miércoles, 3 de diciembre de 2014

Amo dejarte así

Amo abandonarme a tu voluntad de diluir mis pensamientos en tus ideas. Tu historia es limpia e intrincada, perderse en ella sería fácil, pero tu voz es un hilo claro que me va conduciendo, que me evita los callejones sin salida, que me salva de las ajugas de las hipótesis invalidas, que me libra de los abismos de las preguntas vacías. Eres real, como la sangre, como el oxígeno, como el cansancio, como el placer. Eres real y lindo como los sueños, como dormir, como jugar, como cantar, como reír. No eres fácil, para nada, al contrario, eres complejo, dinámico, estratificado, diverso, y tu encanto consiste en eso exactamente, yo al menos no logro resistirme. Tu realidad simple y tu historia compleja me perturban, me cimbran, me incomodan, me modifican. Hacen que desde lo profundo y lo salvaje, desde los huesos y los intestinos, cruzándome el corazón y los pulmones, modificándome la respiración y los impulsos eléctricos, hacen que desde entonces y sobre todo desde ahora me broten como estorninos las sonrisas.

Acontecimiento

I follow your words and your thoughts. Softly, I slip across the landscape of your ideas. The sound of your voice drives my path inside your labyrinth. I wander, as a child with his little hands inside a pot full of different candies.  I drown. The membranes of my neurons chill with their receptors at the edge of their capacity, of their ability, shaking. The pleasure of listening to you is unspeakable. I lost my self into the delicious of your knowledge, your brain, your phenotype, your genome, of your interaction with the world. I get to the end of the sanity. Your life is the dry and plain valley of the reality, where the birds of my dreams go to die in the sweetness of the golden age, when all the efforts and all the issues reach sense and the life is complete and meaningful. This man, is love.

martes, 4 de noviembre de 2014

Detalles

Que sí!
Que lo quiero.
Y que qué hacemos
Si este cariño se me esconde.
Parece vela cuando sopla el viento.
Que si se apaga, que si no se apaga.
Que lo cubra y lo cuide.
Así es el cariño.
Pinche!
Y hay días de días. Usted sabe.
Vuelva pronto.
Se le extraña.
Aquí adentro.
En el corazón.
Se enfría cuando usted no está.
Se asusta cuando usted está muy cerca.
Así soy.
Animal asustadizo.
Y además también muerdo.
Y pataleo.
También se consentir bien.
Velar las noches.
Sonreír en las mañanas.
Preguntar ¿cómo vas? a medio día.
Asústese pero no se vaya.
Lo que no sé es decir las cosas.
Lo de la pelea cuando no estoy de acuerdo.
Eso se me dificulta.
Acuérdese que a veces me tiembla el cimiento.
Es solo a veces aunque sea muy fuerte.
Eso sí, no se acaba el cariño.
Es solo como cuando el viento sopla muy fuerte
Y la llamita se ve muy chiquita y azul.
Pero yo no sé cómo no se apaga.
Ah bueno, es culpa suya.
Que cuando sonríe la mantiene viva.
Aunque usted no se dé cuenta.
O se haga el tonto.
Yo sé bien que usted de tonto no tiene nada.
Algo tiene que bien no entiendo.
Que me da mucha curiosidad.
Y entonces el cariño reclama paciencia.
Porque la curiosidad no es muy amiga del amor.
Apúrele! Que estoy que sueño!

miércoles, 22 de octubre de 2014

Resistencia

A escribir.
¿Qué hacemos?
¿Qué hago?
¿Aquí sentada?
Todo lo que hay que hacer, como corresponde.
No tan tarde.
Destinatario.
Igual te quiero!
De manera profundamente desordenada.
Tu, ¿Quién eres?

