lunes, 22 de agosto de 2011

Costumbre

Escribo, con esta letra torpe de no dejar secuelas, con esta voz bajita de no estar muy segura y necesitar decirlo, con este cariño inmenso por todo lo prohibido y la certeza triste de saberse lejana, con este amor soltero y huérfano con cara de olvido. Tomémonos la mano y andemos despacio que la muerte se nos figura en el rostro, nos aguarda sin prisa tras la esquina de ese otro edificio y a veces se nos cruza y nos dice: más tarde, ahora ando un tanto ocupada, con el hambre en Somalia, con la guerra en la selva, con los de cada día que se mueren individuales, porque los que se mueren en grupo al menos son noticia, pero la mujer bonita que tenía 35 y cumplió con el amor y la tragicomedia de ser madre, lo sabemos solo sus pocos amigos. Esos anónimos en masa cuyo nombre se pierde en el silencio, y nos duele en la médula pero no lo decimos, porque somos juertes carajo! porque yo puedo carajo! porque soy todo un mácho, carajo! Pues yo no, aunque todos los días lo aparente, yo no, ni fuerte ni puedo y pa' sumarle a todo, mujer, y bien concentrada, mujer, caótica, malvada, me rio de los muertos y lloro a los vivos, y me duelo, en cada nombre y en cada escondite, me duelo de cada día de la semana y de cada gota de lluvia, me duelo de dolerme como si de aposta me lo hubiese merecido, ¿por qué yo? y ¿quién lo sabe? ¿ese al que le llaman dios, y no responde?, jejejeje, que disculpen aquellos a los que aún les queda algo de respeto por la deidad, para mi está en el agua, en las rocas, en los maderos, en las hojas, en el invierno, en el rayo de sol que me incendia la mañana, esos son los dioses a los que reconozco y a quienes profeso, los humanos no me dan ya tanto. Me duelo del silencio que se mece en el cementerio y de la voz sutil que dice si, acepto, como si la llevaran al patíbulo o estuviese condenada. Escribo en desorden porque así pienso, o mejor como diría Pedro, así siento todo al tiempo. Me voy deslizando suavemente por entre las notas de esa vieja canción conocida que no trae nada nuevo y sin embargo como un bálsamo reconforta el alma y al mismo tiempo dejo que "eso" vaya dictando las letras mientras los dedos recorren el teclado al son del galopar de lo que me late entre el pecho. La rabia, si, esa que viene con cara de niña maleducada, esa que se filtra por entre todas las razones y que no deja tranquilo ni al querido cuerpo, ni al querido corazón recordando al poeta que recordaba al poeta. La rabia, hermana desde siempre del silencio, de la palabra postergada, pero más agudamente, del amor postergado, de todos los nos que hay que decir porque sí, porque así es la vida y que le vamos a hacer, si hay que perder, carajo!!!! ya hemos perdido tanto, tantas vidas que eran más vidas que las vidas que hay ahora, hemos perdido tantos hijos, tantas hijas, tantos amantes de esos que sabían para que putas es el cariño, y nos quedamos nosotros, estos cobardes que seguimos vivos, porque no tenemos una causa suficiente para dar la vida, y entre ellos los que como yo aún más y más y más cobardes ni siquiera nos comprometemos con una causa para toda la vida, porque que miedo tan entrañal, tan prisionero, tan propio, tan nosotros mismos, tan viejo, tan antes de que fuéramos consientes, tan antes de la muerte. Amor, el más promiscuo de todos los profetas, el dios malvado y traicionero, pero al fin dios, al otro lado del atardecer te espero. Espero, lentamente y también profundamente adolorida, porque se me acaba el credo, se me acaba la historia y la repito, una tras otra, tras la otra y las serpientes. ¿A los amigos? ¿Cuáles? esos que se llevaron en girones los trozos de mi alma y no prometieron protegerlos, los que los llevan deshilachados al viento y los exhiben profanos y proclamándolos trofeos de guerra, eah admirad el último de los cabellos de la medusa... o… venid a ved las vendas del faraón... o… dos centavos por que tengáis ante vuestros ojos los huesos de cleopatra, la bella. Esta belleza que se me cuela por entre los aguijones, por entre las arterias y los humores, por entre la lengua que se queda prisionera entre los dientes y los labios y sin embargo tiembla, por pronunciar ese verbo, ese quédate, te necesito, ámame, no me abandones. No hay nada más miserable que el cariño paladeado en su camino por la soledad, no hay cosa más triste que tener alas y no saber volar, no hay nada más hueco que el amor sin a quien amar.

