Ve,
que estoy enamorada, hoy caí en cuenta, así como conclusión de no entender
porque me estaba sintiendo tan asustada, de tener mucho miedo de que te aburras
de mí, de que no me quieras, digo, tanto. Y sentir ese pánico que se va
formando en el estómago y se extiende por todo el cuerpo y no deja respirar
bien, ni pensar. Ahhhh esto no es normal, dije, ¿qué me pasa? La frase esa de
"el amor ha hecho héroes pero también ha hecho idiotas" se me vino a
la cabeza. Enamorada idiota, dije. Y todo tomó forma concreta y clara, aahhh era
eso, no más, no menos. Por poquito. Y bueno, así es, hoy y de ti. Estoy
enamorada y no sé lo que eso significa ni que límites tiene ni hasta donde se
extiende ni cuánto dura. Estoy aquí que si mal no entiendo es lo importante.
lunes, 16 de febrero de 2015
lunes, 9 de febrero de 2015
Ya
Ando corta de palabras, no porque no tenga que decir, sino porque
temo nombrar y no nombrar, decir todo lo que se viene de repente y olvidarme de
lo más valioso, son tantas cosas...
La rabia con todo su poderío anda recorriéndome
las arterias.
La rabia de no haber sabido decir No, y
tampoco Si y estar ahora enfrentando las consecuencias de no ser más crítica y más
amable conmigo misma.
La rabia de no reconocer en el otro lo que
es y lo que vale, sino simplemente querer derretirle las entrañas, aplastarle
el cráneo, cortarle en rodajas las piernas. Y casi inmediatamente se viene el
miedo a ser tan horrible, tan mezquina y tan rencorosa de no perdonarles el ser
como son y no como yo he querido. Y la tristeza se me filtra entre los sueños
cuando sueño que Atticus ha muerto apenas hace un par de días y que nadie ha
querido contarme y que yo no entiendo lo que pasa y me echo a llorar de manera
inconsolable por no haberle dicho nada más, nada más nunca más. Y sin embargo,
no le voy a decir nada, que se pudra entre las elecciones que hizo que eso hago
yo en las mías. Igual con el Daniel que se siente tan lejos como ningún otro
nombre, porque le asigné mal los valores a priori y es responsabilidad mía. Si
él ha respondido de una forma o de otra es lo de menos, he sido yo quien no ha
sabido decir las cosas claras y con tiempo. Y en esas se me está la rabia
condensándose gota a gota, veneno a veneno. Hay definitivamente cosas para las
que no estoy hecha. Igual en algún punto los mando a todos a la mierda cuando
no son lo que yo creo ser para ellos.
Y por otro lado se me viene el cumpleaños
31 y el corte del cabello para andar más ligera. Y para celebrar he elegido la
imaginación, esa que nos hace posibles todos los imposibles y que nos hace
habitar en todo menos en lo que es cierto y sin embargo es quien nos provee los
futuros y nos permite hacer lo que no se ha hecho. La imaginación esa loca que
corre por la casa. Y cómo si no fuera suficiente está Felipe... que decir de
él? tan poco sé! en cualquier caso y de todos modos, así estas sean demasiadas
palabras, Felipe me refresca los rincones, me trae sonrisas y orgasmos en la
piel y en el cerebro, me reta a saber más y al mismo tiempo no me pide nada, no
me deja hacer drama de ningún tipo, bendito sea! y se me cuela en los segundos asfixiándome
los todavías. Felipe, que no hace sino parte de los imposibles y que está basado
en lo que deja ver una pantalla y en cuando no nos falla el internet, es al
mismo tiempo todo deseable y querido, está presente más que ausente y sin prometerme
nada cuando le pregunto si me quiere me dice que sí. Así, nada más quiero que
ese si en cuando se pueda y este te quiero un poquito cuando yo se lo digo,
además de sabernos piel, saliva, cuerdas y juguetes y cómo lo disfrutamos!
