A Amaya, A Maldonado, A Ramírez
Cuando se pierde para siempre una sonrisa
Se agrieta la garganta y el sonido
Torna a la tierra la fuerza de los brazos
Crepita en el follaje un elefante
Es la frágil apariencia del ocaso
Cuando se apaga sin más una sonrisa
Se seca el paladar y nos ahoga
Pesa dos veces en el cuello el aire
Callan solemnes las aguas en el río
Es la sorpresa inesperada del fluido
Cuando se agota al final una sonrisa
Se anida en cada vértebra el silencio
Pierde la sal desconcentrada el equilibrio
Crecen de más las células en el estomago
Es la breve sensación de la belleza
A veces olvidamos el olvido que ya somos
Y nos duele el fugaz rastro que otros fueron
Si se pierde para siempre una sonrisa - como ahora -
¡No es una la perdida, somos todos!
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