Quién eres mujer de ojos
profundos? qué tiempo dilataste para traerme estas letras? a quiénes olvidaste
por el camino? a quién recuerdas? de qué mano corregiste la escritura con
paciencia y lentamente? de que mano caminaste por las calles del frío y de lo incierto?
por qué tus labios se mantienen en silencio y no sonríen? qué escuchaste tan
profundo que estremeció tu alma hasta la intolerable? por qué no logras
sostenerte en pie sin perdonar al mundo o tal vez por eso? qué voz te da un
pequeño halo de esperanza?
Y no esa esperanza de eternidad o remembranza, no esa esperanza de un futuro inevocablemente extendido en lo más hondo del tiempo, no la esperanza de no ser olvidada o de que el mundo logre salvarse. Sino esa esperanza de un ahora que es ahora y no ayer ni mañana. La esperanza de que la vida no se pase sin ser vivida y amada. No esa esperanza de ganarse una placa y un amado epitafio, sino la esperanza de que otra alma se acerque a tu lado y sonría contigo, la asesina y cruda esperanza de que esa voz pronuncie buenos días.
Y no esa esperanza de eternidad o remembranza, no esa esperanza de un futuro inevocablemente extendido en lo más hondo del tiempo, no la esperanza de no ser olvidada o de que el mundo logre salvarse. Sino esa esperanza de un ahora que es ahora y no ayer ni mañana. La esperanza de que la vida no se pase sin ser vivida y amada. No esa esperanza de ganarse una placa y un amado epitafio, sino la esperanza de que otra alma se acerque a tu lado y sonría contigo, la asesina y cruda esperanza de que esa voz pronuncie buenos días.
Qué has
hecho humana mujer con tus buenos días? dónde pusiste tus sueños y tus
recuerdos? a quién dejaste de nombrar para que se desvaneciera en el olvido? a
quien enterraste y dejaste que se pudriera bajo la tierra pero no le perdonarse
el haberse perdido? a quién doliste más de lo que se merecía y le dejaste hijos
en lo más nimio del alma? a quién?
Pero tú
misma no sabes todavía, tú misma te levantas aún y crees que el mundo es
suficiente, que no hay que decir una palabra de más ni una de menos, que todo
lo confuso puede ser esclarecido, que aún queda tiempo suficiente, ¿suficiente
para qué? no estás segura, pero suficiente. Tu misma pretendes enfadarte cuando
no te enfadas y no decir cuando dices y hacer cuando no haces y no querer cuando
te hieren y no herir cuando te quieren y no puedes. Puedes dos o tal vez a
veces cuando mucho demasiado ocho. Y no puedes sino uno y solo menos que a
veces.
Qué haces
mujer al lado de ese anciano? a quién escuchas? a quién miras? a quién
escuchas? a quién buscas? a quién vigilas? a quién olvidas? mujer, a qué viene
ese silencio? y ese rostro? qué te guardas? a dónde vas? por qué no vienes a
recogerte entre las plumas? por qué ese cuello?
Y no lo sabes, verdad? Anidan en
tus ojos madrugadas, se funden en el borde de tu espalda los silencios y buscan
en tu garganta los nidos los vencejos. Se peinan tus cabellos las caricias. Se
refugian entre tus dedos los nudos de las anguilas. Los barcos vienen a
encallar hasta tu lengua y los granos de arena se fijan en tus plantas con sus
ventosas de vidrio diminutas. No te compares mujer de lagrimas cortas. No te
consientas el abandono. Detente un momento solo para beber agua y luego corre.
Confiesa mujer cuál es tu
angustia? Qué se atraviesa entre tu sangre y la savia de los caracoles? Qué se
interpone entre la suavidad de tu ternura y tu presente? Quién te hizo pausada
y sostenida? Cuándo detuviste la sílaba en tu saliva y decidiste a pesar de lo
inseguro? Quién mantendrá tu canto en la mañana y en la noche? Quién querida
mía sabrá acariciar el borde de tu locura sin sucumbir a ella y sin
cuestionarla? Quién tendrá el valor de no sufrir contigo y estar hoy a tu lado?
No lo sabes, no tienes idea de lo
que descubrirá tus huellas entre los pliegues húmedos y abusivos de la tierra
oscura, no conoces un cuerpo con un alma capaz de sostener el brío de esa
montura que cabalga o el aletear que de ir tan rápido te mantiene suspendida en
el mismo sitio. No sabes, bien por ti, aunque quisieras.
Ya no juegas? Es verdad. Ahora te
lo tomas todo tan en serio, ahora pones esa mirada grave que pones desde que
tuviste conciencia. Ya no juegas ni siquiera en juego, no es cierto? Te reservas
los pocos recreos que te quedan para lo que no sabes. Te reservas la lengua,
las sonrisas, los misterios, los trabalenguas, las frases inteligentes que
deslumbran. Ya no las desgastas en los otros ni en las otras, las reservas. Siento,
discúlpame por ello, un poco de lástima por ti mujer hermosa, discúlpame solo
es un poco, apenas lo que ha durado el escribirlo.
Qué piensas mujer mientras miras
al suelo? Qué piensas mientras hay otros sentados en la misma sala escuchando
la misma voz y entendiendo cualquier otra cosa diferente? Qué sientes mujer
vagabunda del cielo? Dónde estás ahora? Te llora la nariz? No le hagas caso.
Son demasiadas letras que nadie leerá? Que no te importe.
Linda, todavía no te sientes
suficiente y muy extrañamente siempre lo has sido. En cada segundo suficiente,
en cada caso en cada mano en cada sitio en cada orgullo. El corazón se te teje
de retazos.
No puedo escribirte ya más
letras, se me desmigaja el corazón a borbotones y tú necesitas estar tranquila,
mantenerte segura, seguir andando.
Quién
eres mujer? Como has crecido!
No hay comentarios:
Publicar un comentario