Y está el doctorado, la ciencia, el
correr... como los quiero carajo! como no quiero sucumbir a cuando todo anda
desabrido e insípido y me pide que ya no siga, yo quiero seguir, porque amo
esta vaina, amo la ciencia y sus resultados, aunque la academia y sus sistemas
y estas horrorosas construcciones humanas y encasillamientos y miserablezas de
no dejarlo a uno ser feliz quieran ponérmela difícil. Estoy triste porque no
sabe rico tanto esfuerzo, y pareciera que no sabrá por algún tiempo, pero creo
que lo que hago es bonito y vale la pena que yo ande metida en esto. Aquí
estaremos dando todo lo que se pueda, procurando descorrerle la cortina de
difícil a esta tarea y poniendo el corazón para darle color al paisaje de los
genes de los pajaritos y de su sistema inmune.
Así vas viniéndote año 2015, con el
corazón en la mano latiendo fuertemente y con los reaprendizajes y certezas de
cuáles son las cosas que nos gustan y cuáles son las que nos hacen daño.
Este año un poco como el pasado, no le
regalo nada a nadie, no le doy a nadie nada de más porque no se lo merecen, en
cambio, yo me merezco que me ponga mucha atención y mucho cariño, yo me merezco
darle cariño a quien como Felipe se sabe estar ahí en el corazón y en las
entrañas, mientras que se vayan a la mierda y al infierno todos esos que se
creen demasiada cosa y no saben ni siquiera reconocer sus propias debilidades.
Claro, yo de clara no tengo nada, pero procuro dejar que el agua corra y lave
las heridas y limpie los pozos, y que el viento de colores mantenga el calor,
la tranquilidad y me separe del mundo.
jueves, 5 de febrero de 2015
Extinción
Lo malo de no tenerle fé a la humanidad es que una termina buscandose un trabajo en el que no le ayude para nada a esa gente... lo malo es que de esos trabajos no hay muchos y los pocos que hay no son muy bien pagos!
viernes, 30 de enero de 2015
viernes, 26 de diciembre de 2014
Borrador
Vuelven los lunáticos, los amenazados, las noches sin insomnio, los días sin gloría, vuelven las lunas de diciembre con sus secretos y sus escombros, las heridas vuelven a abrirse suavemente y con dolor, no ese dolor agudo y visceral de las heridas de batalla, sino ese dolor pausado y subterráneo de las heridas que no sanaron nunca, que se infectaron por dentro mientras afuera la piel no mostraba ningún signo de alarma, solo una cicatriz plana para recordar el sitio, eso trae diciembre con sus luces y sus alborotos, noches largas y solitarias rodeadas de gente que sonríe y que por dentro también carga sus propias angustias. El sufrimiento de diciembre es leve para la mayoría, las nostalgias vienen como olas a traernos los restos de amores y cariños que se pudrieron en el lodo al fondo de los remolinos. No es que quede demasiado. No es que queme demasiado. Es solo estos días del fin de año que como todo los fines hacen recapitular y asignar valores, esto fue bueno, esto no tanto, esto otra vez quedó pendiente, a por cierto, te quiero, sin tener ni la más remota idea de lo que eso significa. Vuelven los poetas y sus voces profundas y vagas, sus decires que nada dicen y contienen como el Aleph todo el universo. Vienen las letras de sus poemas a rasgar el aire y quebrantar los quejidos, a derramar en las heridas ese bálsamo espeso que arde pero que cura, ya que no hay manos que vengan a corroer el miedo. Hablo de mí, por supuesto, por egoísmo supongo o porque sé tan poco de los otros.
Ito
Y entonces uno aprende la diferencia entre domar un animal y amarlo.
Que dejarlo ser y respetar hasta el mínimo detalle de su existencia: su libertad!
Que estar ahí para compartir los segundos que son compartibles:
Las caricias, los rasguños, los gemidos, los silencios, las miradas sinceras pero ininteligibles, los misterios.
La certeza concreta y absoluta de no poder nunca acceder a sus pensamientos y a su conciencia.
La aceptación de no saber todo sobre el otro.
