martes, 18 de febrero de 2020

"Siquiera"

Sed agotadora
Hambre ciega de palabras
De voces que nombren y dibujen
Que iluminen el mundo y sus necesidades
Hambre hueco en el cerebro
Sórdida y nauseabunda
De silencio y desconocimiento
De falta de voz y de cordura
Famélica agonía del silencio
De páginas en blanco y letras no nombradas
De sílabas que no están ni se siguen las unas a las otras
Agujero también en el estómago
En la infamia de la lengua
Hueco en el órgano
En la médula
En la oratoria
Hambre
Natural consecutivo de la rabia y la discordia
Llegada de la nostalgia sin referente
Soledad voraz y permanente
Homenaje hospitalario del término y el acabose
Premio último al sin sentido de la existencia
Falta 
Ausencia
Escasez infinita insospechada
Olvido prematuro
Osco olvido literario
Voraz la nada que se avecina
Hambre de decir, hambre de ser
De llegar al otro para volver a uno mismo
Sed de beber que alguien más vive
Sed de saber que alguien más respire
Sed de requerir que alguien más requiera
Que la existencia del otro reconozca la validez de mi existencia
Hambre
Pegadas y secas las tripas del cráneo
Segadora de afirmaciones y colectivos
Negligente de interrogantes y admiraciones
Irresponsable de adjetivos o pronombres.
Hambre olvido.
Hambre estatua.
Quieta, distraída.
Hambre ahogo.
Suculenta angustia prematura de la sordera.
De la vejez que corre,
De la niñez que huye,
De la que soy aún continua en este presente insostenido.
Hambre asedio 
Hambre sed de
No valer el peso de la calma
No pesar el sentido de la pena.
No sentir la paz de la certeza.
No afirmar el valor del sentido.
No doler lo cierto que nos pesa.
No calmar la pena que valía.
No saciar las ideas.
No apreciar el veneno.
Hambre hueco .
Hueco hastío.
"Siquiera" - dice Alejandro que dice Federico - "tenemos las palabras".

viernes, 3 de enero de 2020

Inocuo

Los cimientos tiemblan.
Todo lo que soy se tambalea.
Lo poco que he construido se desborona.
Han sido tantos los errores que suman y pesan.
Hay tanto miedo de por medio.
La incertidumbre de lo que viene este año es abrumadora.
Me tiemblan los huesos.
Las uñas se me abren.
Los pulmones colapsan en silbidos insuficientes.
La sangre se hace espesa y circula lentamente. 
Se oscurece.
Otra vez las preguntas más simples son irrespondibles.
¿dónde estoy?
¿quién soy?
¿qué hago?
El silencio resplandece en los bordes externos de mi cerebro.
No tengo respuestas que me permitan asirme a la vida.
No tengo razones ni motivos para continuar con esta existencia vacía.
Hay que buscar en otros rumbos, entre otras gentes, en otros bosques una respuesta.
Hay que irse, lejos, donde hayan otros aires, otras necesidades, otros nombres.
Hay que acabar y acabar y acabar.
Hay que cerrar este tiempo, esta historia.
Hay que dejar atrás, lejos, a los que fueron, a los que pretendieron ser, a los que no fueron nunca.
Hay que reconstruirse otra vez, uno por uno, una por una.
Hay tan poco.
Otra vez la nada que soy me acompaña.
Otra vez solo la soledad es mi guía.
Otra vez solo el amor - la falta del mismo - me ilumina.
Dudo otra vez de que sean posibles tiempos mejores.
Donde no duela tanto respirar, donde no sea agónico estar vivo.
Trato de darme tiempo, pero es precisamente tiempo lo que no tengo.
Es tiempo exactamente lo que me falta.
Respirar.

