lunes, 14 de marzo de 2022

Ultimatum

¡Moriremos!
Moriremos todos en el último segundo de cada uno
Será otro el causante de mi muerte
Y otro también el que causará la tuya
Será pronto que - ya sabes - es tarde ahora
Vendrá una bala, un golpe, una explosión
O vendrá el cansancio simple de las células
Será un grito, un asalto, una guerra
O será una cama rodeada de lágrimas y silencio
Moriré y no habrá gloria ni deshonra en mi muerte
Solo otro instante
¡No todavía! imploro a la fortuna
¡No todavía! suplico a la esperanza
Pero definitivamente como último recurso
Es la vida un mientras tanto
Y mientras tanto vivo
Mientras tanto persevero en lo que confío
En - ya sabes - el entretejido de los genes
Insisto en la educación como la mejor herencia
Dejo en mis estudiantes mi mejor legado
Dejo a mis estudiantes lo mejor que he sido
Espero que no se dejen engañar
Aspiro que reconozcan y valoren las diferencias
Insisto en que por sobre todo sean amables con los otros
Antes que nada, sean amables con los otros
Con todos los otros, no solo los otros que son como ellos
¿Las diferencias? Que las reconozcan y las valoren
Que no se dejen engañar por los absolutos y por los supuestos
Siempre en estos momentos me hace falta un ¡Carajo!
Se precisa con urgencia la persistencia
Ante las balas, los golpes, las explosiones
Ante los gritos, los asaltos, las guerras
Ante la cama, las lágrimas, el silencio, y el cansancio de las células
Se precisa urgentemente la persistencia
Que moriremos pero mientras tanto
Importa - sobre todo y más que nada - lo que hago ahora.

jueves, 10 de febrero de 2022

Ultravioleta

Un dolor blanco, como una ceguera blanca, como un diablo blanco, como una tormenta blanca, se aproxima...

Pobres colores
Cuanto nada propio de ellos les hemos asignado
Cuando los colores son todos bonitos
Pero nosotros en ese afán minúsculo de categorizar y asignar valores
Cuanto hemos difamado a los colores

El hombre cis hetero blanco burgués hegemónico patriarcal del norte global
Y se me revuelve el estomago
Por el poder que han tenido
Por el poder que implica el nombrarlos
El señalarlos con el dedo largo
Por el reduccionismo inconmensurable
Porque sí, así son, y sin embargo ese ser es solo un pedazo, 
que no son así todos ni cada uno, 
que no son solo eso, 
pero sí, así son.
Nosotras también a veces así hemos sido.
¿o somos todavía?

Pobres colores
Que entonces inocentes ahora son fuente de disputa
Que siendo hermanos y cercanos
Los hemos hecho enemigos y opuestos
El negro,
El blanco.
Y desligarnos a nosotros mismos del legado de su significado es ilusorio.
Los nombro y solo en nombrarlos ya me hago a un lado, o al otro.
Los rojos, los azules, los verdes, los amarillos...
Y las banderas, Agarrate Catalina, ¡Las banderas!

A mi me gustan todos los colores.
El verde del cielo y el azul del bosque.
El amarillo.
El blanco de la niebla del páramo.
El chocolate café.
El café negro y la piel negra.
El rosado suave.
El purpura amatista.
El rojo metido en las arterias.
El gris de los aguaceros.
Y resumiendo, todas las aristas de los colibríes.

A mi me gustan los colores todos,
Pero no me gustan todos sus significados.
Yo no quiero ser la oveja blanca.
Como no quiero el dolor blanco, ni la ceguera blanca, ni el diablo blanco, ni la tormenta blanca que se aproximan.

lunes, 7 de febrero de 2022

Autoengaños

Yo no me considero a mi misma una poeta,
pero resulta según parece que vengo siendo muy probablemente una poeta.
Eso no quiere decir que sea una buena poeta.
Más probablemente vengo siendo una mala poeta.
Porque de poesía y escritura soy más bien autodidacta,
que nada he estudiado de escribir poemas.
Por eso más bien me considero de escritura libre,
de prosas partidas y rimas simples rebuscadas,
de monólogos largos y más bien narcisistas.
Seguro por eso más bien mala poeta.
Los malos poetas también somos - creo yo - necesarios.
Que no todas podemos ser buenas.
Que no podemos ser buenos en todo.
Y la poesía podrá ser una mala razón, 
pero viene siendo como una buena excusa.

