jueves, 28 de julio de 2016

Shhhhhhhh!

I fell apart.
All your or anyone attempts to stay close are now in vain.
I'm not here.
I'm not anywhere.
There is a hole in me and I feel in.
Here is not signal or light.
There is not love or hate.
There is not connection, wi fi, apps or bloodline.
The network is down.
I'm isolated.
Here, you can't reach me anymore.
This is not your fault, neither mine.
It is how the things are.
In the plane way that the reality comes.
In the simple way that the world is for me.
I am sorry.
I am really, really, sorry.
From now on, I am alone.
From here to whatever it comes I only count with myself.
I have to find the way out again.
I have to walk here in the darkness of my own mind without help.
This is the time to stay back.
This is the moment where nothing else matters for me.
I am not.
I have to find whatever I am again.
I have to reset everything inside me and come back.
As always, I don't know how much time this implies.
As usual, it will be more that I could wish.
I see you then.
I will be to be again.
But not now.
I am not here or anywhere.
I am outside of you range or anyone else.
Here just myself and I have the right and the curse to walk.
Here nobody else can get in.
Here is nothing more about the daily things and issues of life.
Here everything is about survival.
About keep breathing, eating and sleeping.
Those simple basic things.
All the other things lose their gravity
This is nothing about me or you or she, he, we or they.
This is nothing about the right or the wrong words or thoughts.
This is not about questions, answers, agreements, speeches, numbers, documents, lies or silences.
This is just about keep breathing, each moment, each second, keep breathing.

martes, 26 de julio de 2016

Fracaso

A veces me doy cuenta que la cagué. Y uso esa palabra para denotar el tamaño y el impacto del hecho. Hay momentos sin retorno, estiras tanto que inevitablemente la fibra se rompe. Entonces atónita e irreconciliable reconozco lo que hice y los impactos... Lo veo como quien debe presenciar un accidente, como quien desde un malecón ve un buque venir hacia la bahía y de repente equivocar el camino y terminar haciéndose trizas contra los escollos, como el que va caminando por la acera y escucha un ruido y apenas tiene tiempo de girar la cabeza para ver un coche pasar a toda velocidad y estrellarse intempestivamente contra otro en la intersección. Así, yo desde lo que soy me veo a veces, tarde, me veo unos segundos (o millones de años) retrasada, me veo: en medio del desespero y el sin sentido, en medio del dolor agónico y simple de simplemente ser, de estar ahí; en medio de esa pérdida de sentido inconsistente y ficticia que sin entender cómo o por qué se figura en mi cerebro y me hace menos, absurda, inútil, innecesaria, insignificante, incapaz y vacía. Y en medio de esa catástrofe que se hace en mi y que no reconozco a tiempo hago, lo que sea, y ese lo que sea es por supuesto un error, una equivocación, otro fracaso más que sumar a la lista... Luego, una billonésima de segundo (una eternidad) más tarde  me veo hacer y sin tiempo para evitarlo, sin tiempo para gritar nooooo o quitar la mano o evitar el destino, mando el mensaje, dejó salir las palabras, insulto y exijo desde todo mi ego, pido ayuda para sobrellevar la vida, sin considerar nada, sin poder hacerlo, sin tener cómo, sin raíces, sin neuronas, sin pasado, sin futuro, sin sentido, sin sueños. Todo lo que soy se revela completo, esa yo que es poco amada viene y se impone ante todo, esa yo que no es linda y que se alimenta de angustia, de dolor y de miedo se hace presente y se adueña de todo, nada hay alrededor. Entonces al borde de mi misma y asombrada del daño que he hecho, entonces sin armas, ni excusas, ni explicaciones, ni cuerpo; entonces asombrada de mi oscura estupidez y de su efecto, bajo la cabeza y a todo lo que ocurre afuera digo si, porque es cierto, admito mi equivocación sin voz y sin ningún pero, no tengo nada, soy muy poco. Así en medio de esto, todo tiembla vulnerable en mí, todo está atento en alerta para lo que se venga, todo se detiene contenido antes de saber si puedo salvarme u otra vez todos los demonios vienen a danzar en el silencio.

viernes, 22 de julio de 2016

Drama

La puta madre y todas sus arterias
Tal vez era cierto
Y simplemente yo no quisé verlo
Ahora es tarde
Duelen los ojos y tiemblan las lágrimas.

