Tristeza, de esa tristeza oscura y consumible.
De saber que
has tomado decisiones acertadas y dolorosas.
De apostar el alma al azar al
tiempo.
Tristeza de reconocer en el otro lo querido y saberlo
absolutamente infinitamente inalcanzable.
Dijiste lo que no dijiste nunca, pronunciaste lo que se
siempre quise escucharte, pero estás tan lejos que no puedo. Pero sos tan poco
mío que no puedo.
Te resuelvo y me duele.
Porque quise que fueras realizable, pero no eres.
Porque tengo la certeza de tu cariño, pero no quiero.
Por qué?
Porque agua que nos has de beber mejor déjala que corra.
Porque tu voz no es mi voz y eso no duele menos.
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