A veces quisiera que fuera cierto, que durante las depresiones el tiempo afuera también se detuviera y esperara por mi regreso. Pero no hay como ser así de afortunada.
Después de más de 20 años con la depresión a cuestas no es tanto el sufrimiento interno lo que destroza.
Si bien me deja hecha girones y derruida, tengo la paciencia para reconstruirme de la casi nada cada vez. Pero las pérdidas acumuladas se hacen cada vez más pesadas. El tiempo que transcurre afuera donde las demás viven mientras yo estoy aquí entumecida sin poder hacer nada, decir nada, pensar nada.
Este desespero de incluso hacerse daño al punto de negar la vida no lo había tenido en mucho tiempo.
Esta agonía de desear no seguir viviendo así se me había hecho ya lejana.
Pero aquí ha estado en las últimas semanas, royéndome los huesos, carcomiéndome los logros, aserrándome las felicidades, rebanándome el cariño.
Afuera los otros no colaboran mucho,
las migajas de un sueldo muy cortico
la avaricia del arrendador cobrándome de más
la insensibilidad del convenio solicitando la historia clínica completa
- como si en realidad estuvieran dispuestos a digerir las minucias de un trastorno emocional incapacitante -
el escarnio de necesitar una visa
el desaliento de un panorama laboral que se va haciendo cada vez más excluyente
el cansancio de justificar un campo de acción que carece de recursos
el menosprecio sistemático y rampante a la la mitad de la población - solo por ser -
la persecución y la aniquilación de los otros, de su historia, de sus sueños, basados en diferencias irrelevantes que ocultan su verdadero objetivo - el poder -
la polarización descarnada e irracional de los grupos
la miseria humana en las guerras sin sentido y por sobre todo en la imposición de voluntades mezquinas y soberbias,
la maldad que transcurre en los detalles sucesivos de la cotidianidad.
De no ser por esos seres que en su propio quehacer aun procuran la amabilidad con el otro,
De no ser por los que aceptan y corrigen sus errores,
Los que no se esconden detrás de su fortuna,
Los que aun construyen no solo para ellos mismos sino para todos,
Esos otros que me sostienen.
De no ser por el abogado, las amigas, y los estudiantes.
No habría nada más que hacer aquí.
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