Los que parecían invencibles
son cobardes.
Los que lucían relucientes
son sombríos.
Ya no hacen falta
las que eran inolvidables.
No están lejos
los que eran inalcanzables.
Atrás se quedan
las que iban adelante.
Solo queda silencio
en donde parecía haber historias.
Ya no recuerdo
a los que fueron importantes.
Sus palabras
valen ya menos que el polvo.
Su voz
ya no resuena en los recuerdos.
Su presencia
es absolutamente prescindible.
No quedan ni siquiera
sus fantasmas.
No hay en la memoria
ni sus nombres.
No están muertos
pero no viven.
Fueron alguna vez
tal vez lo fueron.
Ahora no son
o son solo irrelevantes.
No valen ni siquiera un punto.
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