Desapego

Estoy triste,
Se me desborda la tristeza por cada poro,
Se me desploma desde los ojos.
Yo tratando de no hacerlo cierto,
Pero se vive.
Así una quiera darle menos importancia,
Igual se vive,
Y está aquí despierta la tristeza.
¿Habrá sido cariño?
¿Cómo se mide?
¿Qué tan fuerte o importante?
Una no sabe.
Fue cómodo, como la seda.
Como una camisa fresca en el verano.
Como andar descalza entre el mar y la arena.
Pero era explícitamente limitado,
Agresivamente contenido.
Otra vez, se me olvido tener cuidado con mis deseos,
Y aquí estoy, triste, triste, arrastrando la tristeza.
Estaré bien, lo sé, me lo figuro.
A peores cosas hemos por supuesto sobrevivido.
Pero está el luto,
Y hay que hacer el consecuente duelo.
¿En qué me metí?
¿Para qué vine?
Se me olvidó tener cuidado.
Con migo
Con el otro.
Habrá que sentir y pensar lo pesado
Habrá que pensar y pesar lo sentido.
Es un dolor ahí todo malgastado.
Sin cimientos y sin olvidos.
Un dolor largo y delgado.
Como de aguja o de frío.
Es la tristeza de no estar equivocado.

miércoles, 2 de febrero de 2022

La Caída

Veo a los ídolos caer, algunos lentamente, otros un estruendo
Leo a las que atacan, a los que defienden,
A las qué defienden a los que atacan,
A los que atacan a las que defienden,
Y quiero decir...
Pero me contengo
¿Por qué?
Porque yo también he cometido errores
Y no son pocos, y no son pequeños
A muchos les hago frente, aquí los tengo
Bien podemos discutir con ellos
Pero hay uno que otro
Que me atormenta en el silencio
Hay uno que otro que - la justicia perdone - todavía no puedo

Habría que hablar, es lo propio
Traer la verdad, es lo oportuno
Asumir las consecuencias, es lo correcto.
Pero para hablar, traer, y asumir, 
También hay que estar dispuesto.
¿Y qué mejor que arrastrar con la culpa
que envenenarse en la vergüenza?
A veces aplazar el perdón es en sí mismo el castigo.

Me contengo 
¿Por qué?
Porque usted también ha cometido errores
Así sean pocos, así sean pequeños.
Que no nacemos aprendidos.
En el camino todos nos caemos.
Aprender nunca ha sido gratis, 
Y también se aprende a pagar el precio.
Porque no saber es buena razón pero es mala excusa.

Quizá mis errores no son tan mayúsculos
Eso quisiera.
Tal vez mis sesgos no son tan aberrantes
Eso suplico.
Ya se encargará la cruel historia de los buenos ídolos
Por ahora invoco a la fortuna:
Que tenga yo un Lewontin y un Gould que restrinjan mi inconciencia!
Que mis detractoras me sitien en vida cuando todavía pueda responderles!
Que los lúcidos no tengan que esperar, para vencerme, hasta tres días después de mi muerte!

miércoles, 5 de enero de 2022

Temprano

¡Tarde, siempre es tarde!
Tarde para decir la verdad, para mentir.
Tarde para callar una palabra o para escribirla.
Tardío es el último minuto y llega tarde la recién nacida.

Tarde el aguacero que cae a las cenizas.
Tarde cubre la noche a las perseguidas.
Tarde guía la luz a las perdidas.
Tarde decimos la última palabra.

Tarde florecen la palma y el trigo.
Después de picar se mueren tarde los zancudos.
Las piedras se detienen tarde en la caída.
Y se seca tarde la ropa al viento .

Tarde olvidamos las mujeres.
Tarde los hombres se enamoran.
Caemos en cuenta tarde y sin embargo.
A deshora nos encontramos las unas y los otros.

