sábado, 23 de noviembre de 2013

http://www.uniandes.edu.co/noticias/ciencias/alcanzar-nuestro-verdadero-potencial-humano ps. te quiero así mujer que no lo olvides.

Quién eres mujer de ojos profundos? qué tiempo dilataste para traerme estas letras? a quiénes olvidaste por el camino? a quién recuerdas? de qué mano corregiste la escritura con paciencia y lentamente? de que mano caminaste por las calles del frío y de lo incierto? por qué tus labios se mantienen en silencio y no sonríen? qué escuchaste tan profundo que estremeció tu alma hasta la intolerable? por qué no logras sostenerte en pie sin perdonar al mundo o tal vez por eso? qué voz te da un pequeño halo de esperanza?
Y no esa esperanza de eternidad o remembranza, no esa esperanza de un futuro inevocablemente extendido en lo más hondo del tiempo, no la esperanza de no ser olvidada o de que el mundo logre salvarse. Sino esa esperanza de un ahora que es ahora y no ayer ni mañana. La esperanza de que la vida no se pase sin ser vivida y amada. No esa esperanza de ganarse una placa y un amado epitafio, sino la esperanza de que otra alma se acerque a tu lado y sonría contigo, la asesina y cruda esperanza de que esa voz pronuncie buenos días.
Qué has hecho humana mujer con tus buenos días? dónde pusiste tus sueños y tus recuerdos? a quién dejaste de nombrar para que se desvaneciera en el olvido? a quien enterraste y dejaste que se pudriera bajo la tierra pero no le perdonarse el haberse perdido? a quién doliste más de lo que se merecía y le dejaste hijos en lo más nimio del alma? a quién?
Pero tú misma no sabes todavía, tú misma te levantas aún y crees que el mundo es suficiente, que no hay que decir una palabra de más ni una de menos, que todo lo confuso puede ser esclarecido, que aún queda tiempo suficiente, ¿suficiente para qué? no estás segura, pero suficiente. Tu misma pretendes enfadarte cuando no te enfadas y no decir cuando dices y hacer cuando no haces y no querer cuando te hieren y no herir cuando te quieren y no puedes. Puedes dos o tal vez a veces cuando mucho demasiado ocho. Y no puedes sino uno y solo menos que a veces.
Qué haces mujer al lado de ese anciano? a quién escuchas? a quién miras? a quién escuchas? a quién buscas? a quién vigilas? a quién olvidas? mujer, a qué viene ese silencio? y ese rostro? qué te guardas? a dónde vas? por qué no vienes a recogerte entre las plumas? por qué ese cuello?
Y no lo sabes, verdad? Anidan en tus ojos madrugadas, se funden en el borde de tu espalda los silencios y buscan en tu garganta los nidos los vencejos. Se peinan tus cabellos las caricias. Se refugian entre tus dedos los nudos de las anguilas. Los barcos vienen a encallar hasta tu lengua y los granos de arena se fijan en tus plantas con sus ventosas de vidrio diminutas. No te compares mujer de lagrimas cortas. No te consientas el abandono. Detente un momento solo para beber agua y luego corre.
Confiesa mujer cuál es tu angustia? Qué se atraviesa entre tu sangre y la savia de los caracoles? Qué se interpone entre la suavidad de tu ternura y tu presente? Quién te hizo pausada y sostenida? Cuándo detuviste la sílaba en tu saliva y decidiste a pesar de lo inseguro? Quién mantendrá tu canto en la mañana y en la noche? Quién querida mía sabrá acariciar el borde de tu locura sin sucumbir a ella y sin cuestionarla? Quién tendrá el valor de no sufrir contigo y estar hoy a tu lado?
No lo sabes, no tienes idea de lo que descubrirá tus huellas entre los pliegues húmedos y abusivos de la tierra oscura, no conoces un cuerpo con un alma capaz de sostener el brío de esa montura que cabalga o el aletear que de ir tan rápido te mantiene suspendida en el mismo sitio. No sabes, bien por ti, aunque quisieras.
Ya no juegas? Es verdad. Ahora te lo tomas todo tan en serio, ahora pones esa mirada grave que pones desde que tuviste conciencia. Ya no juegas ni siquiera en juego, no es cierto? Te reservas los pocos recreos que te quedan para lo que no sabes. Te reservas la lengua, las sonrisas, los misterios, los trabalenguas, las frases inteligentes que deslumbran. Ya no las desgastas en los otros ni en las otras, las reservas. Siento, discúlpame por ello, un poco de lástima por ti mujer hermosa, discúlpame solo es un poco, apenas lo que ha durado el escribirlo.
Qué piensas mujer mientras miras al suelo? Qué piensas mientras hay otros sentados en la misma sala escuchando la misma voz y entendiendo cualquier otra cosa diferente? Qué sientes mujer vagabunda del cielo? Dónde estás ahora? Te llora la nariz? No le hagas caso. Son demasiadas letras que nadie leerá? Que no te importe.
Linda, todavía no te sientes suficiente y muy extrañamente siempre lo has sido. En cada segundo suficiente, en cada caso en cada mano en cada sitio en cada orgullo. El corazón se te teje de retazos.
No puedo escribirte ya más letras, se me desmigaja el corazón a borbotones y tú necesitas estar tranquila, mantenerte segura, seguir andando.    
Quién eres mujer? Como has crecido!

No hay comentarios:

Publicar un comentario