miércoles, 20 de agosto de 2014

Taxonomía

¡Dame una letra, trae aquí, pronto, una sílaba, una palabra!
Este silencio es un infierno rojo
No hay que hacer preguntas de las cuales no se quiere saber la respuesta
Naufragio
Ahí van todas mis lombrices
¿A qué hora vine yo a esto?
¿Qué hago aquí?
¡Córtame la lengua!
¡Quémame los oídos!
¡No dejes que pronuncie!
¡No permitas que escuche!
La vida se hace real y ¿qué carajos hago con ella?
Aquí estoy
"No tengo armas de mar ni de madera"
Estoy desnuda y perfumada
Oigo voces que anuncian realidades y no logro descifrarlas
Los por menores de cada uno de las otras se van descubriendo
Como las cartas en un juego de póker
Poco entiendo sobre el azar
Poco entiendo sobre la vida
Para mi sigue siendo la avena y el relámpago
Un paso que corre detrás de otro
La pasión fundida en las cuatro letras de los genes
Preguntarme de qué color tienes los ojos
Pero la vida es
Todos los días
Y tú vives en no sé dónde, no sé cómo, ni sé con quienes
Y los demás, las demás viven,
Toman óvulos y los mezclan con espermatozoides
Y lo aceptan sutilmente sin preocuparse demasiado
Sin haber dejado de ser niños
Yo en cambio soy grave e insegura
Sigo como Raúl jugando a los muñecos de trapo
No porque no sepa cuanto tiempo ha pasado
No porque no entienda que mi cuerpo ya no es tan joven
Estas letras me permiten lentamente seguir existiendo
Hay en tí un hilo de esperanza que se desteje en los días
No eres
Y necesito hablarte
Por defecto
Porque no hay a quien nombrar o desconocer
No confío
Eres un eco, un espejismo
El reconocimiento pleno de la libertad
Abrumadora y ardiente
¿Cuántas veces hemos repetido lo mismo?
Mira atrás y de reojo
No somos nosotros ni somos los mismos
¡Cuántas de estas letras no son mías!
¿Qué coño nos depara el destino?
Ahí se murieron todas mis lombrices
Y los gusanos de seda
¡Dios perdone!
¡Consientan las demonios de todos los infiernos!
¿Qué sabré yo si sigo jugando a los desencuentros?
Pero...
¡Por supuesto que hay un pero!
Porque ¿qué sería de mí si no tuviera que objetar ante la simple y agónica realidad?
¿Qué sería de esta pobre encarnación ulcerada de cariño e infectada de humanidad?
Es necesario un pero – para seguir viviendo – 
Pero tu voz.

jueves, 14 de agosto de 2014

Paciencia

Me detengo, guardo las palabras que van tomando forma en mi cerebro, no las dejo llegar hasta mi lengua, no conjuro, ni te nombro. Porque no sé bien quien eres y por más que me deslío y me gusta tu sonrisa y el rastro que dejas en mi conciencia con tu voz, prefiero no desear. Lo que busco es la paciencia y la claridad, no llamar amor a lo que solo se le parece ni dejar el cariño en manos de quien no quiera llevarlo. Digo, eso sí, que te quiero. Pero en estos días de soledad, silencio y miedo quisiera conjurarte para cubrir los secretos de los abismos que se dibujan, quisiera nombrarte para ser el bálsamo que lave mis heridas y cuide de mí al borde de la noche. No quiero que seas eso, no quiero que vengas a mí para llevarme toda tu energía y dejarte rendido y empalagado al final de la semana. No quiero usarte. Quiero que vengas a mí con tu propio paso, que seas tú quien escoja estar aquí sin que nada te presione. Hoy estoy cansada y asustada hasta la médula, una niña a nacido de madrugada procurando esperanza, estrella azul. Y un hombre bienamado ha dejado su vida con dolor y oscuridad. Y la pregunta baila entre las letras, ¿Cuál de ellos Catalina? ¿Cuál de ellos eres tú? Este par pareciera mostrarme el principio y el final de mi vida en un solo día. Y puede qué. Pero así no puedo, seguir viviendo. Así no quiero, seguir viviendo. No se puede construir un día si se cree que ya todo está perdido, no se puede vivir si se cree que al final está el dolor y la oscuridad. Así que lentamente busco en mí en lo profundo, ese lago calmado donde los peces giran, ese jardín florido donde los rayos de luz bailan sobre el agua y los caballos galopan por solo placer, ese espacio en mi que está a salvo de todo y todos y hasta el mundo y sus crueles y simples realidades, ese pedacito mío que no se pierde ni dura ni muere y me sostiene. Creo a pesar de lo difícil que pueda ser creer, creo en el amor, que ya vendrá cuando le corresponda, y creo que no estaré sola en el último aliento, creo que moriré tranquila en manos de ese o esa que me ama y que ha sabido construir conmigo una vida, con todo lo que la vida se trae, con todas la bellezas y las angustias, ese o esa que sabe que el cariño que le tengo va más allá de todos los problemas, las inconsistencias y las dudas. Necesito, así, sencillamente para seguir viviendo, creer desesperadamente en un futuro donde la soledad, el silencio y el miedo no lo son todo ni consumen todo al lado mío. Hoy no conjuro tu nombre, tengo paciencia y espero que quieras y puedas venir a florecer conmigo.

