lunes, 23 de diciembre de 2013

Por favor

Déjame perdonarme al borde del desespero, porque el miedo no se ha ido y la posibilidad de tu alegría no me es permitida. Déjame creer a pesar de todo lo oponible y lo inconmensurable, porque tu voz, esa voz tuya se me cuela entre los sueños, no para hablarme de amores o encantos, sino de genes y plumas, de lo que falta y ya debería estar hecho, de lo que quiero y a pesar mío no he logrado. Todavía las lágrimas se aparecen fácil en mis ojos y el año no me ha sido bienamado. Este es el precio que pago por ser demasiado humana. Y sin lograr desprenderme del pánico de tu silencio, de los sueños en que me dices nunca más y no solo tu sino también los otros. Sin lograr separar mi alma del miedo a haber fallado hasta el último momento, quisiera si fuera posible perdonarme. No quedarme enterrada en este barro que me llega hasta los hombros, sino seguir, con las alas lastimadas y el ego destruido, con el no saber que es justo o merecido, con el no saber cómo decirte que por favor, que por favor, que otra vez por favor. Cómo hago eso? no sé hacerlo, no sé porque me cuesta creer que lo merezco. Yo solo sé en medio de esta angustia, yo solo sé en medio de esta desazón de no haber sido suficiente, solo sé que todo lo que soy, todo lo que quiero, todo cuanto puedo y lo mejor que tengo para dar en la vida es esto: unos genes que se expresan, unas especies que se separan, unos genomas que se replican, unas alas que se agitan. Si de algo valgo, si algo se hacer bien y quiero hacerlo, es esto, es una revisión, un artículo, un experimento, una tesis, una pregunta que tenga que ver con la evolución micro de los inmunes y macro de las especies de ese grupo infinitamente interesante que reúne a colibríes, vencejos y gallinas ciegas. No me quites eso, por favor, no me quites esta oportunidad de llegar a ello, por favor, dame aún otra oportunidad, y otra si es necesaria. No puedo decirte nada más que esto porque no sé que más decir, no sé cómo explicar que justo ahora no puedo comprometerme a no fallarte más porque dudo de mi misma. Porque todavía la vida no sabe suficiente. Pero si sigo, si tengo otro paso otro minuto, créeme que va hacia allá, hacia ello, no hacia nada más, no renunciaría, no lo haría, pero me asusta en el alma que me digas que no más. Porque no solo soy yo, porque estás tú y hay otros de por medio, pero por favor déjame seguir, déjame hacer lo que amo, déjame extraer esos ácidos y secuenciarlos, alinearlos y estudiarlos y saber si llevan en ellos la explicación de por qué son tan diferentes dos especies tan cercanas, déjame por favor, dame todavía la posibilidad de hacerlo.

viernes, 6 de diciembre de 2013

When you are broken there are not way to explain to the others what that is mean.

martes, 3 de diciembre de 2013

Qué tal ahhh?

Tú estás muy bueno en la vida y eres una persona muy linda, amable, inteligente e interesante. 
Pero para que yo me enamorara de ti te haría falta:
Querer (de corazón) pasar el resto de tu vida conmigo y habérmelo dicho.
Ser un polvo impresionante y un tierno hasta el hastío.
No preocuparte por mi locura pero abrazarme cuando aparezca.
Considerar al género un continuo y a la Naturaleza sagrada.
Y por último, que no te importe que la gata duerma entre las cobijas de la cama y coma encima de la mesa.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Triste

De polluelo le dijeron que no había nacido para volar. Él no les creyó, y lo intentó toda su vida. Al final solamente se quebró las alas.

Trade-off

Si no hiciera lo que hago seguramente viviría más tranquila. Y sería completamente infeliz. Ya vendran la tranquilidad y la felicidad juntas. Eso es lo que creo. Que es posible estar tranquila mientra se hace lo que se ama.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Pequeña nostalgia académica


Tus presentaciones sin tí son solo una larga lista de referencias... falta tu voz, sobran laberintos!

sábado, 23 de noviembre de 2013

http://www.uniandes.edu.co/noticias/ciencias/alcanzar-nuestro-verdadero-potencial-humano ps. te quiero así mujer que no lo olvides.

