Ay letra, tu que eres la única forma de sacarse del cuerpo esta alma
convulsiva y angustiada, tu que eres el único camino para escupir sin miedos
todos los miedos y los horrores. Yo sin ti soy apenas un rastrojo, un
despilfarro de átomos y células. Letra, descúbreme, permíteme, configúrame,
límpiame, absuélveme.
Si lejos de ti soy el silencio que miente y que contiene las verdades, el
que no dice y se queda sostenido y pendiente, sin dejar que el fluir de la vida
se haga cierto. Lejos de ti, querida, soy una herida leve que profundiza y se
infecta, que pierde toda la conciencia y la razón, que va haciendo polvo y
olvido lo bonito, el corazón, el cariño.
Déjame estar aquí, ahora, déjame usar tu cuerpo para poner aquí todas mis
tristezas, todos los dolores, la gripa, la agonía, la miseria, de ser este ser
humano, tan inhóspito y tan prolijo, tan configurado con tanto cariño y con
tantas cicatrices, esta yo tan estúpidamente humana, tan ingeniosamente
construida.
Voy deambulando, vagabunda de tus ritmos y tus acentos, buscando entre las
curvas de tus signos el alivio, la tranquilidad y lo hermoso. Cuánto me miento!
Cuanto trato de manejar los sentimientos que se me arremolinan y se me acumulan
en la vida, bajo las axilas, entre los dientes, bajo los lunares. Cuanto trato
de aceptarme así de innoble, así de simple, así de mezquina y orgullosa, así de
injusta y de vulgar. Y me aferro a la misma esperanza a la que todos se aferrar
en el último instante de desespero antes de perderse para siempre en la sinrazón.
Me aferro con las uñas astilladas el borde del todavía, del es posible, de
queda un rato, del futuro irregular e inexistente.
Tal vez exista alguien, alguna, que se quede para siempre. Y esa mentira que
no puede ser falseada se hace indispensable. Tal vez allá a lo lejos hay un
alma que se parece a la mía y que sabe en lo profundo del cariño. No tengo nada
más que eso. Lo único que me queda entre las manos y entre las realidades son
las fantasías de un futuro irreal que todavía me permita mantener la
conciencia, la oportunidad de equilibrar los agujeros de mis sentimientos que
se hacen infinitos y consumen a mí alrededor hasta la luz.
Existir es supremamente doloroso, y sin embargo, prefiero desfigurada el
dolor en las entrañas a esa inexistencia en vida, a ese entierro de la
desconexión de mis neuronas y mis sistemas. Prefiero este dolor simple e
insaboro de la soledad angustiante que ese no ser en silenció y despectivo. Y
aunque lo prefiero, una vez tras otra, un día tras otro, segundo tras segundo,
siempre, aunque lo prefiero, cómo duele hijueputa! Como se me enmohece el
corazón en esta soledad llana y abrumadora, como se me retuerce la ternura secándose
sin a quien serle húmeda y agradecida, como me tiemblan las yemas de los dedos
y se espinan de no tener un alma a la que acariciar en las mañanas.
Tú, enemigo de mis sueños, que te arrinconas en mis ideales optimizado, tu,
real y apabullante, inquebrantable, inalcanzable, te dejo esta letra como el
único testigo de que te quiero, sabiendo lo lejos que somos, lo inequiparables
y limitados, tú con ese cuerpo de árbol hacia el cielo, con esa piel ávida y
ulcerada de cariño, que me está vetada subsanar así lo quiera, tú, bestia
herida de inigualable aspecto, cordero hecho salvaje y apabullante, serpiente
coral hipnotizada, dios quiera que sepas envenenarme.
Por ahora no eres ni siquiera un mal recuerdo, agradecida. No te vuelvas ese
a quien también quiero olvidar hasta los huesos. Te prefiero lejos e
inalcanzable que miserable y agónico, si no hay posibilidad de que seas sol y
cariño entonces quédate en los imposibles. Y hablo de las realidades, porque se
bien que el cariño no es magia y unicornios, se bien que el cariño es cada día
escoger de nuevo estar con quien se ama, todos los días escoger otra vez el
cariño. Se bien que el amor es eso que uno construye entre las manos y las
entrañas, compartido y frágil pero sublime, impune y húmedo pero concreto.
Quiero más que nada, más que el borde del éxito y de los honores, más que el
chillido de las voces y los queridos, quiero un alma como la suya, a quien
florecerle todos los días. Si usted es o no es no tengo manera de saberlo, por
más que quiera. Yo lo quiero aquí de una manera inigualablemente estúpida y
agria, yo lo quiero con mis espinas y mis horrores, y lo quiero con el borde de
mi lengua, con el filo de mis piernas, con todo lo que me palpita en el cerebro.
Viste? solo la letra y su poderes secretos me proveen de lo necesario para
calmar esta angustia, un buen placebo, no se va, pero se aquieta, cómo la
marea, juro que no voy a perderme todavía, que esperaré aún un otro día, hasta
mañana, solo querida hasta mañana, mientras tanto distraeré esta cabeza con el
universo, con los genes y los mares, con el sol y el masoquista, con el cuerpo
corriente y la cabeza hirviente, mientras le pongo flores al cariño y chocolate
al ánimo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario