lunes, 30 de septiembre de 2013

PhD

Cuando eres estudiante aprendes de tus profesores.
Cuando eres profesor aprendes de tus estudiante.
Cuando eres estudiante de doctorado aprendes de ambos.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Angel

Cuando era niña y jugaba a las princesas, mis manillas eran hojas de eucalipto, mis coronas flores de margarita y mis collares tejidos de pasto. Si jugaba a los soldados las municiones eran pepas de mirto. La piscina era un reservorio de agua enlodada cubierta de algas y llena de renacuajos. Los huevos de pascua eran cucarrones de mayo. Mi reino era una montaña, mi castillo una piedra y el mayor de los tesoros un fósil de amonite. Pero eso sí, mi corcel era un Corcel, y lo montaba a pelo!

martes, 24 de septiembre de 2013

Renuncia

Renuncio.
Silencio.
Enmudecida.
Renuncio.
Por el sendero escueto que se despliega frente a los dedos.
Podría por ejemplo nombrar todo el desespero, y así lo hago.
Por ejemplo el borde de ti, tu color y tu presencia. Y los nombro.
Más yo renuncio.
Podría acunarte y buscar tu semblante, tu sonrisa.
Pero no sé quién eres.
No sé que hay detrás de tu semblante.
No sé que recuerdo evoca tu sonrisa.
Así que renuncio.
A perderme en los recovecos indecorosos y húmedos que en mi cerebro pueden cubrirse con tu aroma.
A desbocarme hasta el hastío en las praderas neuronales en que mi memoria te moldea en una idea.
Al placer crudo y vil de resolverte en mi cabeza en miles de escenarios y sistemas sin que sea cierto.
Renuncio aún el dolor de cabeza.
Y no por gusto renuncio, sino por urgencia.
No con fiesta y celebración sino con luto.
No con sonrisas y abrazos, sino con sobriedad y ternura.
¿Ternura? ¿Cómo?
Si, renuncio con ternura, porque no sé de otro modo.

Hoy es ese mañana

Las técnicas humanas para mantener el control son miserables e insignificantes, son abusivas y humillantes, esa necesidad irónica de sentirse fuerte al hacer débil al otro, más allá no queda sino el suplicio.
Profundiza, ve al centro de la consciencia y descubre, agudiza el pasaje por el que los huecos se escurren inundados de utopía, de esa materia inexistente que alimenta las entrañas consumidas de los simples predadores de sueños. Anárquica, bajo la inconsciencia muda de estar en shock por separarte de la realidad cuando el dolor es inundable y no puede medirse, cuando todas las razones son insuficientes para levantar las manos o continuar tomando aire. El continuo que te lleva de un tiempo a otro permanece, te sostiene mientras nada más lo hace, porque solo el tiempo no tiene espera, todo lo demás puede esperar, lejos o cerca, para siempre o para más tarde, que esperes, espera que te perdones cuando puedas hacerlo porque ahora no tienes como, no tienes ganas, ni fuerzas, ni amigos, ni amores... sostente de los segundos que transcurren, multiplica. Mañana trae otras promesas para seguir incumpliéndolas, por ahora sostente, al otro lado del río hay una luz que significa casa, cuidado, protección, cariño, ese que no se agota, cree que es finalmente lo mejor que sabes hacer y lo único, lo único que permanece en ti, cuando todo el resto se desborona por los bordes de los precipicios desde lo alto del cielo hasta el centro de la tierra y más allá, es lo único, cuando fallan los sentidos y el latido se hace imperceptible, los músculos no responden y entre una neurona y otra no viajan lo que deberían enviar los mensajes y más responderlos, es lo único que queda en la gota de cerebro cuando todo se desconecta, cree, por sobre todo y la realidad, por sobre el pasado y lo que no ha venido todavía, antes que volver a la vida y tal vez incluso la muerte misma, por sobre la familia y esos otros lazos irrompibles que en ti se encuentran rotos, esas desconexiones infinitas que se alejan cada vez más desde tu existencia hacia lo oscuro, lejos princesa.
Sigue, adelante, allá, mañana, tal vez cuando mucho pasado, allá, estas tu otra vez sonriente, no hoy, no por ahora, pero mañana, tal vez pasado, estás tú, bailando, amando, queriendo, soportando, no hoy, ni siquiera una pluma o un latido, no hoy, tal vez mañana.

Encomio a la Ternura

Escondida profundamente en mi figura, inalcanzable a veces y no pocas, diluida, la ternura.
Vulnerable y tímida se disimula entre los dedos y suele asomarse desde atrás del cuello, se me oculta, la ternura. Y casi todo el tiempo ni se nota ni se dibuja, no dice una palabra, ni hace un movimiento, no se fija en lo que pasa, ni en el tiempo, se agazapa. Se hace la sorda, mete sus sentidos entre los míos para no escucharnos, se va a lugares del cuerpo donde nadie la presiente, se esconde, se oculta, se agazapa. Y yo no puedo más que quererla como ella me quiere, no puedo más que admirarla de tan juguetona, tímida y valiente. Allá oculta, silenciosa y sonriente, inocente la ternura. Pero hay días, hay segundos. Y en algunos de ellos estás tú, vienes, me das el privilegio de acercarme, y en esos instantes que compartimos, la ternura se avolcana, se crece, se hace enorme, inmensa, desbordante, y aflora a mi piel como la brisa y se pasea por la tuya ¿con qué permiso? se baña en tu cuerpo, se deslíe, ¡vagabunda! se le olvida toda su timidez y con descaro, nada prevenida, se deslíe.


Curriculum Vitae

Los que nos nombran no saben, no tienen idea del miedo o la tristeza, se detienen en su propia suerte para hacerse lejos de la vida y olvidar, y seguir sonriendo sin conocer, sin apreciar. Pero somos sal del mismo océano, y el valor que tenemos no puede calcularse, nada hay que haya sido tan corto como nuestro cariño, no hay nada que haya sido tan preciso como esta angustia precisa que se dispersa en el aire. Eres tu al fondo de cada precipicio y al borde de cada duda, eres tu quien está presente en cada una de mis lagrimas, de mis enciclopedias. Eres tu ese nombre primero conocido por pocos y enmudecido en el no decir lo que se quiere. Eres la causa última, el primero de los mandamientos, donde termina el universo. Eres la hoja del árbol, la lengua del gato, la crin del caballo, la piel.

Petroleo

El corazón es un lago profundo de cavernas subterraneas, de corrientes encontradas y niveles desiguales. Un laberinto parcialmente infinito y subcutaneo de craneos que se acuñan entre ellos. Una sola nube un solo hueco.