viernes, 30 de enero de 2015
viernes, 26 de diciembre de 2014
Borrador
Vuelven los lunáticos, los amenazados, las noches sin insomnio, los días sin gloría, vuelven las lunas de diciembre con sus secretos y sus escombros, las heridas vuelven a abrirse suavemente y con dolor, no ese dolor agudo y visceral de las heridas de batalla, sino ese dolor pausado y subterráneo de las heridas que no sanaron nunca, que se infectaron por dentro mientras afuera la piel no mostraba ningún signo de alarma, solo una cicatriz plana para recordar el sitio, eso trae diciembre con sus luces y sus alborotos, noches largas y solitarias rodeadas de gente que sonríe y que por dentro también carga sus propias angustias. El sufrimiento de diciembre es leve para la mayoría, las nostalgias vienen como olas a traernos los restos de amores y cariños que se pudrieron en el lodo al fondo de los remolinos. No es que quede demasiado. No es que queme demasiado. Es solo estos días del fin de año que como todo los fines hacen recapitular y asignar valores, esto fue bueno, esto no tanto, esto otra vez quedó pendiente, a por cierto, te quiero, sin tener ni la más remota idea de lo que eso significa. Vuelven los poetas y sus voces profundas y vagas, sus decires que nada dicen y contienen como el Aleph todo el universo. Vienen las letras de sus poemas a rasgar el aire y quebrantar los quejidos, a derramar en las heridas ese bálsamo espeso que arde pero que cura, ya que no hay manos que vengan a corroer el miedo. Hablo de mí, por supuesto, por egoísmo supongo o porque sé tan poco de los otros.
Ito
Y entonces uno aprende la diferencia entre domar un animal y amarlo.
Que dejarlo ser y respetar hasta el mínimo detalle de su existencia: su libertad!
Que estar ahí para compartir los segundos que son compartibles:
Las caricias, los rasguños, los gemidos, los silencios, las miradas sinceras pero ininteligibles, los misterios.
La certeza concreta y absoluta de no poder nunca acceder a sus pensamientos y a su conciencia.
La aceptación de no saber todo sobre el otro.
De no poder estar segura de nada sobre el otro.
La simplicidad de reconocer el presente como única medida.
El cariño como el único bien.
La honestidad como el único contacto.
El reconocimiento de sentirse completamente vulnerable ante su presencia.
La facilidad de perderse en su piel y en sus secretos.
El delicado y cambiante equilibrio entre la sonrisa y el gruñido.
La seguridad de que el otro puede quebrarte todos los huesos, los corazones, las razones.
Y sin embargo tener la tranquilidad de confiarle todos los días, las palabras, las razones, los huesos, los corazones.
Que eso y no otra cosa es lo que de una u otra forma termina siendo amor.
No una cosa hecha y acabada
Sino un proceso que sucede
No el aire sino el viento
No el agua sino la ola
No la luz sino la claridad
No el sonido sino la música
No el corazón sino el latido.
Que dejarlo ser y respetar hasta el mínimo detalle de su existencia: su libertad!
Que estar ahí para compartir los segundos que son compartibles:
Las caricias, los rasguños, los gemidos, los silencios, las miradas sinceras pero ininteligibles, los misterios.
La certeza concreta y absoluta de no poder nunca acceder a sus pensamientos y a su conciencia.
La aceptación de no saber todo sobre el otro.
De no poder estar segura de nada sobre el otro.
La simplicidad de reconocer el presente como única medida.
El cariño como el único bien.
La honestidad como el único contacto.
El reconocimiento de sentirse completamente vulnerable ante su presencia.
La facilidad de perderse en su piel y en sus secretos.
El delicado y cambiante equilibrio entre la sonrisa y el gruñido.
La seguridad de que el otro puede quebrarte todos los huesos, los corazones, las razones.
Y sin embargo tener la tranquilidad de confiarle todos los días, las palabras, las razones, los huesos, los corazones.
Que eso y no otra cosa es lo que de una u otra forma termina siendo amor.
No una cosa hecha y acabada
Sino un proceso que sucede
No el aire sino el viento
No el agua sino la ola
No la luz sino la claridad
No el sonido sino la música
No el corazón sino el latido.
domingo, 7 de diciembre de 2014
Agónica
Ay letra, tu que eres la única forma de sacarse del cuerpo esta alma
convulsiva y angustiada, tu que eres el único camino para escupir sin miedos
todos los miedos y los horrores. Yo sin ti soy apenas un rastrojo, un
despilfarro de átomos y células. Letra, descúbreme, permíteme, configúrame,
límpiame, absuélveme.