El hijo entiende tarde al padre,
Y tarde la madre perdona a la abuela.
Tarde cura el tiempo las heridas,
Y tarde, muy tarde, sonreímos.

Tarde aprendemos lo que entonces hubiera sido útil,
Y cuando ya sabemos, es tarde.
Tarde igual enseñamos y no nos alcanzan la voz ni los hilos.

¡Tarde, siempre es tarde!
Tarde es también ahora
y así tarde vivimos, y si hay alguna buena suerte, 
también tarde y bien nos encuentra la muerte.

lunes, 13 de diciembre de 2021

Azul

El día se va. El tiempo transcurre a su paso natural. La tierra rota en ángulo sobre su propio eje. La luz del sol alcanza esta tierra a alguna hora de la mañana, y transcurre sobre ella hasta que anochece a alguna hora de la tarde. Hace frio, en este lado del mundo las plantas adormecidas no tienen hojas ni hacen fotosíntesis, están soñando, esperan por los días largos y cálidos. A pesar de que las plantas duermen es parte de su vida, es su propio ritmo y su lugar. Otras criaturas siguen su curso, las bacterias se reproducen cada vez que pueden y los humanos van de un lado a otro suponiendo que tienen una vida que es aparentemente relevante. La tierra no está aún congelada y las lombrices siguen apareciendo extraviadas en las aceras cuando llueve. Las aves que se quedan andan juntas de un lado para otro, los gorriones se refugian en las pajas secas en los jardines de la ciudad, los cuervos pasan en grupos inmensos en el cielo abierto, los gansos aterrizan en el canal, los Blue Jays saltan entre las ramas secas de los arboles, los American Robins se posan en los chamizos sin hojas de los robles frente a la ventana. Las ardillas todavía corren por las ramas, cargan hojas, hacen chasquidos. El mundo, la vida, sigue su curso a ninguna parte. El día pasa. Diciembre parece un mes atropellado, más que festivo es ocupado y alucinante. Los humanos corren buscando regalos y se ilusionan con la idea de la fraternidad y el cariño, planean encuentros, comidas, abrazos, tratan de disimular el tedio y la desazón de lo incierto. Se quieren. Catalina, mal sentada frente a la pantalla escribe estas letras a modo de mantenerse entretenida, pero le falta todo. Los sentidos mudos no transmiten mensajes, y el cerebro procesa la información tan lento que una sola palabra parecen siglos y siglos. Debe estar haciendo frio, cerca a cero centígrados, hay que usar un saco, una chaqueta... es medio día, hay que comer un almuerzo preparado sin cuidado... es la oficina hay que leer los correos. El cerebro lento intenta. La rutina aprendida de tantos años permite seguir, la convicción profunda y diáfana de no creerle a los pensamientos oscuros y poderosos que auguran daños y destrucciones. El quedarse mirando por mucho tiempo el teclado, midiendo y remidiendo la próxima letra. Leyendo tres, cuatro, cinco veces la respuesta de un correo. Con cuidado que sin la atención del cerebro es increíblemente fácil cometer un error, cambiar una letra por otra, enviar un correo a otro destinatario, equivocar el nombre de un archivo. No puedo confiar en mi misma. Hay que cortar la lista de prioridades, no puedo ahora escribir - irónicamente - no puedo. Generar una idea cuesta la vida y - tristemente - hay que cuidar la vida para tal vez luego cuando no sea tan costoso generar otra idea. La lista de prioridades hay que reducirla, no son 15 cosas ni 10 las que hay que cumplir para el final del día, son tres si se puede: comer, dormir, y seguir respirando. A veces son solo dos, porque dormir se hace muy difícil. Y a veces comer también es demasiado, entonces solo se puede respirar, todo lo que soy y toda mi energía se concentra solo en seguir respirando. Todo lo demás es una inercia lenta aprendida luego de tantos años, la comida no sabe a nada y no siento hambre, pero algo hay que meterle al estomago. No me da sueño y no descanso pero hay que apagar las luces y el computador y obligarse a intentar el sueño. Todo lo demás, todo lo importante, detenido. Todo lo valioso y lo querido, postergado.