lunes, 20 de junio de 2016

Prosiga

Miedo
Dificultad
Silencio,
¿Cómo comenzar a escribir esto?
Tráigame una silla, una cerveza, una tesis, un amor.
Está bien que no seamos los mismos.
Tengo miedo, muchísimo, agudo, amenazador, un miedo descolorido de estar ciega y desnuda, de no tener un lugar donde descansar el alma y guardar la cabeza, de no tener un sitio al que pertenecer ni al cual extrañar. Alfa a muerto y con su muerte se llevó mi casa. Mi hogar era donde ella estaba y ya no está. Ahora sí que me siento sola, no vagabunda ni miserable, sola con las manos vacías y abiertas. Sola con el alma limpia recién lavada, sola con esa inocencia que crece como enredadera y rompe los ladrillos, con los pies y las manos frías entre las cobijas en la noche, con la ciudad extensa y desconocida, sola sin el queso y las legumbres, sin palos, sin piedras, sin plumas, casi que vacía.
En este caso es “sin embargo” la frase esperanzadora, la que permite pensar que las cosas cambien, creer que esto no durará mucho. “Ustedes los de entonces ya no son los mismos” yo tampoco. Sin embargo algo… alguna cosa, alguna pequeña o insignificante, grande y magistral, fuerte y maquiavélica, absoluta axolotl, como siempre inacabada, permisible, dinámica, valiosa y vulnerable. No es por nada más sino por eso. No hay casualidad en que haya elegido las aves. Incluso el azar es reducible. De nuevo juegan todas las probabilidades, como siempre, este sí, aquello no, aquí me gusta, esto no sirve, para mañana, no alcanzo, usted si, usted también, tampoco, aquí no, aquel está bien, que tenga luz, extraño, mucho gusto, gracias, los quiero, hasta mañana.
Sin embargo… además del miedo, la dificultad y el silencio, un sin embargo, un pero, que abran la puerta y muestren los caminos, que anuncien la posibilidad de otro día y otras gentes, de otro hacer hacer hacer, otro oráculo, otro atardecer al sol, otra luna, otro amor. Un sin embargo que no le pertenece a nadie, con el que nadie juega, un sin embargo mío impronunciable y real como el ahora. Un sin embargo conspicuo y simple, evidente, obvio, ridículamente cierto, insoportablemente presente. Algún sin embargo, no tienen que ser todos los faltantes, uno es bastante aunque no sea necesariamente suficiente. Un pero compadeciente, un pero interponible y plantado, unimodal, monótono, frecuente, amplio, reluciente, palpitante. Un pero así sea frágil, ojalá no muy convaleciente. Un sin embargo que sea una de muchas más razones que vendrán por el camino, que me sostenga en la marcha, que no me deje botada al borde del camino, “andar, andar, solo por andar”.
Un sin embargo, un pero, de esos que están mezclados con los ángeles clandestinos y los demonios danzantes, con las aguas del río y las piedras de la tierra, con los árboles encorvados y húmedos, con el corazón que late en el pecho de alguien del cual aún no es posible pronunciar un nombre. Un pero pendiente, pendular, profundo. Un sin embargo luz, esperanza, matilde, constanza, contrapunto. Un delgado y simple sin embargo que pueda enhebrarse en la aguja del tiempo y me permita cocer los retazos de los todavías y forjar la ruana de lo que soy con los parches de los momentos cotidianos en que el miedo es mínimo, el cerebro funciona y los otros son queridos y me quieren.

viernes, 8 de abril de 2016

¡Me haces falta!
En este montón de gente que se mece y se revuelca
En este mar de pensamientos que viajan por el aire de cabeza en cabeza
En esta silla mientras afuera el mundo existe y el planeta gira al rededor del sol y sobre su propio eje.
Me haces falta.
Entre el que no sé quién eres y que seas tú con esos ojos de almendra.
Entre el esfuerzo cotidiano y constante de no invertir más energía en ti y la prolongada agonía por verte un segundo.
Entre el reírse completa y radiante en soledad y ver en cada rincón la ausencia de tu esencia.
Me haces falta.
Mientras el aire me entra a los pulmones, a los alvéolos, a los glóbulos rojos, a través de las membranas…
Mientras allá tú haces esa vida tuya de la que yo soy participe colateral y visceral.
Mientras no eres tú y quien si sea está allá afuera preguntando por mí, sin nombre, sin piel, sin arterias.
¡Te necesito!
Aquí, entre el espacio que queda entre los dedos de mis manos.
En el hueco cóncavo y cálido que se forma entre mis senos.
En el rincón de mi cerebro donde se produce la oxitocina.
Al filo curvo y húmedo de mi lengua.
Donde terminan mis costillas y comienzan mis piernas.
En el instante mismo en que me despierto y justo antes de caer dormida.
Empieza a ser, ven de una vez.
Me agoto de esperarte, de desconocerte.
De preguntar por ti, de ilusionarme.
No me es bastante suponerte.
Imaginarte hablándome antes de dormir.
Pensando en tu sonrisa mientras miro por la ventana.
Preguntándome si eres tú o no eres tú o cuánto estaremos juntos.
Sabiendo que no estamos, que allá tú siendo ese.
Y yo aquí siendo sin ti, no triste, no insufrible, ni incompleta.
Sino sobrante, sino contenida, sino expectante.
Se real ser.
Hazte en mí cierto.
Cúbreme.
Libérame.