Y todo cuanto es aparece de súbito,
la voz se suaviza a pesar de las oscuras necesidades y las sublimes tragedias.
Los males se dejan de lado y ya no se consienten.
Los amores no se nombran ni se niegan.
Las viejas tienen esa paz húmeda entre las arrugas.
Y las niñas tienen esa sonrisa tan cruel como inocente.
Se añoran pieles, es cierto, se añoran.
Lo pasado no se busca porque trae cansancio.
Y lo que se quiere es energía, fluida, concentrada, armónica.
Lo que se quiere es cariño limpio, no instrumento.
Lo que se busca es sonrisas del alma, no apariencias.
Los dolores propios y ajenos se respetan, pero solo eso.
Los vicios se reconocen pero no se alimentan.
La basura se escarba buscando lo útil.
Y lo útil se utiliza amablemente.
Se come lo que se quiere y se puede y si no lo que se puede.
Y no se come lo que no se quiere.
Se ama despacito y con ternura pero sin objetivo.
Y tambien se odia libremente.
Se aprecia hasta la médula a esos que creen en mí sin saber mucho.
Se reniega con malestar a los y las que sambiendo mucho no aprecian.
Y no sé sabe que hacer con las que no saben ni aprecian.
Y a los que saben y aprecian se les ama así, sencillamente y para siempre.
No busco y voy.
No vengo pero estoy.
Aunque no esté, soy.
Lo que no soy, lo presiento.
Y respeto hasta lo que no sé.
No me presione porque no respondo
O más bien porque respondo y no es bien.
No me entienda pero quierame, eso es más fácil.
Y se me quiere yo le soy más bien que nada.
Peléme de vez en cuando, pero con cariño.
Busqueme para recordarla y volverla a querer, una y mil veces.
Tanto hay tanto y no es tan poco,
que de a poco voy en tanto que se puede.
Pero puede que sea tanto que al final no pueda sino poco.
Si es así igual sonrio, porque finalmente, es importante lo poco.
Lo tanto sigue siendo siempre mucho.
Falta? sí, falta.
Faltan poemas, sentidos, sentimientos, fuerzas, maratones, perros, y los fines de mes, amor.
Fato a veces yo misma pero me encuentro.
Y falta aprender todo, todavía.
Falta, mucho, pero esta bien.
Es 2013, de esta era en que contamos.
Y es el primer mes en sus medianos días.
Soy yo que le doy la bienvenida.
Y lo abrazo para ver como nos vamos.
viernes, 18 de enero de 2013
lunes, 19 de noviembre de 2012
Contraste
Siempre hay más blanco que oscuro entre las páginas de un libro o en cualquier texto o documento, siempre, solo para recordarnos que es más lo que falta por decir, que es más los otros, la inmensidad del universo, que nosotros mismos.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
Principio
La soledad tiene ese sabor indefinido a misericordia, a no saber cuándo ni cómo llegamos hasta ahora, a no poder seguir sin un respiro, a no poder dar otro paso, a no tener futuro ni promesas, a eternidad falsa y olvidada.
La soledad tiene esa luz de madrugada cuando el primer rayo se asoma tras la aurora, tiene ese blanco indefinido de la niebla, ese negro profundo de la piel.
La soledad contiene esa avalancha de nudos que se enredan en el alma, de pasos que van dejando huellas, de voces que son ecos de la gloria.
La soledad retiene ese sonido que tiembla al fondo en la garganta, ese no largo y postergado, ese hasta nunca que no quiere quedarse.
La soledad tiñe cada tarde y esconde sus silencios en la hamaca, tirita acurrucada en los rincones y esparce sus bostezos por el aire.
La soledad acuña mis angustias, las cuenta como perlas de collares, como monedas ahorradas para luego, como lunas que transcurren en el cielo.
La soledad se acuesta al lado mío, me canta una nana mientras duermo y peina mis cabellos en la mañana.
La soledad se tiende en mis cobijas y espera a que regrese por las noches, cuando me ve sonríe y se prepara, me salta encima y se retuerce, se envuelve entre mi cuello y me aprisiona.
La soledad se queda allí entre mi pecho, con su cabeza cerquita al corazón.
Yo, a veces triste, le suplico.
