Ay! otra vez, otra vez vino la depresión a detenerme los pensamientos.
Y yo aquí haciendo un doctorado.
Queridísima depresión, que inoportuna eres!
Por que no viniste... que sé yo... nunca!
Pero aquí estás, y yo nada puedo hacer más que mantener la paciencia.
Y que pecao' con los otros, que aún no han aprendido que llorar es normal cuando uno está deprimido.
Bueno todas las yo, paciencia, que nada se puede hacer para obligar al cerebro a que reaccione.
Tener cuidado, comer, dormir, respirar, hacer lo que bien se pueda.
Ser amable, conmigo, con los otros cuanto se pueda.
Acordarse cuan bonita soy y cuanto he hecho.
Ay! bonita Catalina, que extraño es verte desde aquí y saber que ya vienen las lágrimas y la desesperación y el dolor, y saber que hay que dejar que vengan y que pasen para llegar al otro lado y volver a estar bien, que en suma son más lo buenos días que los que no.
Te quiero Catalina, vos sos lo mejor que eres. Un abrazo.
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