Tengo
una prosa larga esperando ser escrita, doce palabras, 18 párrafos, 33 errores
de ortografía, y 42 líneas que concluyan. Tengo una letra de canción que no es
canción y menos mucho menos poesía, más parece carta acusatoria con índice y
agradecimientos. Tengo resguardado entre los pulmones todo un repertorio de
historias que son y que no son, que tienen nombre y apellido y son huérfanas de
padre y de linaje. Tengo los dedos acelerados sobre el teclado y las neuronas
en sinapsis despiertas que se habían dormido. Hay que tener cuidado! Sí, pero
no hoy, tal vez mañana. Tengo aquí entre la garganta y la médula agazapado un
cuento, un tributo, un sortilegio, la novena novela, el décimo parpado, la
quincuagésima tormenta, el último suspiro.
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