Quién eres mujer de ojos profundos? qué tiempo dilataste para traerme estas letras? a quiénes olvidaste por el camino? a quién recuerdas? de qué mano corregiste la escritura con paciencia y lentamente? de que mano caminaste por las calles del frío y de lo incierto? por qué tus labios se mantienen en silencio y no sonríen? qué escuchaste tan profundo que estremeció tu alma hasta la intolerable? por qué no logras sostenerte en pie sin perdonar al mundo o tal vez por eso? qué voz te da un pequeño halo de esperanza?
Y no esa esperanza de eternidad o remembranza, no esa esperanza de un futuro inevocablemente extendido en lo más hondo del tiempo, no la esperanza de no ser olvidada o de que el mundo logre salvarse. Sino esa esperanza de un ahora que es ahora y no ayer ni mañana. La esperanza de que la vida no se pase sin ser vivida y amada. No esa esperanza de ganarse una placa y un amado epitafio, sino la esperanza de que otra alma se acerque a tu lado y sonría contigo, la asesina y cruda esperanza de que esa voz pronuncie buenos días.
Qué has hecho humana mujer con tus buenos días? dónde pusiste tus sueños y tus recuerdos? a quién dejaste de nombrar para que se desvaneciera en el olvido? a quien enterraste y dejaste que se pudriera bajo la tierra pero no le perdonarse el haberse perdido? a quién doliste más de lo que se merecía y le dejaste hijos en lo más nimio del alma? a quién?
Pero tú misma no sabes todavía, tú misma te levantas aún y crees que el mundo es suficiente, que no hay que decir una palabra de más ni una de menos, que todo lo confuso puede ser esclarecido, que aún queda tiempo suficiente, ¿suficiente para qué? no estás segura, pero suficiente. Tu misma pretendes enfadarte cuando no te enfadas y no decir cuando dices y hacer cuando no haces y no querer cuando te hieren y no herir cuando te quieren y no puedes. Puedes dos o tal vez a veces cuando mucho demasiado ocho. Y no puedes sino uno y solo menos que a veces.
Qué haces mujer al lado de ese anciano? a quién escuchas? a quién miras? a quién escuchas? a quién buscas? a quién vigilas? a quién olvidas? mujer, a qué viene ese silencio? y ese rostro? qué te guardas? a dónde vas? por qué no vienes a recogerte entre las plumas? por qué ese cuello?
Y no lo sabes, verdad? Anidan en tus ojos madrugadas, se funden en el borde de tu espalda los silencios y buscan en tu garganta los nidos los vencejos. Se peinan tus cabellos las caricias. Se refugian entre tus dedos los nudos de las anguilas. Los barcos vienen a encallar hasta tu lengua y los granos de arena se fijan en tus plantas con sus ventosas de vidrio diminutas. No te compares mujer de lagrimas cortas. No te consientas el abandono. Detente un momento solo para beber agua y luego corre.
Confiesa mujer cuál es tu angustia? Qué se atraviesa entre tu sangre y la savia de los caracoles? Qué se interpone entre la suavidad de tu ternura y tu presente? Quién te hizo pausada y sostenida? Cuándo detuviste la sílaba en tu saliva y decidiste a pesar de lo inseguro? Quién mantendrá tu canto en la mañana y en la noche? Quién querida mía sabrá acariciar el borde de tu locura sin sucumbir a ella y sin cuestionarla? Quién tendrá el valor de no sufrir contigo y estar hoy a tu lado?
No lo sabes, no tienes idea de lo que descubrirá tus huellas entre los pliegues húmedos y abusivos de la tierra oscura, no conoces un cuerpo con un alma capaz de sostener el brío de esa montura que cabalga o el aletear que de ir tan rápido te mantiene suspendida en el mismo sitio. No sabes, bien por ti, aunque quisieras.
Ya no juegas? Es verdad. Ahora te lo tomas todo tan en serio, ahora pones esa mirada grave que pones desde que tuviste conciencia. Ya no juegas ni siquiera en juego, no es cierto? Te reservas los pocos recreos que te quedan para lo que no sabes. Te reservas la lengua, las sonrisas, los misterios, los trabalenguas, las frases inteligentes que deslumbran. Ya no las desgastas en los otros ni en las otras, las reservas. Siento, discúlpame por ello, un poco de lástima por ti mujer hermosa, discúlpame solo es un poco, apenas lo que ha durado el escribirlo.
Qué piensas mujer mientras miras al suelo? Qué piensas mientras hay otros sentados en la misma sala escuchando la misma voz y entendiendo cualquier otra cosa diferente? Qué sientes mujer vagabunda del cielo? Dónde estás ahora? Te llora la nariz? No le hagas caso. Son demasiadas letras que nadie leerá? Que no te importe.
Linda, todavía no te sientes suficiente y muy extrañamente siempre lo has sido. En cada segundo suficiente, en cada caso en cada mano en cada sitio en cada orgullo. El corazón se te teje de retazos.
No puedo escribirte ya más letras, se me desmigaja el corazón a borbotones y tú necesitas estar tranquila, mantenerte segura, seguir andando.    
Quién eres mujer? Como has crecido!