domingo, 24 de noviembre de 2013

Pequeña nostalgia académica


Tus presentaciones sin tí son solo una larga lista de referencias... falta tu voz, sobran laberintos!

sábado, 23 de noviembre de 2013

http://www.uniandes.edu.co/noticias/ciencias/alcanzar-nuestro-verdadero-potencial-humano ps. te quiero así mujer que no lo olvides.

Quién eres mujer de ojos profundos? qué tiempo dilataste para traerme estas letras? a quiénes olvidaste por el camino? a quién recuerdas? de qué mano corregiste la escritura con paciencia y lentamente? de que mano caminaste por las calles del frío y de lo incierto? por qué tus labios se mantienen en silencio y no sonríen? qué escuchaste tan profundo que estremeció tu alma hasta la intolerable? por qué no logras sostenerte en pie sin perdonar al mundo o tal vez por eso? qué voz te da un pequeño halo de esperanza?
Y no esa esperanza de eternidad o remembranza, no esa esperanza de un futuro inevocablemente extendido en lo más hondo del tiempo, no la esperanza de no ser olvidada o de que el mundo logre salvarse. Sino esa esperanza de un ahora que es ahora y no ayer ni mañana. La esperanza de que la vida no se pase sin ser vivida y amada. No esa esperanza de ganarse una placa y un amado epitafio, sino la esperanza de que otra alma se acerque a tu lado y sonría contigo, la asesina y cruda esperanza de que esa voz pronuncie buenos días.
Qué has hecho humana mujer con tus buenos días? dónde pusiste tus sueños y tus recuerdos? a quién dejaste de nombrar para que se desvaneciera en el olvido? a quien enterraste y dejaste que se pudriera bajo la tierra pero no le perdonarse el haberse perdido? a quién doliste más de lo que se merecía y le dejaste hijos en lo más nimio del alma? a quién?
Pero tú misma no sabes todavía, tú misma te levantas aún y crees que el mundo es suficiente, que no hay que decir una palabra de más ni una de menos, que todo lo confuso puede ser esclarecido, que aún queda tiempo suficiente, ¿suficiente para qué? no estás segura, pero suficiente. Tu misma pretendes enfadarte cuando no te enfadas y no decir cuando dices y hacer cuando no haces y no querer cuando te hieren y no herir cuando te quieren y no puedes. Puedes dos o tal vez a veces cuando mucho demasiado ocho. Y no puedes sino uno y solo menos que a veces.
Qué haces mujer al lado de ese anciano? a quién escuchas? a quién miras? a quién escuchas? a quién buscas? a quién vigilas? a quién olvidas? mujer, a qué viene ese silencio? y ese rostro? qué te guardas? a dónde vas? por qué no vienes a recogerte entre las plumas? por qué ese cuello?
Y no lo sabes, verdad? Anidan en tus ojos madrugadas, se funden en el borde de tu espalda los silencios y buscan en tu garganta los nidos los vencejos. Se peinan tus cabellos las caricias. Se refugian entre tus dedos los nudos de las anguilas. Los barcos vienen a encallar hasta tu lengua y los granos de arena se fijan en tus plantas con sus ventosas de vidrio diminutas. No te compares mujer de lagrimas cortas. No te consientas el abandono. Detente un momento solo para beber agua y luego corre.
Confiesa mujer cuál es tu angustia? Qué se atraviesa entre tu sangre y la savia de los caracoles? Qué se interpone entre la suavidad de tu ternura y tu presente? Quién te hizo pausada y sostenida? Cuándo detuviste la sílaba en tu saliva y decidiste a pesar de lo inseguro? Quién mantendrá tu canto en la mañana y en la noche? Quién querida mía sabrá acariciar el borde de tu locura sin sucumbir a ella y sin cuestionarla? Quién tendrá el valor de no sufrir contigo y estar hoy a tu lado?
No lo sabes, no tienes idea de lo que descubrirá tus huellas entre los pliegues húmedos y abusivos de la tierra oscura, no conoces un cuerpo con un alma capaz de sostener el brío de esa montura que cabalga o el aletear que de ir tan rápido te mantiene suspendida en el mismo sitio. No sabes, bien por ti, aunque quisieras.
Ya no juegas? Es verdad. Ahora te lo tomas todo tan en serio, ahora pones esa mirada grave que pones desde que tuviste conciencia. Ya no juegas ni siquiera en juego, no es cierto? Te reservas los pocos recreos que te quedan para lo que no sabes. Te reservas la lengua, las sonrisas, los misterios, los trabalenguas, las frases inteligentes que deslumbran. Ya no las desgastas en los otros ni en las otras, las reservas. Siento, discúlpame por ello, un poco de lástima por ti mujer hermosa, discúlpame solo es un poco, apenas lo que ha durado el escribirlo.
Qué piensas mujer mientras miras al suelo? Qué piensas mientras hay otros sentados en la misma sala escuchando la misma voz y entendiendo cualquier otra cosa diferente? Qué sientes mujer vagabunda del cielo? Dónde estás ahora? Te llora la nariz? No le hagas caso. Son demasiadas letras que nadie leerá? Que no te importe.
Linda, todavía no te sientes suficiente y muy extrañamente siempre lo has sido. En cada segundo suficiente, en cada caso en cada mano en cada sitio en cada orgullo. El corazón se te teje de retazos.
No puedo escribirte ya más letras, se me desmigaja el corazón a borbotones y tú necesitas estar tranquila, mantenerte segura, seguir andando.    
Quién eres mujer? Como has crecido!