De no poder estar segura de nada sobre el otro.
La simplicidad de reconocer el presente como única medida.
El cariño como el único bien.
La honestidad como el único contacto.
El reconocimiento de sentirse completamente vulnerable ante su presencia.
La facilidad de perderse en su piel y en sus secretos.
El delicado y cambiante equilibrio entre la sonrisa y el gruñido.
La seguridad de que el otro puede quebrarte todos los huesos, los corazones, las razones.
Y sin embargo tener la tranquilidad de confiarle todos los días, las palabras, las razones, los huesos, los corazones.
Que eso y no otra cosa es lo que de una u otra forma termina siendo amor.
No una cosa hecha y acabada
Sino un proceso que sucede
No el aire sino el viento
No el agua sino la ola
No la luz sino la claridad
No el sonido sino la música
No el corazón sino el latido.
Que dejarlo ser y respetar hasta el mínimo detalle de su existencia: su libertad!
Que estar ahí para compartir los segundos que son compartibles:
Las caricias, los rasguños, los gemidos, los silencios, las miradas sinceras pero ininteligibles, los misterios.
La certeza concreta y absoluta de no poder nunca acceder a sus pensamientos y a su conciencia.
La aceptación de no saber todo sobre el otro.
De no poder estar segura de nada sobre el otro.
La simplicidad de reconocer el presente como única medida.
El cariño como el único bien.
La honestidad como el único contacto.
El reconocimiento de sentirse completamente vulnerable ante su presencia.
La facilidad de perderse en su piel y en sus secretos.
El delicado y cambiante equilibrio entre la sonrisa y el gruñido.
La seguridad de que el otro puede quebrarte todos los huesos, los corazones, las razones.
Y sin embargo tener la tranquilidad de confiarle todos los días, las palabras, las razones, los huesos, los corazones.
Que eso y no otra cosa es lo que de una u otra forma termina siendo amor.
No una cosa hecha y acabada
Sino un proceso que sucede
No el aire sino el viento
No el agua sino la ola
No la luz sino la claridad
No el sonido sino la música
No el corazón sino el latido.
domingo, 7 de diciembre de 2014
Agónica
Ay letra, tu que eres la única forma de sacarse del cuerpo esta alma
convulsiva y angustiada, tu que eres el único camino para escupir sin miedos
todos los miedos y los horrores. Yo sin ti soy apenas un rastrojo, un
despilfarro de átomos y células. Letra, descúbreme, permíteme, configúrame,
límpiame, absuélveme.
Si lejos de ti soy el silencio que miente y que contiene las verdades, el que no dice y se queda sostenido y pendiente, sin dejar que el fluir de la vida se haga cierto. Lejos de ti, querida, soy una herida leve que profundiza y se infecta, que pierde toda la conciencia y la razón, que va haciendo polvo y olvido lo bonito, el corazón, el cariño.
Déjame estar aquí, ahora, déjame usar tu cuerpo para poner aquí todas mis tristezas, todos los dolores, la gripa, la agonía, la miseria, de ser este ser humano, tan inhóspito y tan prolijo, tan configurado con tanto cariño y con tantas cicatrices, esta yo tan estúpidamente humana, tan ingeniosamente construida.
Voy deambulando, vagabunda de tus ritmos y tus acentos, buscando entre las curvas de tus signos el alivio, la tranquilidad y lo hermoso. Cuánto me miento! Cuanto trato de manejar los sentimientos que se me arremolinan y se me acumulan en la vida, bajo las axilas, entre los dientes, bajo los lunares. Cuanto trato de aceptarme así de innoble, así de simple, así de mezquina y orgullosa, así de injusta y de vulgar. Y me aferro a la misma esperanza a la que todos se aferrar en el último instante de desespero antes de perderse para siempre en la sinrazón. Me aferro con las uñas astilladas el borde del todavía, del es posible, de queda un rato, del futuro irregular e inexistente.