domingo, 28 de septiembre de 2014

Debilidad

Es este momento de delirio, en que abandono el silencio y la prudencia, en que busco en mi cerebro hasta la agonía las delicias de los segundos compartidos contigo, y los resumo mezclándolos en millones de posibilidades que configuren imaginarios nuevos y me permitan la ilusión. Esa mentirosa. Te busco en los rincones de mi mente para intentar traerte a llenar cada segundo de soledad que me atropella mientras la sangre me cruza inmune por el pecho y no me da opción de controlarme. No estas, ya lo sé, lo sé, lo sé bien. No eres tú ahora, lo sé bien, lo sé. Pero la soledad tiene esos trucos que te desconciertan, esa manera de escurrirse entre los huecos que deja la paciencia y entre las cuevas que va formando en mi conciencia la ausencia de otro que procure las sonrisas. La soledad tiene ese poder de hacerse grande e invencible aliada con el tiempo, solo para recordarme que no soy infinita, que los segundos son un regalo medido y terminado. Y cómo no tengo armas para defenderme de su ataque, cómo poco me queda porque el cariño se me hace pequeño sin quien lo alimente, y la ternura se me acurruca entre los hombros y el cuello entristecida, como los besos se me ahogan en la boca y se me olvidan, y la palabras lindas se traducen en miradas que apenas reconozco, por eso no puedo, a veces simplemente no puedo sostenerme. No puedo quedarme muda y lejana, no puedo simplemente esperar otro segundo, y entonces sin permiso, sin razón, sin medida, sin realidades y sin inocencias, reivindico tu recuerdo al borde de lo absurdo y te nombro con ese nombre que no tienes, y te llamo cariño aunque no hayas sido sino cuando mucho un silencio incómodo, y quiero tenerte aquí a mi lado sin siquiera considerar lo que eso significa, y como todo eso no es más que una idea desfigurada e ilusa de lo que es el universo, no tengo otro remedio que esculpirlo en letras para hacerlo menos cierto. Así que aquí estoy, incoherente. Mañana será otro día, y podré quererte de nuevo de veras, sin apuros y sin dolores, así desde tu lejanía y mi extrañeza, desde ese punto humano en el que tú eres lo que eres y yo soy esto que soy aunque no esté muy bien segura de lo que eso sea.

martes, 23 de septiembre de 2014

Feliz cumpleaños

Esto es un libro! Se llamaba el libro.
Era un libro!!! Escribió el.

Yo me reí desde el principio, desde el momento en que leí el libro y lo reconocí entre sus páginas.
El libro era un ejemplar poco común, una mezcla sutil y elegante de simplicidad, profundidad, ternura y sarcasmo, delicadamente equilibrada.
- ¿Todo eso viste en el libro? - Imagino que me pregunta.
- No - Imagino que le respondo - El libro es solo un reflejo tuyo.

La maldición del pájaro

El animal conocía su destino. Lo había vivido tantas veces! Y cada vez que el tiempo se acercaba, el miedo crecía en él hasta hacerse infinito, hasta el desespero de desear la muerte una y otra vez, como un deseo puro y sublime. La prefería de seguro, sin sombra alguna de duda en ningún rincón de su emplumado ser, así de seguro, prefería la muerte definitiva. Pero lejos de ella, la maldición impuesta al ave desde el principio de los tiempos se repetía incesante una y otra vez. Su única fortuna consistía en que la vejez se tardara casi un siglo en alcanzarle. Sin embargo, cada año en que se hacía más viejo el animal se estremecía desde la punta de las largas plumas de su cola hasta la punta de su afilado pico. Un año más era un año más cerca del martirio, un año más era sentir como en algún lugar de su cuerpo se iba encendiendo una llama, como adentro suyo el fuego empezaba a consumirlo, poco a poco y lentamente, ese ardor agudo que le eriza constantemente el alma y el borde del cerebro. Ya en la vejez, el pico corneo se le agrieta, las garras se le reducen a muñones incendiados, y las plumas van cayendo una a una hechas ceniza. Ya en la vejez, todo huele a pluma y carne chamuscadas, en vez de sangre al bicho le corre ardiente lava por las venas y sus ojos escupen chispas en destellos y crujidos. Al final, al fondo, durante el último latido, el corazón enciende el gran fuego rojo que consume por completo al pájaro, que se deshace desquiciado en sus cenizas antes de renacer de nuevo. Ser un Fénix no es de manera ninguna una forma deseable, sino, como la piedra, es el eterno suplicio de destruirse uno mismo, de incinerarse solo para nacer de nuevo de entre las propias cenizas a repetir el rito.