Si lejos de ti soy el silencio que miente y que contiene las verdades, el que no dice y se queda sostenido y pendiente, sin dejar que el fluir de la vida se haga cierto. Lejos de ti, querida, soy una herida leve que profundiza y se infecta, que pierde toda la conciencia y la razón, que va haciendo polvo y olvido lo bonito, el corazón, el cariño.
Déjame estar aquí, ahora, déjame usar tu cuerpo para poner aquí todas mis tristezas, todos los dolores, la gripa, la agonía, la miseria, de ser este ser humano, tan inhóspito y tan prolijo, tan configurado con tanto cariño y con tantas cicatrices, esta yo tan estúpidamente humana, tan ingeniosamente construida.
Voy deambulando, vagabunda de tus ritmos y tus acentos, buscando entre las curvas de tus signos el alivio, la tranquilidad y lo hermoso. Cuánto me miento! Cuanto trato de manejar los sentimientos que se me arremolinan y se me acumulan en la vida, bajo las axilas, entre los dientes, bajo los lunares. Cuanto trato de aceptarme así de innoble, así de simple, así de mezquina y orgullosa, así de injusta y de vulgar. Y me aferro a la misma esperanza a la que todos se aferrar en el último instante de desespero antes de perderse para siempre en la sinrazón. Me aferro con las uñas astilladas el borde del todavía, del es posible, de queda un rato, del futuro irregular e inexistente.
Tal vez exista alguien, alguna, que se quede para siempre. Y esa mentira que no puede ser falseada se hace indispensable. Tal vez allá a lo lejos hay un alma que se parece a la mía y que sabe en lo profundo del cariño. No tengo nada más que eso. Lo único que me queda entre las manos y entre las realidades son las fantasías de un futuro irreal que todavía me permita mantener la conciencia, la oportunidad de equilibrar los agujeros de mis sentimientos que se hacen infinitos y consumen a mí alrededor hasta la luz.
Existir es supremamente doloroso, y sin embargo, prefiero desfigurada el dolor en las entrañas a esa inexistencia en vida, a ese entierro de la desconexión de mis neuronas y mis sistemas. Prefiero este dolor simple e insaboro de la soledad angustiante que ese no ser en silenció y despectivo. Y aunque lo prefiero, una vez tras otra, un día tras otro, segundo tras segundo, siempre, aunque lo prefiero, cómo duele hijueputa! Como se me enmohece el corazón en esta soledad llana y abrumadora, como se me retuerce la ternura secándose sin a quien serle húmeda y agradecida, como me tiemblan las yemas de los dedos y se espinan de no tener un alma a la que acariciar en las mañanas.
Tú, enemigo de mis sueños, que te arrinconas en mis ideales optimizado, tu, real y apabullante, inquebrantable, inalcanzable, te dejo esta letra como el único testigo de que te quiero, sabiendo lo lejos que somos, lo inequiparables y limitados, tú con ese cuerpo de árbol hacia el cielo, con esa piel ávida y ulcerada de cariño, que me está vetada subsanar así lo quiera, tú, bestia herida de inigualable aspecto, cordero hecho salvaje y apabullante, serpiente coral hipnotizada, dios quiera que sepas envenenarme.
Por ahora no eres ni siquiera un mal recuerdo, agradecida. No te vuelvas ese a quien también quiero olvidar hasta los huesos. Te prefiero lejos e inalcanzable que miserable y agónico, si no hay posibilidad de que seas sol y cariño entonces quédate en los imposibles. Y hablo de las realidades, porque se bien que el cariño no es magia y unicornios, se bien que el cariño es cada día escoger de nuevo estar con quien se ama, todos los días escoger otra vez el cariño. Se bien que el amor es eso que uno construye entre las manos y las entrañas, compartido y frágil pero sublime, impune y húmedo pero concreto. Quiero más que nada, más que el borde del éxito y de los honores, más que el chillido de las voces y los queridos, quiero un alma como la suya, a quien florecerle todos los días. Si usted es o no es no tengo manera de saberlo, por más que quiera. Yo lo quiero aquí de una manera inigualablemente estúpida y agria, yo lo quiero con mis espinas y mis horrores, y lo quiero con el borde de mi lengua, con el filo de mis piernas, con todo lo que me palpita en el cerebro.