lunes, 15 de agosto de 2011

Ya no me muero

Mira, si puedes verme, mira, al fondo, no en la superficie, en lo profundo, mira, escucha, allá, despues del hielo y el fuego, despues del hierro y la sangre, despues del veneno y las manchas, luego de los golpes y las humillaciones y las aclaraciones y los errores, luego del miedo, la tortura, el silencio, la agonia, luego del tiempo y sus escurridizas manos, luego de la mentira y la verdad, más allá de la muerte y todas sus conjugaciones y transpiraciones, más allá del ahogo y el ahoracamiento, más allá de todas las enfermedades, de todas las tristezas y las desconfianzas, más allá de la ira desgarradora y más allá de la sangre, mira al fondo, mi corazón aún late, late debil y casi en silencio, escucha, late, lento y ensimismado, simple y desnudo, late, burbujea, porque después de todo, de ti y de los otros, de los buenos y de los peores, despues de tanto amor derramado por el suelo y diluido en el invierno, despues de ti y de todos los otros que como tu no son, aún lato, aún estoy yo, aún viva, aún hay un latido, aún hay amor, aquí, en el fondo, mi corazón late, late un bosque muy pequeño, late un caballo, una golondrina, una lágrima, un cielo, late un mar, todo un oceano, late verde y azul, late rosado, late libre, late vivo, solo y unicamente solo porque el amor es cierto.

martes, 12 de julio de 2011

martes, 5 de julio de 2011

Como una sombra arrastrada se desdibujaba entre los otros, ellos la veían alta y resplandeciente.

lunes, 4 de julio de 2011

Puta y también profana, y triste como todas las putas, porque se les veda el amor, porque no son sino carne, sino usables, prescindibles, olvidables. Puta ella y con alma de paloma, vulnerable, quería volarse, siempre, pero entre más desplegaba las alas, más fuerte era el viento, más cercano lo inquerible, más obvio lo humano. Puta ella y también poeta, dejaba que se le escaparan las verdades en palabras endulzadas con la esperanza de la desesperanza, dejaba que se le regaran por el suelo las caricias y los sueños, y los recojía despacio uno a uno, mientras los contaba y de paso se le dibujaban en los alrededores, pero ella siempre fuera de ellos, como si sus sueños no fueran suyos sino de los otros, como si sus bellezas no le pertenecieran y le fueran dadas por entero a otros. Pobre puta pintada, pensaba yo cuando la miraba, y me gustaba componerle versos cortitos para susurrarle, para que se le sonrieran los labios y se le humedeciera el alma, para que su soledad no fuera tan sola y la compartiera un poquito conmigo, pero ella en realidad no estaba tan lejos de ella misma, estaba era lejos de los otros, de los que la veían y la querían así solo entre los huesos, de los que se preguntaban por el olor de sus entrañas y el color de su piel allí donde la ropa no deja verlo, ella no le concedía demasiada importancia a dejarselos conocer, luego se sentía mal hasta casi el arrepentimiento, pero luego se reía, porque se acordaba que finalmente eran ellos los torpes y los ingenuos, los sucios, los inconexos, los que no reconocian ni tenían el valor de sacar de tripas corazón y quedarse a amarla, eran ellos los asustados y pasajeros, ella en cambio los guardó uno a uno, les dejo un lugarcito allá en lo profundo, a todos, a los 75, a los 80 a los de todos los días y las noches, a los que les había dejado gozar de la gloría de su cuerpo, despues de aprender mucho se había cansado, se cansó de los juegos persecutorios, de las mismas palabras repetidas una y otra vez para llegar al mismo sitio, la cama, de los movimientos programados para seducir que ya conocía y le eran tan simples e insignificantes, conocía esos viejos caminos transitados tantas veces, en cambio, la vida era para ella amable, porque le traía sorpresas de vez en cuando donde ella no podía ni imaginarlas, de vez en cuando algún hombre soprendente se acercaba y no sabía como hacerlo y ella se sorprendía contenta de descubrirse como él, perpleja y queriendo reconocer otro cuento, pero también eran pasajeros, ¿por qué? bien no lo sabía, tal vez se había acostumbrado tanto a ese juego que también para los otros era evidente, que triste, cuando ella solo quería rosas por tres años, cuando ella solo quería que alguno entendiera que más allá de esa carne y ese cuerpo, estaba ella toda llena de flores y alegrías, estaba ella dispuesta, para darle la vuelta al mundo, para caminar los caminos más difíciles si así fuera necesario, estaba ella con las manos llenas de caricias innombrables y besos completos y verdades, por sobre todo eso, verdades. Podría ser también que se conociera muy poco, tal vez en vez de ser la blanca esperadora del buen amor era despues de todo solo una pobre puta pintada, aunque en realidad no se pintaba nada, por alguna extraña razón su deseo no era como el de las otras, no consistia en el estar arreglada, en el cabello peinado, en los zapatos de tacón, en el maquillaje perfecto, era puta desde adentro, se le notaba en la piel esa lujuria contenída, se le notaba en las sonrisas todos los sordidos movimientos para el deleite, se le notaba en la voz esa firmeza efímera de sucumbir ante el otro y al mismo tiempo controlar el segundo en que el otro sucumbiera en su centro, no necesitaba más que ser así sencillamente para que fuera deseada, y era, con todo y todo era mucho más que solo eso, porque había aprendido y con los años supo que los hombre no son todos iguales, hay algunos que están más locos que otros, hay algunos que adoran el teatro, hay algunos que saben que el amor es exactamente eso que no sabemos que es, y también aprendió que hay muy pocos que sepan reconocerla, pensaba que ellos pensaban de ella pobre puta pintada. Un buen día cogio su maleta, le sacó todos los recuerdos, le metió tres pantalones dos camisas y todos los cachibaches que una vieja le mete a una maleta y se largó radiante.

