Nada hay en este cuerpo efímero que no sea lo que soy.
No hay idea, angustia o miedo que no sean míos.
Voy andando por la vida con el terror entre los huesos y a flor de piel.
Con el deseo como el principal enemigo.
Y con este amor ciego y bruto por la ciencia que es él que me hace continuar mis pasos.
Pero los otros me aterran.
Los desconocidos.
Los que controlan el mundo y a los demás.
Los que deciden por otros "hasta la forma de morir".
Esos para los que la compasión y la equidad son ideas ridículas y subversivas.
He sido frágil de sentimiento desde siempre.
Y al mismo tiempo tengo en mi esta energía que pareciera infinita surcándome las arterias.
Es normal que los otros se confundan.
Que piensen que estoy segura de mí misma y de mis actos.
Que interpreten mi angustia como arrogancia.
Yo apenas si logro el respiro.
Además he sobrevivido, hasta ahora al menos.
Y de una forma u otra dadas las circunstancias eso pareciera admirable.
Pero lejos de estar satisfecha de lo que soy cada día me torturo.
La idea de ser siempre insuficiente hasta para los más mínimos detalles me corroe el cerebro y las ilusiones.
La idea de ser menos siempre menos que los otros me desdibuja los futuros, me niega la posibilidad de una tranquilidad duradera.
Ya viene el fin del doctorado anunciándose con las trompetas de los siete ángeles del apocalipsis.
La tierra se abre.
Y yo corro hacia el final como si fuera una meta que hay que vencer.
Pero ¿qué seré entonces cuando tenga un título - otro - ?
No seré necesariamente diferente.
Seguirá esta oscuridad interna iluminándome el alma.
Seguirá este sabor a oxido y a sal persiguiéndome la lengua.
Eso, esto, soy yo desde que tengo memoria.
Demasiado sensible.
Con la lágrima siempre dispuesta a deslizarse.
¿Qué? entonces ¿me sostiene?
¡Ustedes!
La idea de que juntos, somos más fuertes.
Los segundos en que nos reímos por las sutilezas del tiempo.
Las conversaciones sobre la evolución y las especies.
El compartir lo que cuentan los genomas, los procesos incesantes de las proteínas
El tratar de entender las formas y los colores, los comportamientos, los patrones
Andar con ustedes los mismos pasos, aprender y enseñar
Descubrir los secretos que aún se guarda el planeta y sus formas de vida.
Sus sonrisas, y sus miedos, sus pasos sobre este mundo.
Mi vida, queridos amigos, pende de ustedes.
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