lunes, 21 de julio de 2014

The story teller

The story teller tells a story about a recent past, a warm present and a nice future. I have read his story and I recognize his sweetness, pleasure, sorrow, wisdom and ancient peace. I don't know as much as he knows, I'm defenceless but I'm here, and here I just measure my words to do not harm or bother her.

domingo, 6 de julio de 2014

No soy un angel, nunca lo he sido, no pretendo serlo

Debe haber una razón, por la que no había escrito ni una letra al respecto, 
Debe ser para que no quede ni el más mínimo rastro, ni siquiera un recuerdo.

jueves, 15 de mayo de 2014

Escribiendo

Amo cuando las ideas comienzan a tomar forma en mi cerebro, en mi manos, en mis palabras!

Oscuro

Tienes un cuerpo delicioso...
Dan esas ganas simples de acercarse y dejarse tocar por él.
Lástima que seas quien eres, aunque seguramente es también por eso.

Tienes unas manos como para dejarse deshojar...
Como para que se dediquen a mi cuerpo toda una tarde.
Pero tus tardes y mis tardes están muy lejos.

Las cavernas de tu voz son la negación de la humedad de mi silencio.
Ni siquiera un milagro (si existieran) podría sostenernos.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Sagrado es verdad, pero terrible!

El sagrado arte de complacer,
De saber antes de, que es lo que se requiere,
Como les gustan las cosas hechas.
El punto exacto del té,
La temperatura del chocolate,
La cantidad exacta de leche en el café,
El estilo de la escritura,
El enfoque de las ideas,
La palabra amable y la sonrisa,
No demasiado, un poco a penas,
Más para ellas, menos para ellos,
Seriedad para con él,
Una pizca de dulzura,
Cuidado! que no se vaya demasiada.
Esa necesidad profunda y visceral de entender al otro,
De no declararlo culpable,
De darle siempre otra oportunidad,
De procurarle siempre el beneficio de la duda,
De perdonarles su humanidad inequívoca y seria
Esa profesión irredimible de medir las palabras,
Los gestos, las bondades,
De tratar a cada cual por cada cual,
Sin generalizaciones,
De no inmiscuirse demasiado en sus vidas,
De no tomar demasiado partido apenas el justo.
Nunca posiciones demasiado fijas
Nunca opiniones demasiado fuertes
Ese denso amor por los puntos intermedios y los continuos
Que nadie es nada sino apenas un pedazo
Que todos somos la continuación de todos nuestros pasados
Somos juntos el presente de todos los próximos lejanos futuros
Esta impotencia de no juzgar al otro
De no asignar culpas o responsabilidades
Esta ira obscena de asumir la inocencia
La bondad como principio de los hombres
La inconstancia como principio de las mujeres
El cambio infinito
La indireccionalidad de la evolución
La ilusión infame del progreso
El vacío ínfimo en que se vive la vida
Una gran tarea complacer al otro
No por el amor de servir
No por la seguridad de ayudar
Sino por la flaqueza de no tratar a los otros como a mí misma
De reconocer que nadie merece semejante castigo
De saber perdonar su humanidad sostenida
Su ignorancia postergada
Su diversidad fiel
En cambio, ser rígida e indolente con lo que soy
Ser intransigente con mis miedos y deseos
Ser irreprochable en cuartarme las libertades
Estoica para conmigo
Imperdonable por haber nacido en este mundo perdido
Y dolerme hasta la agonía eterna por ello
Complacer al otro como compensación con el universo por no ser suficiente
Por no aprender a perdonarme el ser humana
Sagrado el ser amable con los otros, pero terrible ser tan miserable conmigo misma.