domingo, 28 de septiembre de 2014

Debilidad

Es este momento de delirio, en que abandono el silencio y la prudencia, en que busco en mi cerebro hasta la agonía las delicias de los segundos compartidos contigo, y los resumo mezclándolos en millones de posibilidades que configuren imaginarios nuevos y me permitan la ilusión. Esa mentirosa. Te busco en los rincones de mi mente para intentar traerte a llenar cada segundo de soledad que me atropella mientras la sangre me cruza inmune por el pecho y no me da opción de controlarme. No estas, ya lo sé, lo sé, lo sé bien. No eres tú ahora, lo sé bien, lo sé. Pero la soledad tiene esos trucos que te desconciertan, esa manera de escurrirse entre los huecos que deja la paciencia y entre las cuevas que va formando en mi conciencia la ausencia de otro que procure las sonrisas. La soledad tiene ese poder de hacerse grande e invencible aliada con el tiempo, solo para recordarme que no soy infinita, que los segundos son un regalo medido y terminado. Y cómo no tengo armas para defenderme de su ataque, cómo poco me queda porque el cariño se me hace pequeño sin quien lo alimente, y la ternura se me acurruca entre los hombros y el cuello entristecida, como los besos se me ahogan en la boca y se me olvidan, y la palabras lindas se traducen en miradas que apenas reconozco, por eso no puedo, a veces simplemente no puedo sostenerme. No puedo quedarme muda y lejana, no puedo simplemente esperar otro segundo, y entonces sin permiso, sin razón, sin medida, sin realidades y sin inocencias, reivindico tu recuerdo al borde de lo absurdo y te nombro con ese nombre que no tienes, y te llamo cariño aunque no hayas sido sino cuando mucho un silencio incómodo, y quiero tenerte aquí a mi lado sin siquiera considerar lo que eso significa, y como todo eso no es más que una idea desfigurada e ilusa de lo que es el universo, no tengo otro remedio que esculpirlo en letras para hacerlo menos cierto. Así que aquí estoy, incoherente. Mañana será otro día, y podré quererte de nuevo de veras, sin apuros y sin dolores, así desde tu lejanía y mi extrañeza, desde ese punto humano en el que tú eres lo que eres y yo soy esto que soy aunque no esté muy bien segura de lo que eso sea.

No hay comentarios:

Publicar un comentario