domingo, 1 de diciembre de 2013
Trade-off
Si no hiciera lo que hago seguramente viviría más tranquila. Y sería completamente infeliz. Ya vendran la tranquilidad y la felicidad juntas. Eso es lo que creo. Que es posible estar tranquila mientra se hace lo que se ama.
domingo, 24 de noviembre de 2013
Pequeña nostalgia académica
Tus presentaciones sin tí son solo una larga lista de referencias... falta tu voz, sobran laberintos!
sábado, 23 de noviembre de 2013
http://www.uniandes.edu.co/noticias/ciencias/alcanzar-nuestro-verdadero-potencial-humano ps. te quiero así mujer que no lo olvides.
Quién eres mujer de ojos
profundos? qué tiempo dilataste para traerme estas letras? a quiénes olvidaste
por el camino? a quién recuerdas? de qué mano corregiste la escritura con
paciencia y lentamente? de que mano caminaste por las calles del frío y de lo incierto?
por qué tus labios se mantienen en silencio y no sonríen? qué escuchaste tan
profundo que estremeció tu alma hasta la intolerable? por qué no logras
sostenerte en pie sin perdonar al mundo o tal vez por eso? qué voz te da un
pequeño halo de esperanza?
Y no esa esperanza de eternidad o remembranza, no esa esperanza de un futuro inevocablemente extendido en lo más hondo del tiempo, no la esperanza de no ser olvidada o de que el mundo logre salvarse. Sino esa esperanza de un ahora que es ahora y no ayer ni mañana. La esperanza de que la vida no se pase sin ser vivida y amada. No esa esperanza de ganarse una placa y un amado epitafio, sino la esperanza de que otra alma se acerque a tu lado y sonría contigo, la asesina y cruda esperanza de que esa voz pronuncie buenos días.
Y no esa esperanza de eternidad o remembranza, no esa esperanza de un futuro inevocablemente extendido en lo más hondo del tiempo, no la esperanza de no ser olvidada o de que el mundo logre salvarse. Sino esa esperanza de un ahora que es ahora y no ayer ni mañana. La esperanza de que la vida no se pase sin ser vivida y amada. No esa esperanza de ganarse una placa y un amado epitafio, sino la esperanza de que otra alma se acerque a tu lado y sonría contigo, la asesina y cruda esperanza de que esa voz pronuncie buenos días.
Qué has
hecho humana mujer con tus buenos días? dónde pusiste tus sueños y tus
recuerdos? a quién dejaste de nombrar para que se desvaneciera en el olvido? a
quien enterraste y dejaste que se pudriera bajo la tierra pero no le perdonarse
el haberse perdido? a quién doliste más de lo que se merecía y le dejaste hijos
en lo más nimio del alma? a quién?
Pero tú
misma no sabes todavía, tú misma te levantas aún y crees que el mundo es
suficiente, que no hay que decir una palabra de más ni una de menos, que todo
lo confuso puede ser esclarecido, que aún queda tiempo suficiente, ¿suficiente
para qué? no estás segura, pero suficiente. Tu misma pretendes enfadarte cuando
no te enfadas y no decir cuando dices y hacer cuando no haces y no querer cuando
te hieren y no herir cuando te quieren y no puedes. Puedes dos o tal vez a
veces cuando mucho demasiado ocho. Y no puedes sino uno y solo menos que a
veces.
Qué haces
mujer al lado de ese anciano? a quién escuchas? a quién miras? a quién
escuchas? a quién buscas? a quién vigilas? a quién olvidas? mujer, a qué viene
ese silencio? y ese rostro? qué te guardas? a dónde vas? por qué no vienes a
recogerte entre las plumas? por qué ese cuello?
Y no lo sabes, verdad? Anidan en
tus ojos madrugadas, se funden en el borde de tu espalda los silencios y buscan
en tu garganta los nidos los vencejos. Se peinan tus cabellos las caricias. Se
refugian entre tus dedos los nudos de las anguilas. Los barcos vienen a
encallar hasta tu lengua y los granos de arena se fijan en tus plantas con sus
ventosas de vidrio diminutas. No te compares mujer de lagrimas cortas. No te
consientas el abandono. Detente un momento solo para beber agua y luego corre.
