miércoles, 2 de febrero de 2022

La Caída

Veo a los ídolos caer, algunos lentamente, otros un estruendo
Leo a las que atacan, a los que defienden,
A las qué defienden a los que atacan,
A los que atacan a las que defienden,
Y quiero decir...
Pero me contengo
¿Por qué?
Porque yo también he cometido errores
Y no son pocos, y no son pequeños
A muchos les hago frente, aquí los tengo
Bien podemos discutir con ellos
Pero hay uno que otro
Que me atormenta en el silencio
Hay uno que otro que - la justicia perdone - todavía no puedo

Habría que hablar, es lo propio
Traer la verdad, es lo oportuno
Asumir las consecuencias, es lo correcto.
Pero para hablar, traer, y asumir, 
También hay que estar dispuesto.
¿Y qué mejor que arrastrar con la culpa
que envenenarse en la vergüenza?
A veces aplazar el perdón es en sí mismo el castigo.

Me contengo 
¿Por qué?
Porque usted también ha cometido errores
Así sean pocos, así sean pequeños.
Que no nacemos aprendidos.
En el camino todos nos caemos.
Aprender nunca ha sido gratis, 
Y también se aprende a pagar el precio.
Porque no saber es buena razón pero es mala excusa.

Quizá mis errores no son tan mayúsculos
Eso quisiera.
Tal vez mis sesgos no son tan aberrantes
Eso suplico.
Ya se encargará la cruel historia de los buenos ídolos
Por ahora invoco a la fortuna:
Que tenga yo un Lewontin y un Gould que restrinjan mi inconciencia!
Que mis detractoras me sitien en vida cuando todavía pueda responderles!
Que los lúcidos no tengan que esperar, para vencerme, hasta tres días después de mi muerte!

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