Viste? solo la letra y su poderes secretos me proveen de lo necesario para calmar esta angustia, un buen placebo, no se va, pero se aquieta, cómo la marea, juro que no voy a perderme todavía, que esperaré aún un otro día, hasta mañana, solo querida hasta mañana, mientras tanto distraeré esta cabeza con el universo, con los genes y los mares, con el sol y el masoquista, con el cuerpo corriente y la cabeza hirviente, mientras le pongo flores al cariño y chocolate al ánimo.
Si lejos de ti soy el silencio que miente y que contiene las verdades, el que no dice y se queda sostenido y pendiente, sin dejar que el fluir de la vida se haga cierto. Lejos de ti, querida, soy una herida leve que profundiza y se infecta, que pierde toda la conciencia y la razón, que va haciendo polvo y olvido lo bonito, el corazón, el cariño.
Déjame estar aquí, ahora, déjame usar tu cuerpo para poner aquí todas mis tristezas, todos los dolores, la gripa, la agonía, la miseria, de ser este ser humano, tan inhóspito y tan prolijo, tan configurado con tanto cariño y con tantas cicatrices, esta yo tan estúpidamente humana, tan ingeniosamente construida.
Voy deambulando, vagabunda de tus ritmos y tus acentos, buscando entre las curvas de tus signos el alivio, la tranquilidad y lo hermoso. Cuánto me miento! Cuanto trato de manejar los sentimientos que se me arremolinan y se me acumulan en la vida, bajo las axilas, entre los dientes, bajo los lunares. Cuanto trato de aceptarme así de innoble, así de simple, así de mezquina y orgullosa, así de injusta y de vulgar. Y me aferro a la misma esperanza a la que todos se aferrar en el último instante de desespero antes de perderse para siempre en la sinrazón. Me aferro con las uñas astilladas el borde del todavía, del es posible, de queda un rato, del futuro irregular e inexistente.
Tal vez exista alguien, alguna, que se quede para siempre. Y esa mentira que no puede ser falseada se hace indispensable. Tal vez allá a lo lejos hay un alma que se parece a la mía y que sabe en lo profundo del cariño. No tengo nada más que eso. Lo único que me queda entre las manos y entre las realidades son las fantasías de un futuro irreal que todavía me permita mantener la conciencia, la oportunidad de equilibrar los agujeros de mis sentimientos que se hacen infinitos y consumen a mí alrededor hasta la luz.
Existir es supremamente doloroso, y sin embargo, prefiero desfigurada el dolor en las entrañas a esa inexistencia en vida, a ese entierro de la desconexión de mis neuronas y mis sistemas. Prefiero este dolor simple e insaboro de la soledad angustiante que ese no ser en silenció y despectivo. Y aunque lo prefiero, una vez tras otra, un día tras otro, segundo tras segundo, siempre, aunque lo prefiero, cómo duele hijueputa! Como se me enmohece el corazón en esta soledad llana y abrumadora, como se me retuerce la ternura secándose sin a quien serle húmeda y agradecida, como me tiemblan las yemas de los dedos y se espinan de no tener un alma a la que acariciar en las mañanas.
Tú, enemigo de mis sueños, que te arrinconas en mis ideales optimizado, tu, real y apabullante, inquebrantable, inalcanzable, te dejo esta letra como el único testigo de que te quiero, sabiendo lo lejos que somos, lo inequiparables y limitados, tú con ese cuerpo de árbol hacia el cielo, con esa piel ávida y ulcerada de cariño, que me está vetada subsanar así lo quiera, tú, bestia herida de inigualable aspecto, cordero hecho salvaje y apabullante, serpiente coral hipnotizada, dios quiera que sepas envenenarme.
Por ahora no eres ni siquiera un mal recuerdo, agradecida. No te vuelvas ese a quien también quiero olvidar hasta los huesos. Te prefiero lejos e inalcanzable que miserable y agónico, si no hay posibilidad de que seas sol y cariño entonces quédate en los imposibles. Y hablo de las realidades, porque se bien que el cariño no es magia y unicornios, se bien que el cariño es cada día escoger de nuevo estar con quien se ama, todos los días escoger otra vez el cariño. Se bien que el amor es eso que uno construye entre las manos y las entrañas, compartido y frágil pero sublime, impune y húmedo pero concreto. Quiero más que nada, más que el borde del éxito y de los honores, más que el chillido de las voces y los queridos, quiero un alma como la suya, a quien florecerle todos los días. Si usted es o no es no tengo manera de saberlo, por más que quiera. Yo lo quiero aquí de una manera inigualablemente estúpida y agria, yo lo quiero con mis espinas y mis horrores, y lo quiero con el borde de mi lengua, con el filo de mis piernas, con todo lo que me palpita en el cerebro.