Confiesa mujer cuál es tu
angustia? Qué se atraviesa entre tu sangre y la savia de los caracoles? Qué se
interpone entre la suavidad de tu ternura y tu presente? Quién te hizo pausada
y sostenida? Cuándo detuviste la sílaba en tu saliva y decidiste a pesar de lo
inseguro? Quién mantendrá tu canto en la mañana y en la noche? Quién querida
mía sabrá acariciar el borde de tu locura sin sucumbir a ella y sin
cuestionarla? Quién tendrá el valor de no sufrir contigo y estar hoy a tu lado?
No lo sabes, no tienes idea de lo
que descubrirá tus huellas entre los pliegues húmedos y abusivos de la tierra
oscura, no conoces un cuerpo con un alma capaz de sostener el brío de esa
montura que cabalga o el aletear que de ir tan rápido te mantiene suspendida en
el mismo sitio. No sabes, bien por ti, aunque quisieras.
Ya no juegas? Es verdad. Ahora te
lo tomas todo tan en serio, ahora pones esa mirada grave que pones desde que
tuviste conciencia. Ya no juegas ni siquiera en juego, no es cierto? Te reservas
los pocos recreos que te quedan para lo que no sabes. Te reservas la lengua,
las sonrisas, los misterios, los trabalenguas, las frases inteligentes que
deslumbran. Ya no las desgastas en los otros ni en las otras, las reservas. Siento,
discúlpame por ello, un poco de lástima por ti mujer hermosa, discúlpame solo
es un poco, apenas lo que ha durado el escribirlo.
Qué piensas mujer mientras miras
al suelo? Qué piensas mientras hay otros sentados en la misma sala escuchando
la misma voz y entendiendo cualquier otra cosa diferente? Qué sientes mujer
vagabunda del cielo? Dónde estás ahora? Te llora la nariz? No le hagas caso.
Son demasiadas letras que nadie leerá? Que no te importe.
Linda, todavía no te sientes
suficiente y muy extrañamente siempre lo has sido. En cada segundo suficiente,
en cada caso en cada mano en cada sitio en cada orgullo. El corazón se te teje
de retazos.
No puedo escribirte ya más
letras, se me desmigaja el corazón a borbotones y tú necesitas estar tranquila,
mantenerte segura, seguir andando.
Quién
eres mujer? Como has crecido!
El cariño
Tristeza, de esa tristeza oscura y consumible.
De saber que
has tomado decisiones acertadas y dolorosas.
De apostar el alma al azar al
tiempo.
Tristeza de reconocer en el otro lo querido y saberlo
absolutamente infinitamente inalcanzable.
Dijiste lo que no dijiste nunca, pronunciaste lo que se
siempre quise escucharte, pero estás tan lejos que no puedo. Pero sos tan poco
mío que no puedo.
Te resuelvo y me duele.
Porque quise que fueras realizable, pero no eres.
Porque tengo la certeza de tu cariño, pero no quiero.
Por qué?
Porque agua que nos has de beber mejor déjala que corra.
Porque tu voz no es mi voz y eso no duele menos.
martes, 12 de noviembre de 2013
Y por costumbre tengo la ternura
Oiga!
¿A usted qué le pasa?
¿Qué derecho cree que tiene de venir a
meterse entre mis dudas?
¿No le parece suficientemente complicado?
¿No le bastan acaso las suyas propias y
todos los detalles?
¿No le incomoda la luz que me va creciendo
desde adentro?
¿No se preocupa por los sueños en los que
se me cuela y por los chocolates?
¿No teme acaso que cometamos un error
incorregible?
¿Es que en serio no se asusta de que
alguien escuche mi corazón acelerado cuando está usted cerca?
¿¿No??
¡Ah qué bueno! yo tampoco.
ps. La verdad si! sobretodo me asusto de
que a usted no le pase lo mismo. Que le hacemos...
lunes, 4 de noviembre de 2013
En resumen...
Hoy quiero extenderme en estas letras como lo haría por el centro
de tu espalda.
Me duele todo! hasta lo innombrable. Eso
me quedó de la carrera de ayer además de mi primera medalla dorada.
En el corazón y en el estómago siguen sucediéndose
esas metamorfosis entre las mariposas y las orugas en generaciones que se
superponen y no permiten seguirles el rastro sin perderse y confundirse.
Noviembre viene en cuenta regresiva y se
detiene el 28 a las 3 de la tarde, como en los cuentos.
Me voy para el sur a conocer la plata y
reconocer lo grande del mundo, que hace tanto tenía pendiente.
Tu voz se me filtra entre el ruido del
ambiente y el silencio, para no decirme nada.
Yo no sé reconocer este presente que se me
hace tan cierto y tan sencillo.
