Todo se desborda, el cariño viene buscando recompensa y yo tan cansada y maltratada del cansancio y el maltrato, me levanto y lo acojo, sin saber lo subito que eso sublima, sin idea alguna de lo significa ser lo que soy y lo que he venido siendo desde siempre, cuando los errores no son errores sino aciertos y cuando los aciertos no son más que el cada día, cuando la música promete que todo estará, bien o mal, todo estará, y ellos son los otros que me dibujan las posibilidades, y yo las tomo y las dejo como frutos en un árbol cargado, cuando se tiene sed, pero disculparan aquellos que buscan coherencia, estas letras no tienen ninguna, porque solo dejo que se deslicen bajo la fortuna del ánimo estas letra bienaventuradas de pasión y sueño, repletas de puro olvido y futuro, todavía se me dificulta la sonrisa, todavía este año no se acaba, pero se acabará muy pronto y entonces seremos de nuevo todo eso que habíamos sido por siempre jamás. Si pensara lo que escribo no escribiría, pero no pienso, dejo ser todo eso que se desdibuja en lo poco que todavía siento, los amores, los cariños, los imposibles, los ahora, los tal vez mañana y por sobre todo nunca. Mi coherencia claramente no está conmigo mientras dibujo estas palabras, en cambio escucho, la música que me enjuaga el alma con devenires, y afuera el mundo continua, en ese continuar único del mundo, sin dirección, sin meta, solo andando, solo yendo, porque a veces el ir es más importante que el destino, si no siempre, hoy aquí, mañana tal vez también o seguramente quizá tampoco. Me gusta este juego de dejar escapar las letras sin futuro, y escucho y canto porque en este canto esta todo cuanto poseo y cuanto añoro, no, añoro más, añoro un amor bonito, de esos que le refrescan a uno el alma y le recuerdan que todo esto vale la pena, porque eso es la vida, la vida solo consiste en darse cuenta que es lo que vale la pena, y más. Todavía sigue siendo un misterio estar solo conmigo misma, todavía es abrumador que los otros sean solo ese reflejo perfecto de cuanto se deviene en la conciencia. Añoro, todo eso que quiero y no tengo, y lo que tengo lo desvaloro porque me duele apreciarlo, porque la soledad es profunda y todavía enemiga. Sin peros, hoy sin peros que no sirven para nada. Me siento encerrada, en una pequeña vida que no es todo lo que soy, y lo que soy se me pierde en los canales de las obligaciones adquiridas y los compromisos aceptados, la libertad esa amiga siempre esa querida, esa promesa eterna de no deber, sino de que posees, el amor, ese ciego vagabundo, bruto y feliz, como ningún otro, feliz, y la lealtad, esa palabra dada, ese ser para los otros como para mí misma eso me basta, pero todavía no los soy, todavía no los reconozco, todavía no me hacen, y siento que debo, que no he puesto suficiente, que no soy bastante para merecer cada una de esas tres simples cosas que me hacen feliz, que me constituyen, que me llenan, que hacen que todo cuanto poseo, que todo cuanto vivo sea exactamente eso, exactamente ese instante pleno y completo, sin excepciones, sin olvidos, sin faltas, sin miedos, o más bien con todos pero conscientes, no separados, sino uno, uno solo, la unidad completa donde todo es fantasía y solsticio, donde el tiempo es la ilusión porque todo es uno solo, todo está desde hoy y para siempre ligado, desde este ser hasta ese que se desprecia por puro fuego, desde la completitud completa de la oscuridad y la luz, del estar y el ser, del espacio y el tiempo de la letra, la música, la armonía, el ritmo y el silencio, todo, todo, y yo en el todo como una pequeña parte de la conciencia de lo único. Y sin embargo aún no, aún hay falta, aún no me es suficiente, aún no me soy suficiente y todos los temores y los deseos y las pérdidas de conciencia me recurren, me rasgan, me subliman, me descomponen. Y cansada debo parar, detener todo cuanto gira y se sostiene, debo detener el tiempo y el espacio, la voz y la música, debo detener el cariño y reevaluar, revisar, aprovisionarme, recordar, revalorar, recobrar, redeber, rebeber, requerer, volver a amar, amar cada molécula de aire, cada célula que vibra, cada partícula y sub partícula que me conforman y me concentran y me sostienen, debo volver, el rostro, los pasos, las andadas, los futuros, debo volver a ser, volver a ser, volver, volver a nacer luego de tantas muertes que sin duda son solo un paso más y sin embargo menguan, desconcentran, diluyen, debo volver, volver con el cariño, aferrarme, reconstruir, concentrar, amar, amar, amar, amar, cada vez amar, para sostener, para pegar, para constituir, debo amar, cada movimiento, cada beso, cada noche, cada comida, cada palabra aquí suelta y amarrada, cada signo de puntuación y del zodiaco, debo, no porque sea una deuda, debo amar porque es lo que soy, soy amor, amorcito corazón, soy amor pleno, visceral, racional, pasional, ventricular, intestinal, húmedo, soy amor en cada cosa, en cada segundo, cuando vuelve a ser el tiempo, soy amor, esa fuerza única e infinita que es, soy amor, extensivo, completo, proporcional, expansivo, soy amor más allá de todas las incoherencias, soy amor, más allá de todos los dolores, soy amor bendito y bendecido, soy amor cuando existo y cuando no, soy amor cuando hago y cuando sigo, cuando busco y desenfreno, cuando aprendo y desespero, cuando estas y cuando soy solo amor, soy amor, soy eso, y todo lo demás que también. Soy, amor.
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