lunes, 8 de octubre de 2018

¿qué hacer?

¿Qué debo hacer? ¿qué es la cosa correcta para hacer?
Irme a casa y meterme entre las cobijas y llorar todo el día.
Quedarme en el trabajo y ver como el tiempo corre sin que yo haga nada y reprimiendo el llanto.
Quedarme en el trabajo y tratar de forzarme a hacer cosas que no logro y que me hacen reafirmar el sentimiento de fracaso.
¿Qué es lo correcto de hacer?
Irme a otro lugar donde nadie pueda alcanzarme para evitar lastimarlos y para poder pasar la depresión con poca presión externa.
Quedarme y afrontar el día a día de esto.
Contarle a la gente al rededor para que estén pendientes.
No decirle a nadie para evitar los estigmas y tabúes y recomendaciones bien intencionadas pero mal recibidas.
Darle rienda suelta al huracán que tengo adentro y que no perdona nada ni nadie y sobre todo menos a mí.
Seguir en la pelea cotidiana de tratar de contener la implosión y liberar todos los malos pensamientos y sentimientos de a poco para minimizar el daño pero extendiendo esta condición.
¿Qué hacer?
Es la segunda vez este año y estoy asustada, ¿será una depresión larga y extenuante? ¿será una depresión corta de la que pueda volver en un par de semanas?
El terror me consume lentamente pero sin descanso.
Me veo, desde ese rincón minúsculo que es mi consciencia, me veo pensar todo lo que se piensa cuando se está deprimido, me veo hacer todo lo que se hace cuando estoy deprimida, me veo y no puedo hacer nada más que sostenerme, puedo solo con el poco de energía que hay obligarme a seguir respirando, obligarme a comer y a dormir, obligarme a procurar evitar hacerme daño, cualquier daño, desde herir a las personas cercanas hasta quitarme la vida. Así, cada segundo, obligándome, desde la consciencia a seguir viviendo. Procurando poner las prioridades en orden. Sabiendo que todo al rededor, todo por lo que trabajo y por lo que hago tanto esfuerzo, todo lo que amo, todo está en juego. Pero ¿qué puedo hacer? Esta condición me carcome la vida, me destruye todos los deseados futuros, le quita al valor a todos los logros, maximiza el desespero y la desesperanza y potencia las infamias del mundo.
No la vi venir, cuando reaccioné ya era otra vez tarde. Y ahora desde aquí, desde adentro de esta nube tóxica que me corroe, solo puedo verme y sostenerme, pero ¿qué hacer? ¿qué hacer con este cuerpo que soy y que se viste y se mueve mientras adentro el cerebro - todo lo que soy - está librando esta guerra absurda y absoluta por sobrevivir o destruirse.
Perdonen ustedes, no tengo cómo ni con qué explicarles y disculparme por cuanto esto genera.
En serio lo siento, de haber tenido cómo juro que no hubiera escogido esto, pero aquí estoy.
Así como mi única arma contra esto es la paciencia, le suplico haga una pausa y me espere y me perdone, que es también lo que yo estoy haciendo.  

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