Tal vez exista alguien, alguna, que se quede para siempre. Y esa mentira que no puede ser falseada se hace indispensable. Tal vez allá a lo lejos hay un alma que se parece a la mía y que sabe en lo profundo del cariño. No tengo nada más que eso. Lo único que me queda entre las manos y entre las realidades son las fantasías de un futuro irreal que todavía me permita mantener la conciencia, la oportunidad de equilibrar los agujeros de mis sentimientos que se hacen infinitos y consumen a mí alrededor hasta la luz.
Existir es supremamente doloroso, y sin embargo, prefiero desfigurada el dolor en las entrañas a esa inexistencia en vida, a ese entierro de la desconexión de mis neuronas y mis sistemas. Prefiero este dolor simple e insaboro de la soledad angustiante que ese no ser en silenció y despectivo. Y aunque lo prefiero, una vez tras otra, un día tras otro, segundo tras segundo, siempre, aunque lo prefiero, cómo duele hijueputa! Como se me enmohece el corazón en esta soledad llana y abrumadora, como se me retuerce la ternura secándose sin a quien serle húmeda y agradecida, como me tiemblan las yemas de los dedos y se espinan de no tener un alma a la que acariciar en las mañanas.
Tú, enemigo de mis sueños, que te arrinconas en mis ideales optimizado, tu, real y apabullante, inquebrantable, inalcanzable, te dejo esta letra como el único testigo de que te quiero, sabiendo lo lejos que somos, lo inequiparables y limitados, tú con ese cuerpo de árbol hacia el cielo, con esa piel ávida y ulcerada de cariño, que me está vetada subsanar así lo quiera, tú, bestia herida de inigualable aspecto, cordero hecho salvaje y apabullante, serpiente coral hipnotizada, dios quiera que sepas envenenarme.
Por ahora no eres ni siquiera un mal recuerdo, agradecida. No te vuelvas ese a quien también quiero olvidar hasta los huesos. Te prefiero lejos e inalcanzable que miserable y agónico, si no hay posibilidad de que seas sol y cariño entonces quédate en los imposibles. Y hablo de las realidades, porque se bien que el cariño no es magia y unicornios, se bien que el cariño es cada día escoger de nuevo estar con quien se ama, todos los días escoger otra vez el cariño. Se bien que el amor es eso que uno construye entre las manos y las entrañas, compartido y frágil pero sublime, impune y húmedo pero concreto. Quiero más que nada, más que el borde del éxito y de los honores, más que el chillido de las voces y los queridos, quiero un alma como la suya, a quien florecerle todos los días. Si usted es o no es no tengo manera de saberlo, por más que quiera. Yo lo quiero aquí de una manera inigualablemente estúpida y agria, yo lo quiero con mis espinas y mis horrores, y lo quiero con el borde de mi lengua, con el filo de mis piernas, con todo lo que me palpita en el cerebro.
Viste? solo la letra y su poderes secretos me proveen de lo necesario para calmar esta angustia, un buen placebo, no se va, pero se aquieta, cómo la marea, juro que no voy a perderme todavía, que esperaré aún un otro día, hasta mañana, solo querida hasta mañana, mientras tanto distraeré esta cabeza con el universo, con los genes y los mares, con el sol y el masoquista, con el cuerpo corriente y la cabeza hirviente, mientras le pongo flores al cariño y chocolate al ánimo.
Si lejos de ti soy el silencio que miente y que contiene las verdades, el que no dice y se queda sostenido y pendiente, sin dejar que el fluir de la vida se haga cierto. Lejos de ti, querida, soy una herida leve que profundiza y se infecta, que pierde toda la conciencia y la razón, que va haciendo polvo y olvido lo bonito, el corazón, el cariño.
Déjame estar aquí, ahora, déjame usar tu cuerpo para poner aquí todas mis tristezas, todos los dolores, la gripa, la agonía, la miseria, de ser este ser humano, tan inhóspito y tan prolijo, tan configurado con tanto cariño y con tantas cicatrices, esta yo tan estúpidamente humana, tan ingeniosamente construida.