viernes, 6 de diciembre de 2019

Kali en la cabeza

Venga, dígame algo, no se quede en ese silencio tan absurdo que me asusta.
Catalina, no se vaya. Venga siéntese conmigo, míreme un rato, sonríame.
Mujer, hábleme. Pregúnteme lo que quiera, o hablé de lo que sea.
No se calle.
Que ese silencio suyo es la angustia previa de una fosa infinita.
Ese abandono suyo es la puerta oculta al mundo sin nada.
Esa negligencia suya es la muerte viva caminando de espalda.
Catalina.
Hay todavía.
Hay sombras y colores y minutos.
Hay querida mía sangre en las arterias.
Hay mujer de mil soles el camino y el bosque.
Queda en el mundo una gata un caballo.
Queda en el mundo un paisaje un horizonte.
Aún existen los otros, los honorarios.
Aún están los amables, los polígonos, las aristas.
Ven, dame la mano.
Llora todo lo que sea necesario.
Si, lo sabemos.
La soledad.
Abrumadora.
Insensata.
Carcoma.
Esa sensación tangible de estar sola.
La soledad en medio del gentío.
La soledad izquierda en medio del cariño.
La soledad infinita de la tierra vieja.
Esa de los días sombríos y oxidados
De los días que crujen y se desploman
Días hondos cóncavos huecos
De ojos inocuos, insufribles, secos
La soledad del frío en los huesos
De la piel intocable
Del respiro inasible
Esa delgadez del alma
Esa efemeridad del sentido
Esa turbulencia de la muerte y el nacimiento
Perpetua tortura la de la soledad innata
La de la inaccesibilidad al otro
La de la imposibilidad de la compañía
La negación de la vida
Catalina
Este silencio sombrío y simple
Esta soledad que nos acribilla
No es eterna.

martes, 5 de noviembre de 2019

Despedida

Estrechar una mano, susurrar unas palabras inaudibles y sin sentido cerca al oído del otro, poner cara de acontecimiento, imitar la ilusión de la compañía, de la cercanía entre todas esas personas que vienen a despedir a una que ya no existe, mientras cada uno deambula en su propia y única tristeza, en esa isla sola que somos!

martes, 8 de octubre de 2019

Ilusiones

Los que parecían invencibles
son cobardes.
Los que lucían relucientes
son sombríos.
Ya no hacen falta
las que eran inolvidables.
No están lejos
los que eran inalcanzables.
Atrás se quedan
las que iban adelante.
Solo queda silencio
en donde parecía haber historias.
Ya no recuerdo
a los que fueron importantes.
Sus palabras
valen ya menos que el polvo.
Su voz
ya no resuena en los recuerdos.
Su presencia
es absolutamente prescindible.
No quedan ni siquiera
sus fantasmas.
No hay en la memoria
ni sus nombres.
No están muertos
pero no viven.
Fueron alguna vez
tal vez lo fueron.
Ahora no son 
o son solo irrelevantes.
No valen ni siquiera un punto.

lunes, 30 de septiembre de 2019

Iconografía

No hay cómo ganar.
Es tarde.
Las semillas mueren en los frutos antes de caer del árbol.

jueves, 26 de septiembre de 2019

Seis meses

Ahhhhhh la rabia,
esa rabia pura 
la rabia real
arrasadora de mundos
la que no deja rastro de cuanto se quiso
la rabia supurante
esa que grita
que desgarra
la omnipotente
la omnipresente
la rabia que carcome
que corroe
que deshace
la ira concentrada
que destroza las paredes de las células
que deshace los nucleótidos
que desintegra las neuronas
que sublima las sinapsis
la ira muerte condenadora de la vida
la que no permite ninguna otra de las posibilidades
el destino que se derrama desde la corona hacia el cuello y la cintura
la quebradora de dientes, la trituradora
la rabia que desangra
que masculla, que escupe, que vomita
la rabia ébola
la rabia por encima de todas las guerras
la ira nauseabunda e indolora
la de deshilachar los músculos
la de hervir los fluidos
la de fracturar los huesos
la de incinerar los nervios
la de corroer las paredes del estomago
la de las hemorragias
la rabia
esa
compañera innata innecesaria
la asesina.