¡Me haces falta!
En este montón de
gente que se mece y se revuelca
En este mar de
pensamientos que viajan por el aire de cabeza en cabeza
En esta silla
mientras afuera el mundo existe y el planeta gira al rededor del sol y sobre su
propio eje.
Me haces falta.
Entre el que no sé
quién eres y que seas tú con esos ojos de almendra.
Entre el esfuerzo
cotidiano y constante de no invertir más energía en ti y la prolongada agonía
por verte un segundo.
Entre el reírse completa y radiante
en soledad y ver en cada rincón la ausencia de tu esencia.
Me haces falta.
Mientras el aire
me entra a los pulmones, a los alvéolos, a los glóbulos rojos, a través de las
membranas…
Mientras allá tú
haces esa vida tuya de la que yo soy participe colateral y visceral.
Mientras no eres tú
y quien si sea está allá afuera preguntando por mí, sin nombre, sin piel, sin arterias.
¡Te necesito!
Aquí, entre el espacio que queda
entre los dedos de mis manos.
En el hueco cóncavo y cálido que se
forma entre mis senos.
En el rincón de mi cerebro donde se
produce la oxitocina.
Al filo curvo y húmedo de mi
lengua.
Donde terminan mis costillas y
comienzan mis piernas.
En el instante mismo en que me
despierto y justo antes de caer dormida.
Empieza a ser, ven de una vez.
Me agoto de esperarte, de desconocerte.
De preguntar por ti, de ilusionarme.
No me es bastante suponerte.
Imaginarte hablándome antes de
dormir.
Pensando en tu sonrisa mientras
miro por la ventana.
Preguntándome si eres tú o no eres
tú o cuánto estaremos juntos.
Sabiendo que no estamos, que allá
tú siendo ese.
Y yo aquí siendo sin ti, no triste,
no insufrible, ni incompleta.
Sino sobrante, sino contenida, sino
expectante.
Se real ser.
Hazte en mí cierto.
Cúbreme.
Libérame.
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