas.
En el instante mismo en que me despierto y justo antes de caer dormida.
Empieza a ser, ven de una vez.
Me agoto de esperarte, de desconocerte.
De preguntar por ti, de ilusionarme.
No me es bastante suponerte.
Imaginarte hablándome antes de dormir.
Pensando en tu sonrisa mientras miro por la ventana.
Preguntándome si eres tú o no eres tú o cuánto estaremos juntos.
Sabiendo que no estamos, que allá tú siendo ese.
Y yo aquí siendo sin ti, no triste, no insufrible, ni incompleta.
Sino sobrante, sino contenida, sino expectante.
Se real ser.
Hazte en mí cierto.
Cúbreme.
Libérame.

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