El cariño

Tristeza, de esa tristeza oscura y consumible. 
De saber que has tomado decisiones acertadas y dolorosas.
De apostar el alma al azar al tiempo.
Tristeza de reconocer en el otro lo querido y saberlo absolutamente infinitamente inalcanzable.
Dijiste lo que no dijiste nunca, pronunciaste lo que se siempre quise escucharte, pero estás tan lejos que no puedo. Pero sos tan poco mío que no puedo. 
Te resuelvo y me duele.
Porque quise que fueras realizable, pero no eres.
Porque tengo la certeza de tu cariño, pero no quiero.
Por qué?
Porque agua que nos has de beber mejor déjala que corra.

Porque tu voz no es mi voz y eso no duele menos.

martes, 12 de noviembre de 2013

A mi psiquiatra

Ni se crea!

Y por costumbre tengo la ternura

Oiga!
¿A usted qué le pasa?
¿Qué derecho cree que tiene de venir a meterse entre mis dudas?
¿No le parece suficientemente complicado?
¿No le bastan acaso las suyas propias y todos los detalles?
¿No le incomoda la luz que me va creciendo desde adentro?
¿No se preocupa por los sueños en los que se me cuela y por los chocolates?
¿No teme acaso que cometamos un error incorregible?
¿Es que en serio no se asusta de que alguien escuche mi corazón acelerado cuando está usted cerca?
¿¿No??
¡Ah qué bueno! yo tampoco.

ps. La verdad si! sobretodo me asusto de que a usted no le pase lo mismo. Que le hacemos...


lunes, 4 de noviembre de 2013

En resumen...