martes, 6 de noviembre de 2012
Desprestigio
Hay tantas letras que vienen atropelladas a llamarme por tu nombre, hay tantos ahoras y figuras que se rinden a las sombras, hay tantas mañanas y yo en ellas me confundo con la brisa que te envuelve y te desvela, tengo de ti tan solo un girón de tu sonrisa, tan solo un eco lejano de tu sonrisa, tan solo un recuerdo vago del borde de tu sonrisa, y eso eres tu, sirena. Entre la niebla que enturbia mis segundos y mis sentidos, entre el desorden de esta ciudad sin nombre y sin destinos, eres el recodo en el que me pierdo para alcanzar la vida, eres la gota que alivia mi pesada sed y abre el camino a la ceguera, eres la perdición más deseada, el espejo, la sangre, la vasija, el nido, asesina. Eres esa dama blanca que vocalizar no puedo, ese espejismo que me deja sin habla y sin consciencia, esa ilusión que me consume en silencio, lentamente y hambrienta me deja sin miedos y atontada, plena. Eres la embriagues de todas las verdades y todos los sueños, el suspiro ulcerado que se lleva el aire y el sustento, la mano larga y bella y me aprisiona el cuello y me sonrie. Doncella, bruja, vieja. Nada sé de ti pero te temo, no conozco tus pasos ni sé de tu silencio, no sé del aroma que te ebulle ni del sudor claro que te lava, sé a veces, muy pocas, de tu angustia, sé del grito, de la lagrima, de la herida, de la hemorragia, del sinsentido, del amargo, sé a veces. Y tu belleza es más inmensa que lo decible, es más profunda que lo oscuro y más oscura que la noche. Toda tú sombria y resplandeciente, toda tú un sin sabor que no se quita, que permanece. Toda tú una sola sábana que me cubre y no me deja, una sola tú que se avecina enmudecida y gigantesca, asesina. Me haces descubrirme lentamente, me haces dejar parir estas letras entre el desconcierto, entre el no pensar que es lo que viene y solamente dejar que se despliegue aquí sin saber como, sin reconocer a qué me refiero, vomitando a pedazos lo que recubre mi intestino de silencios, escupiendo en pedacitos este sentir agudo del pesado universo, este devenir líquido de la realidad enmudecida y profanada, esta yo a quien socabas y quien te busca sin descanso para serte bien todo cuanto pueda. Las hormigas se me avolcanan en la lengua entre las víceras, se me riegan por entre la nariz las letras, no puedo callarme, eres tu, eres tu la que me obliga a decir a seguir diciendo, a no detenerme en este sin fin de darle figura a lo querido, en este sin fin de continuar y continuar agotando la vida, viviendo, sin detenerme, te bendigo señora mía, te bendigo, de no ser por ti yo sería polvo, de no ser por ti yo no sería nada, no tendría alma, ni futuro, de no ser por ti no sería yo ni mucho menos, bruja eres, toda yo y todo lo que quiero.
lunes, 22 de octubre de 2012
Princesa
¡¡No es fácil!! Y yo no sé qué es lo que eso significa. No es fácil dice ella con la certeza absoluta de que realmente no ha sido fácil, y yo no entiendo. No entiendo nada, no entiendo cómo o cuándo vine a caer entre tus ojos, a deambular sin rumbo y sin miedo por el abismo infinito de tu figura, a preguntarme desconcertada si hoy puedo verte, si cuando estoy contigo respirar es o no más fácil. Y ¡No es fácil! recuerdo que dice ella con la verdad entre los pulmones, entre las uñas, entre los huesos. Y el miedo ¿cómo no? se me dispersa casi con cada sonrisa, se me diluye, se me condensa, se me viene como huracán, como colonia, como luciérnaga, como plaga y yo no sé. No sé nada como nada entiendo. Lo cierto es apenas poco, lo cierto es que Borges decía que "uno aprende" y Neruda decía "no sé quién eres pero tanto de debo" y tanto te debo que ni siquiera sé como nombrarlo, las letras, las ideas y los sueños no me alcanzan para tanto, para explicarlo, para medirlo, esa vieja maña. Y no te debo nada más que la sonrisa y el segundo. Lo cierto es Princesa que además de todos los miedos nombrables e innombrables, además de todos los errores cometidos en el pasado que afortunadamente ya pasaron, además de que tu y yo somos tan diferentes como uno mismo de su zurdo reflejo, además de que no entiendo nada y nada sé, Te quiero. Y nada entiendo ni nada sé de lo que eso significa, nada sé ni nada entiendo de este cariño que parece contradecirse todo el tiempo, que ve y no ve nada, que oye y poco escucha, que canta y se esconde y se perturba, nada sé de este cariño que se me arremolina entre las fibras y las vértebras, nada entiendo. Y creo muy honestamente que ante tanto desconocimiento solo hay una seguridad que se me figura, y es eso mismo, el cariño, es que te quiero, así con todo lo que no somos y lo que somos, te quiero cuando sonríes como si fueras todo el universo, te quiero cuando me pregunto si te llamo o no te llamo, si te escribo o no te escribo, si te beso o mejor me espero hasta mañana, o hasta pasado. Te quiero, eso es lo cierto, y lo presente, te quiero un poquito y también mucho y a veces incluso demasiado, te quiero con este cariño que me palpita entre los dedos, entre los brazos, entre las piernas, te quiero desnuda y vestida, azul, amarilla, verde, lila, y negro, te quiero con un miedo único que no puede sino hacer que te siga queriendo porque es apenas lo poco que ilumina, en este desconocimiento profundo de de dónde venimos o para donde vamos o si acaso vamos o mejor no vamos y más bien nos quedamos, en este no saber si arequipe o fresas con crema, si vino blanco o tequila, si falda o pantalón y sobre todo… Te quiero, así real, completamente, y no tengo ningún otro modo de decirlo y lo que digo no dice nada de lo que quisiera que supieras, y lo que quiero que sepas es solamente que en ese te quiero que te digo caben todos los posibles y algunos imposibles, caben mis angustias, mis sueños y mis amaneceres, mis preguntas y mis respuestas, y todas las tuyas si tu quieres, en este cariño que te tengo caben tu nombre y tu apellido, tu belleza oscura que me deslíe en pedacitos la voluntad y el apetito, caben tus labios, tu espalda y mis manos cuando se rinden ante ella, caben los besos que te he dado y todos los que quiero darte, en este cariño mío que te tengo y del que nada sé ni nada entiendo, caben todas las batallas, los dioses, los dragones, los terrenos, los augurios, las falanges y los miedos, en este cariño tuyo que te tengo cabemos tu y yo desnudas, desiertas y escondidas, para querernos mientras se pueda y mientras queramos, para querernos porque te quiero así sencillamente.
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