sábado, 28 de septiembre de 2013

Angel

Cuando era niña y jugaba a las princesas, mis manillas eran hojas de eucalipto, mis coronas flores de margarita y mis collares tejidos de pasto. Si jugaba a los soldados las municiones eran pepas de mirto. La piscina era un reservorio de agua enlodada cubierta de algas y llena de renacuajos. Los huevos de pascua eran cucarrones de mayo. Mi reino era una montaña, mi castillo una piedra y el mayor de los tesoros un fósil de amonite. Pero eso sí, mi corcel era un Corcel, y lo montaba a pelo!

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