Hoy quiero extenderme en estas letras como lo haría por el centro de tu espalda.
Me duele todo! hasta lo innombrable. Eso me quedó de la carrera de ayer además de mi primera medalla dorada.
En el corazón y en el estómago siguen sucediéndose esas metamorfosis entre las mariposas y las orugas en generaciones que se superponen y no permiten seguirles el rastro sin perderse y confundirse.
Noviembre viene en cuenta regresiva y se detiene el 28 a las 3 de la tarde, como en los cuentos.
Me voy para el sur a conocer la plata y reconocer lo grande del mundo, que hace tanto tenía pendiente.
Tu voz se me filtra entre el ruido del ambiente y el silencio, para no decirme nada.
Yo no sé reconocer este presente que se me hace tan cierto y tan sencillo.
Y me acompaña la felicidad en cada instante como si hubiera decidido venir a visitarme y preguntarme cómo he estado. Que le cuente mis cuentos y me ría con ella mientras estudio, me dice.
Porque ese examen quiere salir bonito aunque haya poco muy poco tiempo.
Y todavía no me pongo al día en las tareas atrasadas.
Una revisión, tres colibríes, los ancestros y el tamaño de sus genomas, la relación de ello con el dedo pulgar y 6 assigments.
Hay un deseo caprichoso y visceral de un abrazo tuyo.
Y está la certeza de no prestarle demasiada atención a ese deseo.
Hay dos citas más antes de irse y todas las preguntas.
Hay una gacela y hay un chita.
Está como es costumbre ese miedo sordo que paraliza las neuronas.
Y la gata se sienta a mirar por la ventana.
Todas las certezas tienen un periodo de vigencia, expiran.
Y amenaza ya diciembre con sus costumbres de recordarle a uno lo que no ha hecho.
Y de exigirle el tributo ese a los que comparten con uno algunos genes por ancestría reciente.
Vagos.
La promesa de esos cinco o seis días de estar fuera reconociendo aves y compartiendo con los colegas es el mejor de los regalos para terminar este año de mareas.
Todo saldrá bien, me lo repito. Sin embargo aún falta mucho trabajo y poner un montón de mi conciencia.
Tu?
Qué puedo decirte?
Aun nos queda mucho tiempo.
Eso espero.
Como quien se miente pensando en la resurrección de los muertos.
En el juicio final con el reconocimiento de su pobres bien hechas obras.
Procuro aún ser coherente.
No juzgarme de antemano y darme la oportunidad de seguir existiendo reconociendo que no puedo ser inequívoca.
Tu pareces un espejo de agua en un lago turbulento.
Te ves como ese desconocido que yo quisiera descubrir suplicando por un abrazo y el cariño.
Pero no tiemblas, ni tambaleas, cuando mucho apenas, debe ser producto de mi imaginación, me lo figuro, pareciera leerse entre tus líneas el dolor profundo de un animal herido, de una espina clavada que no puedes sacarte, una agresividad oculta entre la paciencia y un misterio con olor a lodo y a durazno. Contradictorio, como a mí me gusta. Debe ser, seguramente, mi imaginación alborotada que te asigna valores que no son tuyos.
Así, desconocido, me acerco a ti como a una fiera que puede destrozarme o a un herbívoro que puede salir corriendo para perderse para siempre en la oscuridad y el silencio del bosque.
No quiero estar sola, ya lo he dicho? no quiero esos juegos que me provocaban antes con su sabor a caramelo, no quiero abastecerme de tu cuerpo húmedo para perderlo todo al otro día, no quiero seguir tus huellas un paso tras otro, ni bajar la cabeza cuando dices. Quiero mirarte a los ojos y saber que sin importar lo que estemos discutiendo el cariño es incorruptible, quiero la certeza de que lo que dices y lo que haces es lo que eres y no solo lo que yo interpreto de ello. Quiero caminar al lado tuyo mi propio camino y sonreírte cada día por ello. Eso quiero, no es poco.
Diré que en ello pienso constantemente y al mismo tiempo me pregunto qué genes estarán involucrados en que helianthea y bonapartei sean distintos, qué preguntas me harán Silvia, Andrew y Daniel y más que ello sí sabré contestarlas, sí podré dejar el miedo a un lado y darle prioridad a lo que sé y cuando no a decir no sé así sencillamente, sin sentirme defraudada de mi misma y sin que pueda defraudarte.
Tres colibríes, una revisión sobre el sueño de las aves, un artículo sobre correlaciones entre tamaños de genomas y fenotipos, un examen de conocimientos, seis assigments de sistemática, dos citas al psiquiatra, un curso de programación en Perl, un curso de genómica en Buenos Aires, y eso es todo, no debería ser tan complicado. Seguro tú tienes más que hacer.
Yo estoy feliz y preocupada. Porque no quisiera hacer nada más que lo que hago, ni tener otros pendientes que los que tengo. Estoy feliz porque sé que puedo verte así no te diga nada o irresponsablemente si lo haga. Me duele todo porque ayer corrí como si no tuviera nada pendiente y como si la soledad no me importara, cuando llegué estaba todo esto y estabas tú.
    

lunes, 21 de octubre de 2013

En la mañana

Quiero pensar en ti como esperanza, 
no como cuento acabado o sueño terminado. 
Quiero pensar en ti como promesa de futuro, 
no como pedazos de recuerdo, 
Quiero pensar en ti como en mañana, 
como en las cosas que he de hacer y que procuro, 
no como en pasado, en eso que ya hice y ya no importa. 
Quiero pensar en ti como en quien viene 
y no como en quien vino y se fue de largo, 
Quiero pensar en ti como en quien quiero, 
con la posibilidad de quererte más en cada día, 
no como en quien quise y quiero menos, 
Quiero pensar en ti en mi camino, 
quien me acompañará a recorrerlo el resto de la vida.