Y me acompaña la felicidad en cada
instante como si hubiera decidido venir a visitarme y preguntarme cómo he
estado. Que le cuente mis cuentos y me ría con ella mientras estudio, me dice.
Porque ese examen quiere salir bonito
aunque haya poco muy poco tiempo.
Y todavía no me pongo al día en las tareas
atrasadas.
Una revisión, tres colibríes, los
ancestros y el tamaño de sus genomas, la relación de ello con el dedo pulgar y
6 assigments.
Hay un deseo caprichoso y visceral de un
abrazo tuyo.
Y está la certeza de no prestarle
demasiada atención a ese deseo.
Hay dos citas más antes de irse y todas
las preguntas.
Hay una gacela y hay un chita.
Está como es costumbre ese miedo sordo que
paraliza las neuronas.
Y la gata se sienta a mirar por la
ventana.
Todas las certezas tienen un periodo de
vigencia, expiran.
Y amenaza ya diciembre con sus costumbres
de recordarle a uno lo que no ha hecho.
Y de exigirle el tributo ese a los que
comparten con uno algunos genes por ancestría reciente.
Vagos.
La promesa de esos cinco o seis días de
estar fuera reconociendo aves y compartiendo con los colegas es el mejor de los
regalos para terminar este año de mareas.
Todo saldrá bien, me lo repito. Sin
embargo aún falta mucho trabajo y poner un montón de mi conciencia.
Tu?
Qué puedo decirte?
Aun nos queda mucho tiempo.
Eso espero.
Como quien se miente pensando en la
resurrección de los muertos.
En el juicio final con el reconocimiento
de su pobres bien hechas obras.
Procuro aún ser coherente.
No juzgarme de antemano y darme la
oportunidad de seguir existiendo reconociendo que no puedo ser inequívoca.
Tu pareces un espejo de agua en un lago
turbulento.
Te ves como ese desconocido que yo
quisiera descubrir suplicando por un abrazo y el cariño.
Pero no tiemblas, ni tambaleas, cuando
mucho apenas, debe ser producto de mi imaginación, me lo figuro, pareciera
leerse entre tus líneas el dolor profundo de un animal herido, de una espina
clavada que no puedes sacarte, una agresividad oculta entre la paciencia y un
misterio con olor a lodo y a durazno. Contradictorio, como a mí me gusta. Debe
ser, seguramente, mi imaginación alborotada que te asigna valores que no son
tuyos.
Así, desconocido, me acerco a ti como a
una fiera que puede destrozarme o a un herbívoro que puede salir corriendo para
perderse para siempre en la oscuridad y el silencio del bosque.
No quiero estar sola, ya lo he dicho? no
quiero esos juegos que me provocaban antes con su sabor a caramelo, no quiero
abastecerme de tu cuerpo húmedo para perderlo todo al otro día, no quiero
seguir tus huellas un paso tras otro, ni bajar la cabeza cuando dices. Quiero
mirarte a los ojos y saber que sin importar lo que estemos discutiendo el
cariño es incorruptible, quiero la certeza de que lo que dices y lo que haces
es lo que eres y no solo lo que yo interpreto de ello. Quiero caminar al lado
tuyo mi propio camino y sonreírte cada día por ello. Eso quiero, no es poco.
Diré que en ello pienso constantemente y
al mismo tiempo me pregunto qué genes estarán involucrados en que helianthea y
bonapartei sean distintos, qué preguntas me harán Silvia, Andrew y Daniel y más
que ello sí sabré contestarlas, sí podré dejar el miedo a un lado y darle
prioridad a lo que sé y cuando no a decir no sé así sencillamente, sin sentirme
defraudada de mi misma y sin que pueda defraudarte.
Tres colibríes, una revisión sobre el
sueño de las aves, un artículo sobre correlaciones entre tamaños de genomas y
fenotipos, un examen de conocimientos, seis assigments de sistemática, dos
citas al psiquiatra, un curso de programación en Perl, un curso de genómica en
Buenos Aires, y eso es todo, no debería ser tan complicado. Seguro tú tienes
más que hacer.
Yo estoy feliz y preocupada. Porque no
quisiera hacer nada más que lo que hago, ni tener otros pendientes que los que
tengo. Estoy feliz porque sé que puedo verte así no te diga nada o
irresponsablemente si lo haga. Me duele todo porque ayer corrí como si no
tuviera nada pendiente y como si la soledad no me importara, cuando llegué estaba
todo esto y estabas tú.
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