lunes, 27 de junio de 2011

Persígueme, perdóname.

Por ser, solo esto. Por haber creío cuando ya no quedaba nada en que creer, esa maña antigüa de desafiar a la muerte, no con esa intensión insulsa de la vida eterna, sino con el coraje de saber que aún no es hora, y mucho menos este es el modo. Debe ser posible de algún modo no morir triste, no irse insatisfecho, sino en ese instante infinito de la desvanecencia, tener en la última conciencia, ha sido suficiente, todo lo que he sido y lo que no, ha sido más que suficiente. Ahora no, tal vez mañana. Todavía hay que hacer, mañana será otro día, hay pasos que dar, personas que conocer, montañas que caminar, estupideces que decir, errores que cometer y por sobre todo, aun debe quedar algo de tiempo y de ganas para el amor, el que sea, el podrído, el querido, el florido, el logrado, el macabro y ojala, ojala el bonito. Tantas cosas tenemos entre los dedos de la vida, toda el agua que recorre las entrañas en el silencio de la tarde, cuando todos lo otros están allí, y tu solo tu buscas donde meter la cabeza, y buscas no tener nada que no puedas cargar en las manos, es porque te vas, siempre te vas, te vas lejos y olvidas, pero no perdonas, y el efecto es que vuelves a lo mismo, entre otras gentes con otros nombres y otros colores, pero lo mismo, no quieres ser lo que no eres y sin embargo eres, no quieres ser ni la una ni la otra y en esa lucha interminable no eres nadie, porque no puedes aceptarte, por qué no puede aceptarte? solitaria y sin plumas. Te preguntas tanto, te desesperas, das razones y razones y sentimientos y compasiones y te pierdes.

domingo, 19 de junio de 2011

Que derrota, que angustia sonora y derruida, que rabia inmesurable, consumible, que calambre en el alma y las arterias, que noche decididamente oscura y perdurable, todo esto que se repite inconstante, a latigazos y ponzoñas, que mierda, borrasca olorosa a caldo y podredumbre, que fatiga de no ser, de ser a medias, de necesitar estas letras para el desapego, para seguir, un poco miserable, un algo insuficiente, no respondo lector por lo inutilizable, ya es solo esto lo que se sostiene, ¿de donde vino el silencio y este abismo? ¿en qué momento equivoque el camino? o es solo el ahora el que me agota, o es solo el nombre de esa dama subrrogada y enmohecida que es hermana de la blanca muerte, la oscura, la prolongada, la soledad indomesticable, la acaba todo, la traga mundos, la que corroe desde el hueso hasta la carne y llega hasta la escencia, soledad se que eres huerfana, se que te escondes en el silencio, se que no se serte ni ser contigo, no puedo, no soy si no hay otros, lo lamento, porque se que no hay otros suficientes, que en este ahora que se prolonga hacia el futuro eres tu la maldita que me hace el camino, soledad moneda sin cambio y vagabunda, duradera, botella del diablo, pasajera, de este tren en que viaja mi vida, no te quiero soledad y sé que debería, porque no piensas irte, porque cuando viniste prometiste acompañarme, cobarde, más que eso, distraída, yo procure no acunarte demasiado, segun parece ya era tarde, ya te habias quedado, ¿te amañaste? ¿qué encontraste aquí que te gusto tanto? ¿qué fue lo que viste un mi que te quedaste a verlo y me procuras estas letras?