jueves, 3 de agosto de 2017

Picnic

Amanecimos sonriendo como si no hubiera futuro ni pasado, pero sí había. Tú en tu grandeza y yo en mí silvestre. Tú con tus sueños prácticos organizados y yo con este amor desmedido por la ciencia. Tienes razón, mucha! Toda! y corazón también tienes, grande! Amable! Yo tengo de ambos otro tanto. Nos encontramos felices de encontrarnos. Fluímos en las palabras y en los cuerpos. Andamos en el estar presentes con cuanta consciencia nos fue posible. No medí nada de lo que te di y no porque no lo midiera, sino porque quería darte todo lo que soy. Tú lo recibiste con los brazos y el corazón abiertos. Soy afortunada. Tú también lo eres. No son muchos los que se encuentran conmigo y saben leerme. Te lo habías ganado, con tu voz, con las historias que me constaste en los almuerzos y en los abrazos. No teníamos mucho tiempo pero supimos aprovecharlo. Ahora que ya no tenemos ni tiempo ni espacio juntos, ahora que he terminado de leer y de escribir el libro que han sido los últimos seis meses de mi vida, con tan buenos momentos en cada uno de mis capítulos, sigues siendo tú mi favorito.

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