jueves, 14 de agosto de 2014

Paciencia

Me detengo, guardo las palabras que van tomando forma en mi cerebro, no las dejo llegar hasta mi lengua, no conjuro, ni te nombro. Porque no sé bien quien eres y por más que me deslío y me gusta tu sonrisa y el rastro que dejas en mi conciencia con tu voz, prefiero no desear. Lo que busco es la paciencia y la claridad, no llamar amor a lo que solo se le parece ni dejar el cariño en manos de quien no quiera llevarlo. Digo, eso sí, que te quiero. Pero en estos días de soledad, silencio y miedo quisiera conjurarte para cubrir los secretos de los abismos que se dibujan, quisiera nombrarte para ser el bálsamo que lave mis heridas y cuide de mí al borde de la noche. No quiero que seas eso, no quiero que vengas a mí para llevarme toda tu energía y dejarte rendido y empalagado al final de la semana. No quiero usarte. Quiero que vengas a mí con tu propio paso, que seas tú quien escoja estar aquí sin que nada te presione. Hoy estoy cansada y asustada hasta la médula, una niña a nacido de madrugada procurando esperanza, estrella azul. Y un hombre bienamado ha dejado su vida con dolor y oscuridad. Y la pregunta baila entre las letras, ¿Cuál de ellos Catalina? ¿Cuál de ellos eres tú? Este par pareciera mostrarme el principio y el final de mi vida en un solo día. Y puede qué. Pero así no puedo, seguir viviendo. Así no quiero, seguir viviendo. No se puede construir un día si se cree que ya todo está perdido, no se puede vivir si se cree que al final está el dolor y la oscuridad. Así que lentamente busco en mí en lo profundo, ese lago calmado donde los peces giran, ese jardín florido donde los rayos de luz bailan sobre el agua y los caballos galopan por solo placer, ese espacio en mi que está a salvo de todo y todos y hasta el mundo y sus crueles y simples realidades, ese pedacito mío que no se pierde ni dura ni muere y me sostiene. Creo a pesar de lo difícil que pueda ser creer, creo en el amor, que ya vendrá cuando le corresponda, y creo que no estaré sola en el último aliento, creo que moriré tranquila en manos de ese o esa que me ama y que ha sabido construir conmigo una vida, con todo lo que la vida se trae, con todas la bellezas y las angustias, ese o esa que sabe que el cariño que le tengo va más allá de todos los problemas, las inconsistencias y las dudas. Necesito, así, sencillamente para seguir viviendo, creer desesperadamente en un futuro donde la soledad, el silencio y el miedo no lo son todo ni consumen todo al lado mío. Hoy no conjuro tu nombre, tengo paciencia y espero que quieras y puedas venir a florecer conmigo.

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