Voy deambulando, vagabunda de tus ritmos y tus acentos, buscando entre las curvas de tus signos el alivio, la tranquilidad y lo hermoso. Cuánto me miento! Cuanto trato de manejar los sentimientos que se me arremolinan y se me acumulan en la vida, bajo las axilas, entre los dientes, bajo los lunares. Cuanto trato de aceptarme así de innoble, así de simple, así de mezquina y orgullosa, así de injusta y de vulgar. Y me aferro a la misma esperanza a la que todos se aferrar en el último instante de desespero antes de perderse para siempre en la sinrazón. Me aferro con las uñas astilladas el borde del todavía, del es posible, de queda un rato, del futuro irregular e inexistente.
Tal vez exista alguien, alguna, que se quede para siempre. Y esa mentira que no puede ser falseada se hace indispensable. Tal vez allá a lo lejos hay un alma que se parece a la mía y que sabe en lo profundo del cariño. No tengo nada más que eso. Lo único que me queda entre las manos y entre las realidades son las fantasías de un futuro irreal que todavía me permita mantener la conciencia, la oportunidad de equilibrar los agujeros de mis sentimientos que se hacen infinitos y consumen a mí alrededor hasta la luz.
Existir es supremamente doloroso, y sin embargo, prefiero desfigurada el dolor en las entrañas a esa inexistencia en vida, a ese entierro de la desconexión de mis neuronas y mis sistemas. Prefiero este dolor simple e insaboro de la soledad angustiante que ese no ser en silenció y despectivo. Y aunque lo prefiero, una vez tras otra, un día tras otro, segundo tras segundo, siempre, aunque lo prefiero, cómo duele hijueputa! Como se me enmohece el corazón en esta soledad llana y abrumadora, como se me retuerce la ternura secándose sin a quien serle húmeda y agradecida, como me tiemblan las yemas de los dedos y se espinan de no tener un alma a la que acariciar en las mañanas.
Tú, enemigo de mis sueños, que te arrinconas en mis ideales optimizado, tu, real y apabullante, inquebrantable, inalcanzable, te dejo esta letra como el único testigo de que te quiero, sabiendo lo lejos que somos, lo inequiparables y limitados, tú con ese cuerpo de árbol hacia el cielo, con esa piel ávida y ulcerada de cariño, que me está vetada subsanar así lo quiera, tú, bestia herida de inigualable aspecto, cordero hecho salvaje y apabullante, serpiente coral hipnotizada, dios quiera que sepas envenenarme.
Por ahora no eres ni siquiera un mal recuerdo, agradecida. No te vuelvas ese a quien también quiero olvidar hasta los huesos. Te prefiero lejos e inalcanzable que miserable y agónico, si no hay posibilidad de que seas sol y cariño entonces quédate en los imposibles. Y hablo de las realidades, porque se bien que el cariño no es magia y unicornios, se bien que el cariño es cada día escoger de nuevo estar con quien se ama, todos los días escoger otra vez el cariño. Se bien que el amor es eso que uno construye entre las manos y las entrañas, compartido y frágil pero sublime, impune y húmedo pero concreto. Quiero más que nada, más que el borde del éxito y de los honores, más que el chillido de las voces y los queridos, quiero un alma como la suya, a quien florecerle todos los días. Si usted es o no es no tengo manera de saberlo, por más que quiera. Yo lo quiero aquí de una manera inigualablemente estúpida y agria, yo lo quiero con mis espinas y mis horrores, y lo quiero con el borde de mi lengua, con el filo de mis piernas, con todo lo que me palpita en el cerebro.
Viste? solo la letra y su poderes secretos me proveen de lo necesario para calmar esta angustia, un buen placebo, no se va, pero se aquieta, cómo la marea, juro que no voy a perderme todavía, que esperaré aún un otro día, hasta mañana, solo querida hasta mañana, mientras tanto distraeré esta cabeza con el universo, con los genes y los mares, con el sol y el masoquista, con el cuerpo corriente y la cabeza hirviente, mientras le pongo flores al cariño y chocolate al ánimo.
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