Me
detengo, guardo las palabras que van tomando forma en mi cerebro, no las dejo
llegar hasta mi lengua, no conjuro, ni te nombro. Porque no sé bien quien eres
y por más que me deslío y me gusta tu sonrisa y el rastro que dejas en mi
conciencia con tu voz, prefiero no desear. Lo que busco es la paciencia y la
claridad, no llamar amor a lo que solo se le parece ni dejar el cariño en manos
de quien no quiera llevarlo. Digo, eso sí, que te quiero. Pero en estos días de
soledad, silencio y miedo quisiera conjurarte para cubrir los secretos de los
abismos que se dibujan, quisiera nombrarte para ser el bálsamo que lave mis
heridas y cuide de mí al borde de la noche. No quiero que seas eso, no quiero
que vengas a mí para llevarme toda tu energía y dejarte rendido y empalagado al
final de la semana. No quiero usarte. Quiero que vengas a mí con tu propio
paso, que seas tú quien escoja estar aquí sin que nada te presione. Hoy estoy
cansada y asustada hasta la médula, una niña a nacido de madrugada procurando
esperanza, estrella azul. Y un hombre bienamado ha dejado su vida con dolor y
oscuridad. Y la pregunta baila entre las letras, ¿Cuál de ellos Catalina? ¿Cuál
de ellos eres tú? Este par pareciera mostrarme el principio y el final de mi
vida en un solo día. Y puede qué. Pero así no puedo, seguir viviendo. Así no
quiero, seguir viviendo. No se puede construir un día si se cree que ya todo
está perdido, no se puede vivir si se cree que al final está el dolor y la
oscuridad. Así que lentamente busco en mí en lo profundo, ese lago calmado
donde los peces giran, ese jardín florido donde los rayos de luz bailan sobre
el agua y los caballos galopan por solo placer, ese espacio en mi que está a salvo
de todo y todos y hasta el mundo y sus crueles y simples realidades, ese
pedacito mío que no se pierde ni dura ni muere y me sostiene. Creo a pesar de
lo difícil que pueda ser creer, creo en el amor, que ya vendrá cuando le
corresponda, y creo que no estaré sola en el último aliento, creo que moriré
tranquila en manos de ese o esa que me ama y que ha sabido construir conmigo
una vida, con todo lo que la vida se trae, con todas la bellezas y las
angustias, ese o esa que sabe que el cariño que le tengo va más allá de todos
los problemas, las inconsistencias y las dudas. Necesito, así, sencillamente
para seguir viviendo, creer desesperadamente en un futuro donde la soledad, el
silencio y el miedo no lo son todo ni consumen todo al lado mío. Hoy no conjuro
tu nombre, tengo paciencia y espero que quieras y puedas venir a florecer conmigo.
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