Viste? solo la letra y su poderes secretos me proveen de lo necesario para calmar esta angustia, un buen placebo, no se va, pero se aquieta, cómo la marea, juro que no voy a perderme todavía, que esperaré aún un otro día, hasta mañana, solo querida hasta mañana, mientras tanto distraeré esta cabeza con el universo, con los genes y los mares, con el sol y el masoquista, con el cuerpo corriente y la cabeza hirviente, mientras le pongo flores al cariño y chocolate al ánimo.
miércoles, 3 de diciembre de 2014
Amo dejarte así
Amo abandonarme a tu voluntad de diluir mis pensamientos en
tus ideas. Tu historia es limpia e intrincada, perderse en ella sería fácil,
pero tu voz es un hilo claro que me va conduciendo, que me evita los callejones
sin salida, que me salva de las ajugas de las hipótesis invalidas, que me libra
de los abismos de las preguntas vacías. Eres real, como la sangre, como el
oxígeno, como el cansancio, como el placer. Eres real y lindo como los sueños,
como dormir, como jugar, como cantar, como reír. No eres fácil, para nada, al
contrario, eres complejo, dinámico, estratificado, diverso, y tu encanto
consiste en eso exactamente, yo al menos no logro resistirme. Tu realidad
simple y tu historia compleja me perturban, me cimbran, me incomodan, me
modifican. Hacen que desde lo profundo y lo salvaje, desde los huesos y los
intestinos, cruzándome el corazón y los pulmones, modificándome la respiración
y los impulsos eléctricos, hacen que desde entonces y sobre todo desde ahora me
broten como estorninos las sonrisas.
Acontecimiento
I follow
your words and your thoughts. Softly, I slip across the landscape of your ideas.
The sound of your voice drives my path inside your labyrinth. I wander, as a
child with his little hands inside a pot full of different candies. I drown. The membranes of my neurons chill
with their receptors at the edge of their capacity, of their ability, shaking. The
pleasure of listening to you is unspeakable. I lost my self into the delicious
of your knowledge, your brain, your phenotype, your genome, of your interaction
with the world. I get to the end of the sanity. Your life is the dry and plain
valley of the reality, where the birds of my dreams go to die in the sweetness
of the golden age, when all the efforts and all the issues reach sense and the
life is complete and meaningful. This man, is love.
martes, 4 de noviembre de 2014
Detalles
Que sí!
Que lo quiero.
Y que qué hacemos
Si este cariño se me esconde.
Parece vela cuando sopla el viento.
Que si se apaga, que si no se apaga.
Que lo cubra y lo cuide.
Así es el cariño.
Pinche!
Y hay días de días. Usted sabe.
Vuelva pronto.
Se le extraña.
Aquí adentro.
En el corazón.
Se enfría cuando usted no está.
Se asusta cuando usted está muy cerca.
Así soy.
Animal asustadizo.
Y además también muerdo.
Y pataleo.
También se consentir bien.
Velar las noches.
Sonreír en las mañanas.
Preguntar ¿cómo vas? a medio día.
Asústese pero no se vaya.
Lo que no sé es decir las cosas.
Lo de la pelea cuando no estoy de acuerdo.
Eso se me dificulta.
Acuérdese que a veces me tiembla el
cimiento.
Es solo a veces aunque sea muy fuerte.
Eso sí, no se acaba el cariño.
Es solo como cuando el viento sopla muy
fuerte
Y la llamita se ve muy chiquita y azul.
Pero yo no sé cómo no se apaga.
Ah bueno, es culpa suya.
Que cuando sonríe la mantiene viva.
Aunque usted no se dé cuenta.
O se haga el tonto.
Yo sé bien que usted de tonto no tiene
nada.
Algo tiene que bien no entiendo.
Que me da mucha curiosidad.
Y entonces el cariño reclama paciencia.
Porque la curiosidad no es muy amiga del
amor.
Apúrele! Que estoy que sueño!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)